Conferencias transcritas
Conferencia de la Astronómica de Sabadell. Mar Carretero, 6 de noviembre de 2025.
Hoy hablaré de estrellas fugaces, un tema del que quizás no hayáis oído hablar mucho, ya que es un campo que apenas está empezando a emerger ahora. Os explicaré lo que he investigado con la misión Gaia durante los cuatro años de mi doctorado en la Universidad de Barcelona, bajo la dirección del doctor Marc Ribó Gómez y del doctor Josep María Paredes.
Las estrellas masivas
Nuestra galaxia está repleta de estrellas muy diversas: hay de más calientes y de más frías, de colores diferentes, con masas variadas... En este gráfico he ordenado las estrellas desde las más frías y menos masivas hasta las más calientes y con temperaturas extremas (figura 1).
Figura 1. Los diferentes tipos de estrellas que existen
Yo me he centrado en el estudio de las estrellas masivas, azules, que pueden tener hasta cien veces la masa del Sol. Son estrellas muy especiales, con una masa y una temperatura enormes, que las vinculan a fenómenos clave en la galaxia y en el Universo en general.
Aunque son las más importantes para la evolución galáctica y relacionadas con los procesos más energéticos —como la formación de supernovas—, hay muy pocas: solo representan el 1 % de todas las estrellas. Además, tienen una vida muy corta. Se forman, queman el hidrógeno a gran velocidad debido a su masa elevada y, de repente, explotan en forma de supernova, creando un agujero negro o una estrella de neutrones. Son cruciales para generar elementos químicos esenciales —incluso para la vida—, pero el tiempo limitado y la muestra escasa hacen que sean difíciles de estudiar. Esto deja muchas preguntas abiertas.
La definición más formal de estas estrellas es la siguiente: en astrofísica, consideramos estrellas masivas aquellas con más de 8 masas solares, con altas luminosidades y vientos estelares muy potentes. Con los nuevos telescopios y vigilancias de todo el cielo, hemos descubierto un hecho inesperado: estas estrellas no están aisladas, sino que suelen formar sistemas binarios. Esto cambia completamente el paradigma, porque no evolucionan solas, sino en pareja, muy cerca la una de la otra, lo que permite interacciones que alteran su evolución.
La figura 2 -obtenida de un artículo de 2023- resume bien la fracción de multiplicidad de las estrellas en función de sus masas o tipos espectrales (relacionado con la temperatura). La multiplicidad indica cuántas estrellas tienen al menos una compañera. Como veis, casi el 100 % de las estrellas de tipo O y B están en sistemas binarios o múltiples (incluso triples o cuádruples).
Figura 2. Proporción de estrellas binarias en función de su masa
Los sistemas estelares dobles
En la figura 3 se muestra la evolución de un sistema binario. Inicialmente, la estrella más masiva traspasa masa a su compañera, lo que la hace crecer y puede generar un disco de acreción, emitiendo rayos X o incluso rayos gamma. Más adelante, llega la formación de un objeto compacto: la explosión de supernova crea un agujero negro o una estrella de neutrones. La evolución puede continuar hasta formar binarias dobles de objetos compactos, con emisión de ondas gravitacionales. Nada de esto pasaría sin los sistemas binarios.
Figura 3. Evolución de los sistemas dobles
Todo lo que sucede después de estas interacciones se conoce como "productos post-interacción". Los resultados obtenidos pueden ser: fusiones (mergers), rotadoras rápidas (por transferencia de momento angular), estrellas de tipo helio o Wolf-Rayet (con vientos fuertes), estrellas fugaces, gamma-ray bursts, binarias de objetos compactos con ondas gravitacionales, o sistemas emisores de rayos X y gamma. En mi tesis doctoral me he centrado principalmente en las estrellas fugaces.
Las estrellas masivas fugaces
Vamos al núcleo de la charla: las estrellas masivas fugaces. Ya he explicado cuáles son las masivas, ahora vamos a ver qué significa fugaces.
Las estrellas fugaces son aquellas con una velocidad mucho más alta que las estrellas de su entorno. Todas las estrellas giran alrededor del centro de la galaxia de una manera ordenada, pero estas estrellas tienen velocidades excesivas porque algo las ha acelerado.
Los astrofísicos clasificamos las estrellas según su velocidad en tres grandes categorías: estrellas caminantes, con velocidades moderadas de menos de 30 km/s; estrellas fugaces, con velocidades que pueden llegar a 200 km/s; y estrellas hiperveloces, con velocidades de 500 km/s y más, y que podrían escapar de la Vía Láctea.
Para las fugaces que yo he estudiado, hay dos escenarios principales. El primero es la explosión de una supernova en un sistema binario. Estas explosiones pueden romper el sistema, lanzando la compañera a gran velocidad (o a ambas por separado), o mantenerlo unido como un sistema binario fugitivo, posiblemente con un objeto compacto. Y el segundo es debido a los cúmulos estelares: lugares donde se acumulan muchas estrellas que interaccionan gravitacionalmente entre ellas. Cuando hay tanta densidad en un mismo punto, las interacciones pueden hacer que algunas estrellas ganen inercia y sean eyectadas a gran velocidad fuera del cúmulo.
La cosa se puede complicar aún más si combinamos los dos escenarios. Por ejemplo, un sistema binario puede ser expulsado del cúmulo y, posteriormente, una supernova le da un segundo empujón. Esto es lo que se conoce como el escenario de dos pasos (two-step ejection), donde hay dos procesos de aceleración: primero la eyección del cúmulo y después la explosión de supernova.
Teníamos estas teorías, pero aún no entendíamos qué escenario predomina en la Vía Láctea. Hasta ahora, estas estrellas se habían estudiado principalmente en las nubes de Magallanes, galaxias satélites que interaccionan con la nuestra, pero no en la propia Vía Láctea. En mi tesis doctoral he intentado responder la pregunta de cuál es el escenario dominante.
Además, en el escenario de la supernova dentro de un sistema binario, si el sistema permanece ligado después de la explosión, podemos acabar con una binaria de alta energía: un objeto compacto (agujero negro o estrella de neutrones) orbitando una estrella masiva. Este sistema puede acrecer material y convertirse en una binaria de rayos X o de rayos gamma, emitiendo energías muy altas. Aquí conectamos la física de estrellas masivas con la física de altas energías, y esto también ha sido un punto importante de mi tesis, partiendo de las estrellas fugaces.
He intentado identificar estos sistemas estudiando una muestra de estrellas fugaces. Ahora os hablaré de estos dos tipos de binarias. Tanto las binarias de rayos X como las de rayos gamma consisten en una estrella masiva y un objeto compacto. La diferencia es fenomenológica: las de rayos X tienen el pico de emisión en rayos X; las de rayos gamma, en rayos gamma.
De estas últimas, solo se conocen 9 en todo el Universo —son sistemas muy raros y poco entendidos. Antes de mi tesis, 3 de estos 9 ya se sabía que eran fugaces. Esto sugiere una conexión entre la formación de estos sistemas tan peculiares y el hecho de ser fugaces. Pero las estrellas masivas fugaces no solo están relacionadas con estos sistemas; tienen un papel clave en muchos ámbitos de la astrofísica. Son esenciales para entender la evolución estelar en sistemas binarios, ya que una ruptura del sistema cambia completamente su destino. También ayudan a estudiar los cúmulos estelares: si pierden estrellas a lo largo de su vida, varía la masa total del cúmulo y, por tanto, su evolución.
Además, estas estrellas emiten vientos potentes que ionizan y enriquecen el medio interestelar. En mis resultados veremos cómo esta interacción con el medio puede crear estructuras como bow shocks (choques en arco). Y como están ligadas a la formación de supernovas y objetos compactos, estos choques pueden acelerar partículas relativistas, generando emisión en rayos X, rayos gamma e, incluso, rayos gamma de ultra-alta energía.
Vemos pues, que son estrellas poco conocidas, pero con una relevancia enorme para entender múltiples fenómenos. Por eso hay que estudiarlas sistemáticamente. En la figura 4 se ve el resultado de varios trabajos previos de búsqueda de estrellas fugaces, tanto en la Vía Láctea como en las nubes de Magallanes. Los colores indican tipos espectrales: azul para estrellas de tipo O (las más calientes y masivas), lila para muestras mixtas O y B, y rojo para tipo B (masivas, pero menos calientes). Todos estos estudios encontraban una fracción significativa de fugaces —entre el 20 % y hasta el 50 % en algunos casos—, pero con mucha dispersión porque utilizaron datos diferentes (del satélite Hipparcos y de los primeros catálogos de Gaia) y métodos no homogéneos. Con datos antiguos, los errores eran mayores y la dispersión, inevitable.
Figura 4. Porcentaje de estrellas fugaces en diferentes estudios
Faltaba un método estándar y sistemático para clasificarlas. Ahora, con el catálogo Gaia DR3, tenemos la precisión necesaria en paralaje, movimientos propios y velocidades radiales para calcular velocidades peculiares con gran fiabilidad —clave para identificar estrellas que se mueven rápido.
Gaia
Gaia ha sido una misión de la Agencia Espacial Europea —con fuerte participación de la Universidad de Barcelona y el IEEC— que ha creado el mapa más detallado jamás hecho de nuestra galaxia. Gracias a ella, estamos entendiendo aspectos fundamentales de la Vía Láctea que, a pesar de estar tan cerca, eran difíciles de estudiar.
Los datos de DR3 se publicaron en 2021, justo cuando empecé la tesis. Gaia se lanzó en 2013 y ha ido publicando datos en diferentes entregas (DR1, DR2, DR3...), todas abiertas a la comunidad. Las observaciones terminaron este año 2025, pero aún quedan muchos datos por procesar y futuras entregas por venir. Es decir, el trabajo con Gaia continúa.
Búsqueda de estrellas fugaces
Ahora os explicaré los resultados principales de mi investigación, estructurados en tres líneas. La primera fue la búsqueda sistemática de estrellas fugaces en la Vía Láctea; después investigamos la interacción de estas estrellas con el medio interestelar; y finalmente, investigamos la rotación y la binariedad de estas estrellas. Todo esto conformó mi tesis doctoral.
Vamos a la primera parte: la búsqueda sistemática de estrellas fugaces. Nos centramos en estrellas de tipo O y tipo B, ya que están potencialmente relacionadas con la formación de objetos compactos y binarios de alta energía. Partimos de catálogos que contenían estas estrellas y los cruzamos con los datos de Gaia para obtener información de máxima calidad. Además, aplicamos filtros de calidad estrictos —porque, aunque Gaia es excelente, algunas medidas de paralaje pueden tener errores significativos—. Así limpiamos la muestra y obtuvimos un conjunto final fiable. Después de este proceso, trabajamos con dos catálogos: el GOSC Gaia DR3, con 417 estrellas (principalmente tipo O), y el BeSS Gaia DR3, con 1.335 estrellas (tipo B). Esta fue nuestra muestra inicial.
En la figura 5 se muestra la distribución de estas estrellas en coordenadas galácticas (longitud y latitud). El grado 0 corresponde al plano galáctico, y vemos que la mayoría están cerca, pero con cierta dispersión. Algunas, incluso, están completamente fuera. Fijaos en la diferencia entre catálogos: el de tipo O tiene muchas menos estrellas —ya que son más raras— y una distribución menos homogénea, influida por surveys específicos en ciertas regiones del cielo.
Figura 5. Distribución de estrellas O (izquierda) y B (derecha)
Para identificar estrellas fugaces, primero hay que calcular sus velocidades y después definir un criterio de "rápidez". Trabajamos en un sistema de referencia con dos componentes de velocidad —no tres—, porque Gaia no proporciona velocidades radiales fiables para estos tipos de estrellas (el instrumento no está optimizado para ellas). Aun así, con 2D ya pudimos detectar movimientos anómalos. El criterio para definir una estrella como fugaz fue el siguiente: si su velocidad peculiar respecto a la curva de rotación galáctica superaba las 3σ (tres desviaciones estándar) se consideraba una estrella fugaz. Esto es técnico, pero robusto.
Y aquí viene el resultado atractivo: estas son las figuras en velocidades 2D (figura 6). El eje vertical es la componente perpendicular al plano galáctico (hacia arriba o abajo); el horizontal, la tangencial (paralela al plano). Las estrellas normales (negras) están centradas cerca de (0,0), mientras que las fugaces (en color) se desvían claramente: algunas llegan a 50, 100 y hasta 200 km/s.
Figura 6. Velocidades radial y tangencial de las estrellas O (izquierda) o B (derecha).
Para el catálogo de estrellas de tipo O encontramos 106 estrellas fugaces, de las cuales 42 fueron nuevos descubrimientos. Para el de tipo B: 69 fugaces, con 47 nuevas. Esto representa un 25 % de fugaces entre las O y solo un 5 % entre las B. Además, las O llegan a velocidades de 210 km/s, mientras que las B se quedan en unos 130 km/s. Hay diferencias evidentes. Un detalle interesante: en nuestra muestra recuperamos LS 5039, una binaria de rayos gamma conocida como fugaz. Nuestro método funciona.
En la figura 7 tenéis nuestras fugaces superpuestas al mapa de Gaia DR3, con los movimientos propios indicados. Vemos muchas estrellas por encima y por debajo del plano galáctico —un indicio claro de que han sido eyectadas.
Figura 7. Estrellas fugaces en la Vía Láctea
Todos estos datos los publicamos abiertamente en VizieR, una base de datos astronómica accesible a todo el mundo. Profesores, estudiantes o curiosos pueden descargarlos y trabajar con ellos: distancias, velocidades, etc. Es una herramienta pedagógica fantástica.
Calculamos la dispersión en latitud galáctica: las fugaces tienen 2-3 veces más dispersión que las normales. Esto confirma que se han alejado del plano donde nacieron —el disco galáctico-debido a un proceso de eyección. Al dividir por tipo espectral (y por tanto por masa/temperatura), vimos cómo el porcentaje de fugaces disminuye drásticamente de las O a las B: hay cinco veces más fugaces entre las O. Esto sugiere una preferencia por el escenario dinámico en cúmulos: cuánto más masiva es la estrella, más fácil es que sea expulsada por interacciones gravitacionales en un cúmulo denso. El escenario de supernova binaria, en cambio, parecía menos eficiente para las más masivas y más relevante para las B.
Aquí tenéis la figura inicial con todos los trabajos previos —ahora con nuestros puntos añadidos— (figura 8). Nuestro método es más homogéneo y usa los datos más precisos (Gaia DR3). Si debéis apostar por un valor, yo apostaría por los nuestros: 25 % para estrellas de tipo O y 5 % para estrellas de tipo B.
Figura 8. Porcentaje de estrellas fugaces en diferentes estudios y el nuestro (flechas)
Binarias de alta energía fugaces
Después estudiamos las binarias que emiten en alta energía y que podían ser fugaces. Tomamos nuestra muestra de estrellas fugaces y las cruzamos con catálogos de estrellas binarias de alta masa que emiten en rayos X y en rayos gamma -específicamente con los datos de Gaia- y encontramos siete objetos de este tipo. Aunque el muestreo es pequeño, esto significa que en esta población de binarias tenemos un porcentaje de fugaces mucho mayor que el que se encuentra en las estrellas de tipo O y B, y que, por tanto, las estrellas de alta masa emisoras de rayos X y gamma están bastante relacionadas con las fugaces.
Y después estudiamos qué les pasa a estas estrellas al moverse por el medio interestelar. Estas estrellas fugaces van tan rápido que, a medida que se desplazan, van barriendo todo el gas y el polvo que encuentran y provocan arcos y ondas de choque. El polvo se calienta, emite en infrarrojo y por eso lo podemos ver en imágenes en esta longitud de onda. Además, se aceleran partículas que también emiten en otras longitudes de onda como rayos X o rayos gamma. Estos choques en arco son importantes para poder estimar la densidad del medio interestelar, que, a su vez, sirve para entender mejor la formación de estrellas y la propia física de estos choques. Y para ligarlo todo, encontramos un caso que es un sistema binario de emisión de alta energía, fugaz y que presenta un choque en arco. Se llama Vela X-1 y fue perfecto para mi tesis doctoral (figura 9).
Figura 9. Imagen de Vela X-1
Para encontrar estos sistemas buscamos en catálogos de datos infrarrojos del satélite WISE, lo relacionamos con los datos de Gaia, y creamos diferentes categorías según lo que observamos. Encontramos bow shocks (arcos), bubbles (burbujas), estructuras intermedias o estructuras diversas y complejas.
Después quisimos ir más allá y observamos estos objetos en ondas de radio. Tomamos datos de diferentes catálogos radio que están disponibles, pero no encontramos nada concluyente. En algún caso encontramos alguna estructura, pero sin contrapartida real con lo que se había observado en infrarrojo. Debido al poco éxito, hicimos una propuesta de observación en radio, concretamente con el VLA (Very Large Array) de los Estados Unidos, y pudimos observar 8 de los choques en arco. Tampoco encontramos ninguna contrapartida. Seguiremos observando con las nuevas redes de radiotelescopios que existen.
Rotación y binariedad en estrellas fugaces
Continuando con el estudio de las estrellas fugaces, estudiamos sus propiedades en rotación y en binariedad, es decir, cuán rápido giran y si forman sistemas binarios. Trabajamos con binarias espectroscópicas de dos tipos diferentes: SB1, donde solo se ve el espectro de una estrella -porque la otra estrella puede ser muy débil, puede ser un objeto compacto o alguna otra cosa- y SB2, donde se ve el espectro de las dos estrellas.
En un sistema doble con transferencia de masa, también puede haber transferencia de momento angular, por tanto, si encontramos estrellas con gran rotación (mayor que 200 km/s) seguramente proceden de un sistema binario, donde una de las estrellas explotó en forma de supernova.
Los escenarios posibles son los siguientes (figura 10): una fugaz se puede haber acelerado en un cúmulo, entonces la rotación no tiene que ser necesariamente rápida; se puede haber acelerado en un sistema binario y la rotación será rápida; o se puede haber acelerado por una combinación de los dos casos y la rotación puede ser cualquiera. En el primer caso la binaria será de tipo SB2, y en los otros dos casos de tipo SB1.
Figura 10. Casos y características de estrellas fugaces
Estudiando la rotación y la binariedad de estas estrellas podemos entender estos escenarios. Hasta ahora se habían encontrado estrellas fugaces por un lado, y se había estudiado la rotación de estrellas masivas por otro lado, pero no se había hecho un estudio conjunto de todo ello. El estudio ha sido una colaboración entre la Universidad de Barcelona y el Instituto de Astrofísica de Canarias, con la publicación final del siguiente artículo: An observational study of rotation and binarity of Galactic O-type runaway stars. Trabajamos con la gente de Canarias porque ellos han obtenido muchos espectros de estrellas en rotación en sistemas binarios, y nosotros hemos estudiado las estrellas fugaces. Así pues, nos complementábamos perfectamente.
Estudiamos 214 estrellas y obtuvimos los siguientes resultados:
- El 82% de las estrellas fugaces están aisladas. Esto significa que el sistema de creación de fugaces rompe la binariedad en forma de supernovas.
- El 12% de las estrellas fugaces han conservado la binariedad, de tipo SB1. De hecho 3 de ellas son sistemas emisores de alta energía y 3 más son candidatas a agujeros negros.
- En la población de estrellas que rotan rápidamente se ha encontrado un 44% de fugaces, y en la población de estrellas que rotan lentamente se ha encontrado un 34% de fugaces. Esto significa que hay más relación entre fugaces y de rápida rotación, lo que significa también que vienen de sistemas binarios con explosiones de supernovas.
- El número de estrellas fugaces aisladas es un 45% del total, que se ven de tipo SB1 es el 24% y que se ven de tipo SB2 es el 10%. Por tanto, también mayoritariamente debido a explosiones de supernovas. Todo esto se ve perfectamente en la figura siguiente:
Figura 11. Clasificación de estrellas fugaces
Como os he comentado, hemos trabajado con luz infrarroja, rayos X y ondas de radio, pero también en rayos gamma. Hemos trabajado con los telescopios Magic del Observatorio del Roque de los Muchachos. Concretamente pasé 82 noches obteniendo datos con estos telescopios.
Conclusiones
Las conclusiones de mi trabajo y de esta charla son las siguientes:
- Estrellas fugaces masivas. Hemos desarrollado un método para encontrar estrellas fugaces en la Vía Láctea y hemos identificado 175, donde la mitad son nuevos descubrimientos.
- Binarias de altas energías. Hemos encontrado numerosos sistemas binarios que son fugaces, algunos incluso candidatos a contener agujeros negros, y otros de altas energías.
- Choques en arco. Hemos descubierto nuevos choques en arco con datos infrarrojos que nos dan información sobre la interacción de las estrellas con el medio interestelar
- Rotación y binariedad. Hemos llevado a cabo un estudio sin precedentes en rotación y binariedad de estrellas fugaces en la Vía Láctea que nos ha permitido identificar huellas sobre sus orígenes.
Coloquio
¿Estas estrellas fugaces son capaces de salir de la Vía Láctea? ¿Y podrían volver a tener una velocidad más baja?
Hay una diferencia muy grande entre las fugaces (200-300 km/s) e hiperveloces (500-2500 km/s). Las primeras no pueden escapar de la Vía Láctea mientras que las segundas sí. Además, son estrellas que viven muy poco tiempo y no pueden ir muy lejos.
¿El polvo interestelar frena estas estrellas?
Realmente no, porque el polvo es muy poco denso y no afecta a las estrellas. Calculamos que son 4 partículas por centímetro cúbico.
¿Las estrellas fugaces pueden tener un sistema planetario? ¿Y si lo tienen, se comportarían como el Sistema Solar?
No soy experta en este tema, pero como viven tan poco tiempo quizás no se puede llegar a desarrollar un sistema planetario.
Conferencia de la Astronómica de Sabadell. Raúl Jiménez, 13 de noviembre de 2025.
Conferencia de la Astronómica de Sabadell. José Lull, 19 de noviembre de 2025.
Muchas gracias por la invitación y por poder estar aquí una vez más. El tema que vamos a tratar era un poco también petición vuestra. Hubieran deseado que hablara de los eclipses en el Antiguo Egipto, pero como ya indiqué sobre esto, la documentación es prácticamente nula. Con lo cual, para acercarme a la cuestión solar pensé en tratar este tema, algo general sobre qué ha implicado el Sol, su estudio y sus utilidades en el Antiguo Egipto.
El Sol es un astro que, evidentemente, en prácticamente todas las culturas de la antigüedad ha tenido un gran protagonismo, sobre todo como divinidad principal o una de las principales de los distintos panteones religiosos de esas culturas antiguas. Es evidente que esto sea así, puesto que el Sol claramente es el astro que ofrece calor, que permite que haya vida, que también nos puede ayudar a reconocer el ciclo de las estaciones y que puede servir de base para las cuestiones calendáricas. En Egipto, evidentemente, no fue menos.
De hecho, los principales dioses del panteón egipcio, en muchos casos, se asocian a la divinidad solar. Hay sincretizaciones, pero el aspecto solar puede ser siempre muy importante. Un dios solar en Egipto que todos conocemos es el dios Ra, en sus múltiples formas: puede ser Ra, puede ser Ra-Horus del Horizonte (Ra-Horajti), …; hay múltiples formas para esa divinidad. Y los egipcios creen que el Sol, como divinidad —pero al fin y al cabo el astro—, viaja por ese mundo en el que también, a su vez, pueden viajar los difuntos lo que nosotros llamaríamos inframundo y lo que los egipcios denominan la Duat. De manera errónea se simplifica traduciendo como inframundo; es un espacio por el que cada día –cada noche en realidad– el Sol viaja en su barca, tal y como vemos, por ejemplo, en representaciones como papiros de la Dinastía XXI, o, por ejemplo, también en tumbas del ámbito tebano en múltiples ejemplos.
El Sol, al fin y al cabo, como es un astro que ofrece regularidad con su ocaso –o orto– día a día a lo largo del año, es un astro que representa el orden cósmico, igual que las estrellas y otros astros de la bóveda celeste, porque uno puede predecir sus movimientos y son regulares. Entonces, esto tiene una similitud con el concepto de Maat, el concepto conocido de la justicia o del orden en el Antiguo Egipto. Pero claro, los egipcios también entienden que ese orden o equilibrio, que en este caso refleja el movimiento diario del Sol, también se puede ver afectado por la intervención de otros entes caóticos. Y en ese sentido hay uno que es protagonista, que es la serpiente Apep, conocida en la versión griega también como Apofis. De hecho, existe un asteroide se llama Apofis por la peligrosidad que tiene para la Tierra.
Pero claro, la cuestión es mucho más compleja para los egipcios. Ellos no conciben un único dios solar. Ese dios solar puede tener múltiples formas, y con múltiples formas va a tener también múltiples aspectos y múltiples nombres. Si fuéramos al Valle de los Reyes, por ejemplo, y especialmente en las tumbas de la época ramésida, sería siempre muy repetitivo ver lo siguiente: una vez entramos en una tumba, en un gran hipogeo de la Dinastía XIX-XX, encontraríamos a la entrada un símbolo como el que ven aquí en la pantalla [el conferenciante muestra la Figura 1]. Tenemos un disco solar que ya refleja por sí mismo al dios Ra, una divinidad a la derecha que refleja a Atum –que es otra divinidad solar– y un escarabajo –que también es otra divinidad solar–: tenemos los tres asociados. Pero fíjense que, en realidad, con esta imagen lo que quieren transmitir los egipcios es que hay tres formas principales de la divinidad solar, o tres formas principales con las que se manifiesta el Sol, que son: el Sol desde el orto o la salida en el este, que es Jepri; el Sol que llega a la plenitud, el que culmina, que sería Ra, que es el disco; y el Sol del atardecer, el que se va a ocultar por el horizonte oeste, que sería Atum.
Figura 1. Representación triple del Sol con el disco solar, Atum y el escarabajo.
Pero claro, esto solo son tres formas principales de la divinidad solar. Hay muchas más formas en el Antiguo Egipto. Una muy conocida, que seguro que les resulta familiar, es el disco de Atón. Atón fue una divinidad que está muy asociada a un monarca del Antiguo Egipto de la dinastía XVIII que es Akenatón, de la época de Akenatón y Nefertiti. Akenatón en realidad es un nombre, Aj-en-atón, que significa algo así como "el espíritu eficaz del dios Atón". Y Atón es justo lo que ven en la Figura 2: el disco solar del que emanan rayos que acaban con forma de mano y generalmente esas manos sujetan el símbolo Anj, el símbolo de la vida. Ya ven cómo hay otra forma más para el dios solar.
Figura 2. Disco solar del que emanan rayos en forma de mano. Algunas manos sujetan el símbolo Anj.
Pero en realidad nos estamos quedando muy cortos porque podemos ver cómo hay compendios religiosos, en concreto la llamada "Letanía de Ra", donde se manifiestan las 75 formas de Ra. Lo que ven en la Figura 3 solo son algunas de esas formas. Cada figurita que ven aquí en realidad es un dios, un dios solar. El nombre de cada uno de estos dioses aparece justo encima. Entonces empezamos a contar, uno, dos, tres... acabaríamos, si tuviéramos la representación completa —que no es el caso—, acabaríamos contando 75 formas del Sol. Entonces, fíjense que en realidad hay muchas maneras que tiene el Sol para manifestarse como divinidad en el Antiguo Egipto.
Figura 3. Algunas de las muchas manifestaciones del dios Ra.
¿Cómo creen los egipcios que se formó el Sol? ¿Cuál es su origen? Para esto, en realidad, también hay varias corrientes. Piensen que en Egipto no existe una única cosmogonía o modelo que todos los egipcios siguen a rajatabla; nada más lejos de la realidad. En el Antiguo Egipto, prácticamente cada gran ciudad era un centro religioso que tenía su propio panteón. Menfis era un lugar muy importante. Heliópolis era muy importante a nivel religioso. También Tebas, también Esna, también Hermópolis… Muchos lugares tuvieron un gran desarrollo autónomo desde el punto de vista religioso de modo que crearon sus propias cosmogonías.
Hay una serie de elementos que son comunes en todas las cosmogonías. Sobre lo que era el mundo pre-creacional: en general lo que conciben es un océano primordial que ellos llaman el Nun. Esto sí que se repite en todas las cosmogonías, pero claro, el hecho de la creación ya no es igual en todas estas cosmogonías. A veces son ocho los dioses creadores: los dioses demiúrgicos. A veces es solo uno. Puede ser el dios Ptah mediante la palabra, puede ser el dios Amón, puede ser el dios Atum, dependiendo de qué cosmogonía sigamos. Bueno, pues en una de estas cosmogonías, que es la llamada cosmogonía hermopolitana –la cosmogonía de los ocho, de la Ogdóada– se dice que estos ocho dioses demiúrgicos, que en esencia estaban en el océano primordial, son los que comenzaron con ese proceso creativo. Y fíjense que lo que dicen es que estos dioses fueron los que crearon el Sol y también al dios Atum. El dios Atum es una divinidad solar que en otra cosmogonía, en la heliopolitana, es en sí mismo el propio creador. Entonces vemos que hay diferencias entre unas y otras.
Si vamos a las tradiciones más antiguas, de un mundo más cercano al nuestro, y nos fijamos, por ejemplo, en lo que podía pensar el propio Claudio Ptolomeo, veremos que siempre, y como sucede en las culturas antiguas, la Tierra es vista como el elemento central alrededor del cual giran los otros astros. Entonces, en esa teoría, el Sol ni siquiera es el objeto más lejano. El Sol queda en una esfera intermedia y más allá del Sol tenemos a Marte, tenemos a Júpiter, tenemos a Saturno y como última esfera las estrellas fijas. Bueno, esto es un pensamiento que permaneció hasta la época de Copérnico.
Pero, ¿qué es lo que pensaban los egipcios sobre cuál era la posición del Sol respecto a la Tierra? Tenemos una escena (Figura 4) que aparece en la tapa de un sarcófago actualmente conservado en el Museo Metropolitano de Nueva York; está en la parte superior de la tapa, y en esta escena aparece una iconografía muy interesante en la que se distingue —lo he pintado con varios colores para que se vea bien— un círculo central que queda enmarcado por una serie de símbolos alrededor. Estos son los estandartes de los Nomos de Egipto, es decir, son los estandartes de las provincias de Egipto. Con lo cual, ese círculo central lo que nos está indicando es que en el centro del mundo está Egipto.
Figura 4. Tapa de un sarcófago conservado en el Museo Metropolitano de Nueva York.
Alrededor, lo que he pintado aquí de amarillo, tenemos también unas pistas muy interesantes. Fíjense en todos estos óvalos que tienen la misma inscripción. En cada óvalo se repite el mismo texto. Se repite tres veces un signo que en jeroglífico se lee Jaset. Como está repetido tres veces, es un plural, tenemos que leer Jasut. ¿Y qué es Jasut? Jasut son las tierras extranjeras. Con lo cual alrededor de Egipto tenemos las tierras extranjeras. ¿Hasta qué límite? Bueno, pues esto también queda indicado por las dos divinidades femeninas que quedan a derecha e izquierda. Si se fijan sobre su cabeza, tienen símbolos que no son iguales, porque uno de los jeroglíficos está indicando el este y el otro significa oeste. Con lo cual, lo que está diciendo es que Egipto es el centro del mundo y todo lo que rodea Egipto –toda la tierra que rodea Egipto, hasta los límites este y oeste– está alrededor de Egipto.
¿Y qué hay más allá entonces? Pues lo que hay más allá ya es el cuerpo de la diosa Nut. Y claro, Nut es la diosa celeste por excelencia. Es la diosa que sirve de vía para el curso de la barca solar, pero también de las estrellas. Por lo tanto, aunque esto es muy esquemático, vemos que en el centro está Egipto, alrededor el resto de la Tierra —es decir, la Tierra es el centro del universo— y alrededor encontramos el mundo celeste a través del cual circula el Sol.
En la Figura 5 encontramos el techo de la cámara sepulcral de la tumba de Ramsés VI, y lo que tenemos aquí es una representación de dos compendios religiosos: por una parte, el llamado "Libro del Día", y por otra parte, el llamado "Libro de la Noche", a su vez parte de un conjunto que se conoce como "Libro de los Cielos".
Figura 5. Techo de la cámara sepulcral de la tumba de Ramsés VI.
Bueno, ¿qué tenemos entonces? Fíjense que aparece claramente la diosa Nut, la diosa Nut encorvada; nos faltaría ver las piernas que quedarían bastante más hacia la derecha y abajo otra vez la diosa Nut con ese mismo aspecto encorvado. Aparece encorvada porque intenta asemejarse a la bóveda celeste. Mientras que en un lado vemos círculos de color rojo –que representan al Sol–, en el otro lado no tenemos soles, solo estrellas. Lo que está intentando transmitir es que a través del cuerpo de la diosa Nut el Sol va a viajar tanto de día como de noche. Y más allá de esa esfera que marcarían las estrellas y el circuito del Sol, aún encontraríamos otra capa. Y esa otra capa es la que queda definida por, como aparece en el papiro de Jonsu-Mes, este conjunto acuático, que no es otra cosa que el Nun, el océano primordial. Antes de la creación solo existía el Nun, el océano primordial, oscuro, inerte, pero una vez comienza la creación, el Nun va a rodear como última esfera todo ese mundo creado, tanto por debajo del suelo como por encima. Es decir, que más allá de las estrellas –que ya estamos hablando de un lugar oscuro–, encontraríamos un lugar aún más oscuro, que es el del Nun, el del océano primordial, que ya no es un elemento único: ya forma parte de un universo en el que hay más creaciones. Por eso los egipcios tenían la idea de que cuando llovía, la lluvia podía proceder del Nun a través de grietas —todo esto simbólico obviamente— que pudiera haber en el mundo celeste. Entonces fíjense que también, a ese nivel simbólico, las ideas pueden ser a veces un tanto llamativas.
¿Quiénes se encargaban de observar el Sol en el Antiguo Egipto? Bueno, tenemos sobre esto bastante información, pero la cuestión más difícil es saber realmente a partir de qué momento tenemos especialistas que se dediquen a observar el Sol. Cuando digo observar el Sol, me refiero sobre todo a hacer uso del Sol para contabilizar las horas u observar el Sol para determinar en qué azimut sale el mismo. Y de esa manera también controlar los extremos de las posiciones del Sol y, en relación a ello, poder calcular mejor las estaciones. Bueno, esto no lo podemos asegurar con rotundidad, pero es posible que los personajes que desde la Primera Dinastía –desde hace casi 5.000 años– tienen el título de Ur-Mau, –que podríamos traducirlo como "grande de los videntes", y es el título que utiliza el sumo sacerdote del dios solar en Heliópolis, en la antigua Yunnu, la On bíblica– también realizaran observaciones del Sol. Al fin y al cabo, sus divinidades principales estaban vinculadas al Sol. No lo podemos confirmar, pero no deja de ser curioso que muchos de estos Ur-Mau más adelante en el tiempo también hagan uso de títulos propios de los astrónomos egipcios. Entonces claro, la relación ya es directa. Esas personas tienen múltiples funciones y una de ellas era la de astrónomos.
Hay algo evidente y es que la observación del Sol pudo conducir al origen del calendario civil egipcio, un calendario de 365 días. No puedo decir calendario solar porque si lo fuera sería exactamente de 365,2422. Pues no, ese "extra" no lo tiene, se quedan 365 y los egipcios son conscientes de que se acumula año tras año un desfase respecto al año trópico o solar, y así queda constancia de ello en los textos. Pero a pesar de ser conscientes de ese desfase, para ellos no tiene la mayor importancia porque pueden calcular cuándo va a venir aproximadamente el orto helíaco de Sirio, pueden calcular cuándo va a venir aproximadamente la inundación, aunque cambien las fechas de su calendario civil. En cualquier caso, es muy probable que la referencia del Sol haya estado en la base de la creación de ese calendario de 365 días. Otra posibilidad es que hubiera sido la observación de la estrella Sirio. Siempre se ha discutido sobre cuál de los dos elementos fue más importante para ellos. Y claro, por ejemplo, el orto helíaco de Sirio y el solsticio de verano, ambos casi coinciden –o coincidían– en las mismas fechas.
Tenemos textos procedentes de figuras que representan astrónomos egipcios, auténticos horólogos, que también nos aportan información sobre qué interés podían tener ellos en la observación del Sol. Por ejemplo, este personaje que ven en la Figura 6 se llama Harkhebi y entre sus múltiples títulos nos dice que es experto en los textos sagrados. Esto es importante porque quiere decir que es alguien que conoce muy bien los rituales, y al fin y al cabo el astrónomo es un sacerdote. También conocemos astrónomos del mundo civil –vamos a decirlo entre comillas–, pero son los menos. La documentación que ha llegado a nosotros en un porcentaje altísimo se refiere exclusivamente a sacerdotes astrónomos. Entonces, este astrónomo en concreto está vinculado al mundo sacerdotal, es experto en los textos sagrados, también es observador de todo lo que se puede observar en el cielo y la Tierra y, de manera clara, es experto en la observación de las estrellas. Si leemos el texto que aparece en la parte posterior de la estatua, un texto de tres columnas, vemos que, entre muchas cosas, se dice que este Harkhebi –este astrónomo– es aquel que conoce lo que va hacia el norte y al sur del disco solar, anunciando todas sus maravillas y estableciendo sus tiempos. Entonces "lo que va hacia el norte y al sur del disco solar" se refiere a las posiciones extremas del Sol; es conocedor de por dónde sale el Sol en el solsticio de invierno y por dónde sale el Sol en el solsticio de verano. Esas son las posiciones extremas norte y sur. Y claro, esto para ellos es, evidentemente, es importante.
Figura 6. Figura de Harkhebi.
¿Desde dónde observaban estos sacerdotes astrónomos? Pues, obviamente, ¿en este edificio [el conferenciante hace referencia a la sede de la Agrupación Astronómica de Sabadell] dónde está el observatorio? ¿Está cerca de la entrada o arriba? Estará ahí arriba, a buena lógica, porque lo que queremos es tener el mejor horizonte posible que nos libere de obstáculos. Aquí lo ideal sería que apagaran todas las luces de Sabadell para que se viera bien, pero por lo menos está en alto. En el Antiguo Egipto, evidentemente, también buscaban zonas altas para observar y lo que hacían era ascender a la terraza de los templos. Esta es una posición muy alta y se tiene, como pueden ver (Figura 7), muy buen horizonte. Sabemos que los templos egipcios tenían equipos de astrónomos, sobre eso también hay mucha documentación. Tenemos astrónomos vinculados a Osiris, a Isis, a Sobek, a Amón, a Amón-Ra, a Horus... Bueno, a muchos dioses, cualquier templo que se precie, tendría su equipo de astrónomos, porque sobre todo los astrónomos tienen una función primordial, que es la de ser horólogos. En un templo egipcio, como en nuestras iglesias también, o como en las mezquitas, hay unos horarios muy concretos para los rituales. En aquella época no tenían un reloj de pulsera. Entonces era el horólogo el que decía "son las cuatro de la mañana", "son las ocho", "son las lo que sea" y a esas horas se hacen una serie de rituales. Para ellos es muy importante tener un control de la posición del Sol porque les va ayudar a marcar las horas. Del mismo modo, es muy importante conocer bien el cielo y, en especial, las llamadas estrellas horarias, que son esas estrellas que durante la noche les van a dar la hora, y ellos van a transmitir las horas al resto de sacerdotes para que se puedan hacer los rituales.
Figura 7. Terraza de un templo.
Fíjense por ejemplo en esta parte inferior de un ataúd (Figura 8). Es un ataúd muy bonito y se ha conservado muy bien, donde aparece completamente expuesto el cuerpo de la diosa Nut. Aquí se le ven los pies, pero ya ven que son pies estrellados –el cuerpo de la diosa Nut ocupa todo el ataúd–. En la parte inferior, fíjense que aparecen dos divinidades. Una se distingue por asociarse a estrellas, siempre de cinco puntas, y la otra por asociarse a discos solares. Las inscripciones que hay a derecha e izquierda son muy similares, pero una se refiere a las horas de la noche y la otra se refiere a las 12 horas —la "u" al revés y los dos palitos, eso es el número 12—, y unut en egipcio significa hora, entonces se refiere a las 12 horas del día y las 12 horas de la noche. Entonces, ¿qué quiere decir? Pues que, evidentemente, como no puede ser de otra manera, por el día los astrónomos –los horólogos egipcios– se van a fijar en el Sol para medir las horas y por la noche en las estrellas.
Figura 8. Parte interior de un ataúd.
Los egipcios también desarrollan instrumentos que les van a permitir poder calcular las horas con un poquitín más de precisión. En la Figura 9 (izquierda) vemos un reloj de sombra. Tiene un diseño muy básico, consiste en una pieza horizontal ciertamente larga. En la parte superior aparecen una serie de marcas. Estas líneas son las escalas que utiliza este reloj de sombra para marcar las horas, de modo que cuando la sombra es muy larga va a llegar a esta escala y según el Sol va ascendiendo hacia el meridiano central, irá marcando las siguientes hasta que, cuando llegue al meridiano central, estará muy cerca de esta escala. O incluso si estuviéramos en Asuán, que prácticamente el Sol sería cenital, pues casi no habría sombra. Estos instrumentos servían para contar las horas centrales del día. Quiero decir, no cuentan las doce horas del día. Esto también: recuerden que los egipcios cuentan días de 24 horas como nosotros, pero de la siguiente manera: 12 horas para el día y 12 horas para la noche. Da igual que sea verano y da igual que sea invierno. Esa es la gran diferencia respecto a nosotros. Nuestro día de 24 horas viene de Egipto, pero nuestras horas son de 60 minutos, las suyas son variables, porque siempre son doce de día y doce de noche; esto sí que hay que tenerlo en cuenta.
Figura 9. Relojes de sombra.
Este instrumento servía para contar las horas centrales del día, ¿por qué? Pues porque cuando sale el Sol la sombra es tan larga que va más allá del propio instrumento, no puede medir esa hora. Estos instrumentos, en teoría, se orientaban hacia el este durante las horas centrales del día hasta mediodía y después se orientaban hacia el oeste desde el momento en que el Sol llegaba a la culminación y empezaba a caer precisamente hacia el oeste. Claro, no son perfectos estos instrumentos puesto que también el movimiento del Sol a lo largo del año varía. Va a estar más bajo en invierno, su recorrido va a ser más corto, mientras que en verano va a ser todo lo contrario, con lo cual estas escalas que son fijas difícilmente se van a adaptar a esa variación, quiere decir, no son precisos. Pero tampoco hacía falta que fueran precisos, porque si todos utilizan el mismo tipo de instrumento, su imprecisión va a ser la misma y van a marcar las horas al mismo tiempo. Al fin y al cabo, era lo importante, marcar las horas en el tiempo correspondiente.
Una evolución de ese reloj de sombra es el de la Figura 9 (derecha). No hallamos esa superficie alargada con sus marcas de las horas, sino un plano inclinado que permite que el reloj pueda marcar más horas del día. Precisamente el plano inclinado ayuda a que la primera proyección de la sombra sí que impacte sobre esta pieza. Y además es un plano inclinado en el que se presentan varias escalas. No una única escala como veíamos antes, sino hasta seis escalas distintas porque el comportamiento del Sol a lo largo del año varía, con lo cual el reloj también se va adaptar a esa variación.
Que instrumentos como los que acabamos de comentar eran muy importantes, igual que lo podían ser las clepsidras, es más que evidente. Han llegado muchas piezas como las que he mostrado y también han llegado muchas clepsidras a nosotros. Por ejemplo, en esta estatua de finales de la historia de Egipto de la Dinastía 30, tenemos una parte de la inscripción en la que se dice que para el astrónomo es muy importante tanto la clepsidra como el merkhet. El merkhet es el reloj de sombra o reloj de Sol. Después también tenemos alguna representación realmente espectacular. Esta (Figura 10) me gusta mucho porque realmente es excepcional. No vamos a encontrar muchas como estas en Egipto. Tenemos un relieve en el que se muestra a un astrónomo con todo su equipo. Fijémonos que el astrónomo está sosteniendo una especie de tridente y otros palos, en realidad son instrumentos tipo "mira", mientras que con la mano del brazo izquierdo está sosteniendo un objeto del que pende una plomada. Ese objeto en realidad es algo similar a un reloj de sombra de plano inclinado, con su plomada, porque claro, este reloj tiene que ponerse siempre en horizontal, no lo puedes poner torcido porque entonces ya no funcionaría bien.
Figura 10. Relieve en el que aparece un astrónomo con todo su equipo.
Y ahora fíjense en esta otra estatua (Figura 11), también excepcional, donde encontramos similitud con el relieve anterior. El astrónomo está sujetando otra vez esa especie de tridente, y aquí no se ve muy bien, pero también hay otros palos o gnomons que van a servir como instrumentos de tipo mira, como el ejemplo anterior. Pero lo fascinante es que debajo del brazo, en lugar de un bocadillo, lo que tiene es otra vez un reloj de sombra. Ese es el equipo del astrónomo. Este astrónomo, imagínense que está por el templo y ahora se va tranquilamente a un sitio a hacer lo que tenga que hacer. A medir la hora que es... o lo que tenga que hacer. Bueno, son estatuas absolutamente excepcionales.
Figura 11. Estatua de un astrónomo.
Ese tipo de relojes (Figura 12) todos los conocemos. Lo podemos ver en paredes, en múltiples edificios, especialmente en edificios que tienen ya cierta antigüedad. Y en Egipto también hay muchos ejemplos. Este probablemente sea el más antiguo. Fue hallado en el Valle de los Reyes, no hace demasiados años. Y bueno, ya ven, tiene 13 líneas radiales que convergen en este punto en el que nos falta esa pieza metálica que va a ser la causante de la proyección de la sombra que va a dar las horas. Este funcionamiento es muy similar al que conocemos. Pero después también vemos ese mismo tipo de reloj de Sol en un tamaño muy pequeño, casi a modo de amuleto y colgante. Como colgante, difícilmente te va a dar la hora bien: en ese caso se está utilizando como amuleto. Recuerden que las horas también son producto del orden cósmico, porque hay un equilibrio entre las horas. Entonces también es un amuleto para las personas. No tienen por qué ser siempre relojes de carácter funcional.
Figura 12. Reloj de Sol.
También sabemos que los antiguos egipcios tenían tratados sobre el Sol. El problema es que sus tratados no han llegado a nosotros. Esa es la gran desgracia que tenemos para la astronomía egipcia. Hay mucha documentación, pero los puros tratados de astronomía egipcia no han llegado a nosotros. De matemáticas sí que nos han llegado, de medicina también nos ha llegado –y muchos–, pero justo de astronomía no es el caso –hasta ahora, igual pasado mañana se descubre una tinaja llena de papiros astronómicos–. En la Figura 13 se muestra un templo del dios Horus en Edfu y una biblioteca que encontramos en el pronaos del templo. Es muy interesante porque aunque por desgracia ya no contiene ningún papiro, en su día aquí hubo una gran colección de papiros que era el archivo del templo. ¡Imagínense si tuviéramos eso! Para mayor desgracia nuestra –o casi desgracia nuestra–, aunque no están los papiros, sí que están los títulos de algunos de los papiros que contuvo esta sala. Claro, te da rabia porque dices, ¡jolines! Tenían este libro, tenían este papiro, pero no lo puedo coger, no lo puedo leer porque ya no existe.
Figura 13. Templo del dios Horus en Edfu y su biblioteca.
Uno de esos papiros se titulaba "Conocimiento de los retornos periódicos del Sol y la Luna", mientras que el otro se llamaba "El gobierno de los retornos periódicos de las estrellas". A nosotros nos interesa en el día de hoy tener en cuenta todo lo que tenga que ver con el Sol. Pues imagínense un papiro que trata los movimientos del Sol y la Luna. Hubiera sido muy interesante porque hubiera estado lleno de efemérides, pero eso no ha llegado a nosotros. Y en este otro papiro (Figura 14), por citar alguno, también encontramos algo muy llamativo. Este papiro en realidad es un texto que copia información de otro texto que conocemos casi 1.500 años anterior. O sea, fíjense: casi 1.500 años anterior. Claro, quien escribe esa copia en demótico, hay muchas cosas que no comprende del texto de hace 1.500 años. Con lo cual, cuando no comprende, al lado hace una pequeña anotación. Y a veces esas anotaciones aportan nueva información. Gracias a ese texto conocemos, entre otras cosas, que hay varios tratados de astronomía que se llaman, por ejemplo uno de ellos, "La descripción de los movimientos de las estrellas", que posiblemente hace referencia a la que ya habíamos encontrado en la biblioteca del templo de Edfu. Pero otro, que es lo que nos interesa a nosotros ahora, se titulaba "Libro o Papiro para observar el disco solar".
Figura 14. Papiro Carlsberg I.
Que uno dice, a ver, ¿qué habría allí? ¿De qué hablaría ese texto? Porque no es el libro que hace referencia a las posiciones del Sol que hemos mencionado antes. Este habla del disco solar. Si uno empieza a pensar, dice, ¿qué hablaría, de manchas solares que han visto? Claro, esto no lo podemos saber porque el texto no ha llegado a nosotros. Pero recuerden algo muy simple. Los antiguos astrónomos chinos, ya en el primer milenio, observaron manchas solares y las observaron y reportaron gracias a que desde sus puntos de observación, que eran valles con nieblas matutinas, la niebla hacía de filtro natural, con lo cual –en una época, eso sí, de máximo solar, donde hubiera manchas especialmente grandes– no era difícil notar que había alteraciones en la forma perfecta del Sol: había manchas en el Sol. En el caso de Egipto, no hace falta ni esperar a tener niebla. Cualquiera de ustedes que haya estado en Egipto podrá recordar que bien por la mañana, bien por la tarde, cuando el Sol está bajo, es relativamente fácil que haya mucha calima –arena en suspensión–. Tienes un filtro perfecto. Si tienes un máximo solar con manchas de gran tamaño, tienes buenas probabilidades de ver manchas solares. Es posible que los egipcios ya las vieran y detectaran como manchas del Sol y no cualquier otra cosa de la atmósfera. Es posible pero no lo podemos demostrar porque no ha llegado información concreta sobre esto.
Para los egipcios, ¿cómo era el Sol? ¿Era un objeto plano o era esférico? No tenemos textos tampoco que de manera explícita describan cómo era el Sol para los egipcios. Podríamos pensar en principio que sería plano, un objeto circular pero plano, pero fíjense que no deja de ser curioso que las representaciones que tenemos en relieve del disco solar aparece como una superficie hemiesférica (Figura 15). Esto es de un templo de época tardía, pero si nos vamos por ejemplo a la época de Akenatón, con lo cual estamos en la dinastía XVIII, hace 3.350 años, en el propio sarcófago del rey, vemos como el disco solar no es plano: también es hemiesférico. Esto no nos sirve para poder concluir que los egipcios pensaran que el Sol era así. No podemos llegar a esa conclusión porque no tenemos una descripción del Sol, solo una serie de relieves que nos hacen pensar en esa posibilidad, pero no podemos ir más allá.
Figura 15. Dos representaciones del Sol como superficie hemiesférica.
Tenemos también referencia, por ejemplo, del propio Clemente de Alejandría, que ya en la época romana, pero en Egipto, es testigo de una procesión que se desarrolla en Alejandría y él describe cómo se hace esta procesión. Nos dice que los primeros que van en la procesión, de carácter religioso, son precisamente astrónomos. Esto llama la atención. Y nos dice qué tipo de instrumentos llevaban esos astrónomos. Pero también nos dice que —recuerden que en esta época, astrónomo y astrólogo es exactamente lo mismo— estos hombres tenían conocimiento, tenían tratados sobre las conjunciones y las apariencias luminosas del Sol, la Luna, sobre los ortos, … Es decir, que la información sobre el astro rey era muy común en Egipto.
“Primero avanza el cantante (...) Y después del cantante avanza el horoskopos (ὡροσκόπος), que tiene su insignia, el horologion (ὡρολόγιον) y la hoja de palma astrológica (φοίνιξ ἀστρολογίας) en su mano. Debe tener los libros astrológicos de Hermes, que son cuatro, siempre en su boca. De estos, uno trata sobre el orden de las estrellas fijas que son visibles, y otro sobre las conjunciones y las apariencias luminosas del sol y la luna; y el otro sobre sus ortos. A continuación, en orden, avanza el Escriba sagrado (ἱερογραμματεύς), con alas en la cabeza, y en su mano un libro y una paleta, en la que hay tinta de escribir y el cálamo, con los que escriben. Y debe estar familiarizado con los llamados jeroglíficos, y saber sobre cosmografía y geografía, la posición del Sol y la Luna, y sobre los cinco planetas.”
Stromata, Clemente de Alejandría (s. I-II dC)
También tenemos referencia a la cantidad de eclipses de Sol que habían documentado los egipcios y que por desgracia no han llegado a nosotros, pero documentación que sí aprovecharon los griegos para, a partir de miles de años de documentación astronómica, hacer uso de ella y llegar a hacer cálculos precisos, gracias a la documentación que les llega de Egipto. Séneca hace referencia, por ejemplo, al Conón de Samos como uno que aprovecha la documentación egipcia. Recuerden que Conón también es un personaje importante porque es el que introduce en teoría la constelación de Cabellera de Berenice en el cielo.
“Conon (de Samos), después, también él investigador infatigable, reunió por cierto los eclipses de Sol registrados por los egipcios y no hizo mención alguna de los cometas, cosa que no hubiera pasado por alto si hubiese encontrado algún descubrimiento.”
Naturales Quaestiones VII: 3, Lucius Annaeus Seneca
Diodoro, por ejemplo, dice lo siguiente:
Oenopides de Chios (s. V a.C.) “estuvo un tiempo con los sacerdotes (egipcios) y astrólogos y, entre otras cosas, aprendió sobre la órbita del Sol, que tiene un camino oblicuo y se mueve en dirección opuesta a la de las otras estrellas”.
Diodoro de Sicilia (I, 98)
Se está refiriendo a la oblicuidad de la eclíptica y al movimiento retrógrado del Sol respecto al fondo de estrellas.
Pero ya digo, por desgracia, aunque Conón hiciera recopilación de montones de eclipses observados por los egipcios, esa documentación egipcia no ha llegado a nosotros de tal modo que tenemos que esperarnos ni más ni menos que al año 601 d.C. –es decir, cuando la civilización faraónica ya se ha extinguido por completo– para encontrarnos en Egipto con una referencia a un eclipse de Sol. En el 601 d.C. estamos en el mundo copto, el mundo cristiano de Egipto, ya casi muy cerca de la invasión musulmana. Pero aun así, aunque este texto en copto (Figura 16), que es lengua egipcia, haga referencia al eclipse que se observó, fíjense cómo aparecen cruces alrededor de este ostracon, lo cual quizás sugiere que la observación del Sol era vista como algo negativo, con lo cual el pintar cruces era una manera de proteger contra ese aspecto negativo del eclipse. De hecho, lo que sí que nos queda claro es que los egipcios veían en los eclipses, fueran de Sol o fueran de Luna, algo absolutamente catastrófico. ¿Por qué? Es obvio. El eclipse no lo pueden calcular. No son capaces de calcular cuándo va a ocurrir un eclipse. Por lo tanto, el que ocurra un eclipse es algo impredecible. Y desde el momento en que algo en la bóveda celeste es impredecible, es sintomático del caos. Por eso siempre están asociados a desgracias.
Figura 16. Texto en copto que hace referencia a un eclipse de Luna.
Este texto no se refiere a un eclipse de Sol, se refiere a un eclipse de Luna, pero es muy interesante:
“Posteriormente, en el año 15, cuarto mes de shemu, día 25, bajo la majestad de este honorable padre, el dios que gobierna Tebas, (aunque) el cielo no se tragó la Luna una gran contienda devino en esta tierra”.
Crónica del príncipe Osorkón
Dice que, aunque el cielo no se tragó la Luna –no hubo eclipse de Luna–, hubo una gran guerra en el país. Lo cual quiere decir que si hubiera habido un eclipse de Luna, hubieran pensado: "Uff, algo malo va a pasar, una guerra o lo que sea".
Sí que tenemos también textos que hacen referencia a eclipses de Sol o de Luna en relación a acontecimientos que pueden ocurrir a partir de esos hechos. Por ejemplo:
“Si la Luna tiene un eclipse en la década que dijo, entonces el faraón estará en paz con el [gobernante de] (1, x + 14) Asiria y con el gobernante de Creta. Los principales hombres del norte morirán (1, x + 15) dentro de este año. Llegará poca agua a Egipto. La economía será débil. Habrá hambre (1, x + 16). Egipto estará mal.
Aparecerán gusanos en los campos. . . . será [. . .] muerte (1, x + 17) ocurrirá entre los animales. El terror ocurrirá dentro de Egipto. Un pueblo extranjero vendrá a Egipto en secreto, (1, x + 18) y se irá sin haber tomado (nada). Las mujeres que coman [. . . . . .] (1, x + 19) en este mes mientras estén embarazadas, la que dé a luz morirá. No use recetas médicas en este mes (1, x + 20).”
pBM 10651
Por ejemplo, en este caso se habla de que si ocurre un eclipse de Luna, llegará poca agua a Egipto, la economía será débil, habrá hambre, Egipto estará mal, el terror ocurrirá dentro de Egipto…
“Si el Sol [hace un eclipse. . .] (2, x + 15) su palacio. El pueblo de Egipto venderá a sus hijos por dinero [. . .]”
pBM 10651
Vemos que si en su lugar hay un eclipse de Sol, el pueblo de Egipto venderá a sus hijos por dinero. Claro, eso es algo malo. Textos así sí que tenemos muchos, pero claro, son textos que anuncian desgracias a partir de algo que les incomoda porque está rompiendo ese orden cósmico, ese equilibrio. También, por ejemplo, Lido dice: "Debe entenderse que Manetón, en su libro Sobre las fiestas, afirma que un eclipse solar ejerce una influencia nefasta sobre los hombres, en la cabeza y el estómago". Esto en realidad nos está hablando de un tipo de astrología de la época tardía en la que se asocian fenómenos celestes, como los propios eclipses, con enfermedades del ser humano.
Vayamos ahora a otro aspecto de la astronomía solar, la parte más puramente arqueoastronómica. Vayámonos a esta región que vemos aquí del desierto egipcio donde hace miles de años, durante el Holoceno, el paisaje era completamente distinto. Lo que ahora es puro desierto, en aquella época —me refiero al 6.000 a.C.— era una especie de sabana; los monzones descargaban más al norte de lo que hacen actualmente y eso propició que lo que ahora es un gran desierto del Sáhara tuviera un aspecto más bien parecido a una sabana con animales, fauna y humanos también circulando por allí. En un lugar llamado Nabta Playa (Figura 17) encontramos esta serie de piedras colocadas, muchas de ellas tumbadas, otras colocadas en vertical, de tal modo que definen un círculo en el que hay como un central marcado por las piedras colocadas en vertical. Se ha observado que este camino en realidad lo que está haciendo es marcar el orto del solsticio de verano y el ocaso del solsticio de invierno. Al fin y al cabo, siempre es la inversa. Es decir, que este elemento que tenemos aquí que se fecha a finales del sexto milenio, cerca del año 5000 a.C., sería desde el punto de vista arqueoastronómico la estación calendárica más antigua que conocemos en Egipto.
Figura 17. Nabta Playa.
Si ya vamos a la época de las pirámides se fijarán que, más allá de las connotaciones estelares que sí tienen las pirámides, hay algo que empieza a desarrollarse desde la Cuarta Dinastía: son estructuras, templos funerarios, siempre en la parte este hacia el Sol naciente. Comienza una solarización también dentro de la concepción simbólica de la pirámide. Se enfocan hacia el lado este en busca del Ajet, el horizonte del que emerge el Sol entre dos colinas. De hecho, por ejemplo, en este papiro (Figura 18) lo que tendríamos es una representación de diosas vinculadas, en este caso, al norte y al sur. Tenemos el Ajet del que emerge el Sol, su circuito y otras figuras representan campesinos. Lo que viene a decir es que es como un circuito continuo de nacimiento y ocultación del Sol, igual que los ciclos agrícolas.
Figura 18. Representación de dos diosas vinculadas al norte y al sur, y detalle del símbolo del Ajet, el horizonte del que emerge el Sol entre dos colinas.
Lo curioso es ver que la gran pirámide tiene un nombre que es Ajet-Jufu, "el Horizonte de Jufu" (Keops) –todas las pirámides tienen nombre propio–. Bueno, pues el nombre de esta pirámide quizás hace referencia al deseo del faraón Jufu de construir no una, sino dos pirámides para recrear mediante esta alineación astronómica un Ajet, un horizonte. De hecho, esta alineación se ve en el solsticio de verano: si uno se pone delante de la Esfinge, verá ocultarse el Sol por detrás de la Esfinge en el horizonte oeste entre las dos pirámides, recreando por lo tanto este signo. El que un faraón proyecte dos pirámides no es algo excepcional. De hecho, lo que tenemos aquí son dos pirámides que construyó un mismo faraón, que es Snefru, el padre de Jufu.
Figura 19. El Sol ocultándose detrás de la Esfinge en el horizonte oeste entre las dos pirámides, recreando el Ajet.
La famosa Esfinge también tiene su interés. Justo delante tiene una estela que fue colocada durante la dinastía XVIII, por lo tanto muy a posteriori. La Esfinge es de la Cuarta Dinastía, la hizo Tutmosis IV. Pero el texto es interesante porque hace de la Esfinge una sincretización de dioses solares. Es decir, en época de Tutmosis IV, la Esfinge reúne las características de muchos dioses solares. Como la Esfinge mira hacia el este, cuando llega el equinoccio, si nos ponemos detrás de la Esfinge, el Sol lo veremos salir justo por encima de la cabecita de la Esfinge. Y si nos ponemos justo delante del llamado Templo de la Esfinge, que es un templo que se supone de carácter solar, lo que vamos a ver es cómo el Sol se oculta por la parte izquierda de la Esfinge y justo por el lado izquierdo, que es el lado sur, de la pirámide de Jafra. Todo esto partiendo en dos el Templo de la Esfinge por la mitad. También vemos como las esquinas surestes de las pirámides de Guiza, si las unimos, esa línea nos lleva directamente hacia Heliópolis, que es donde estaban los principales templos solares.
Figura 20. Alineaciones con la Esfinge. En la izquierda, el Sol saliendo por encima de su cabeza en los equinoccios. En la derecha, vista desde el Templo de la Esfinge, el Sol ocultándose por la parte izquierda de la Esfinge y el lado sur de la pirámide de Jafra.
De hecho, los egipcios simbólicamente entendían las pirámides como formas de la colina primordial. Eso es lo que representa una pirámide. La inundación que ellos veían todos los años –de modo que las poblaciones egipcias se convertían en auténticas islas– sin duda está detrás de esa idea de que en el principio de los tiempos de las aguas del Nun surgió una colina primordial. Por lo tanto, la pirámide, lo que nos intenta mostrar es un elemento creador, el primer elemento que se creó y eso implica regeneración para el faraón difunto. Si nos hubiéramos ido a la ciudad de Heliópolis y desde Heliópolis hubiéramos visto en dirección a la pirámide del rey Dyedefra de la Cuarta Dinastía en aquella época, hubiéramos visto el Sol encima de la pirámide en el solsticio de invierno, en el ocaso del Sol del solsticio de invierno.
Hemos dicho que los egipcios entendían que las pirámides eran una suerte de colinas primordiales, elementos de regeneración. Esto, como bien saben, se transmite también en la construcción de los templos egipcios (Figura 21). Por eso, las paredes que rodean o los muros que rodean el espacio sagrado de los templos se construían con hiladas ondulantes, no hiladas horizontales, para intentar representar las ondas del agua de ese océano primordial. Pero una vez entramos, lo primero que vemos es un edificio, el pilono, que lo que hace es precisamente recordar la forma del Ajet, el horizonte por el que emerge el Sol. También veremos siempre representaciones del faraón –esto es sin excepción– destruyendo a sus enemigos, porque es un indicador de que a partir de aquí lo que hallaremos es el orden dentro del templo. Fuera del templo puede reinar el caos.
Figura 21. Esquema de un templo egipicio.
Una vez pasamos el pilono llegamos a un patio a cielo descubierto. Sabemos que los egipcios llamaban a ese patio "patio en el que Apep (o Apofis) fue derrotado". Claro, es un patio de cielo abierto con lo cual el Sol imprime toda su fuerza de luz o energía en él y por ese motivo recuerdan la derrota de Apofis, que es el dios que quería romper ese orden cósmico atacando la barca solar. A partir de aquí, hallaríamos salas hipóstilas que representan los marjales alrededor de la colina primordial. Vemos cómo el suelo cada vez es ascendente mediante escaleras, rampas en dirección al Sancta Sanctorum, por lo tanto, simbólicamente, estamos ascendiendo por la colina primordial y a la vez, al ascender por la colina primordial, cada vez estamos más cerca del cielo. Y por ese motivo, en los templos egipcios, cada vez los techos son más bajitos hasta llegar al Sancta Sanctorum. Estando en el Sancta Sanctorum (Figura 22) estamos donde reside el dios, en el Naos, más cerca del cielo, en la cima de la colina primordial. Y por ese motivo, la parte superior del Naos siempre tiene forma de pirámide, porque representa la cumbre de esa colina primordial donde por primera vez se posó el Sol tras la creación.
Figura 22. Imagen de un Sancta Sanctorum.
En Egipto vemos dos tipos de alineaciones astronómicas principales: alineaciones equinocciales y alineaciones también hacia el solsticio de invierno. Esas son las más abundantes, si tenemos en cuenta las orientaciones de los templos egipcios a lo largo y ancho del país. Dentro de las alineaciones al solsticio de invierno, una muy importante es la que encontraríamos, por ejemplo, en el templo de Amón-Ra en Karnak. Esta línea que he marcado aquí en rojo o esta que está sobre el plano en color azul (Figura 23) nos está marcando la alineación hacia el orto del solsticio de invierno. Acuérdense de que el dios que reside en ese templo es Amón-Ra, que es un dios de carácter solar. Entonces, si vamos al templo de Karnak y nos situamos en la avenida de Esfinges que hay tras el muelle de Karnak –es decir, en la fachada principal de Karnak– en el solsticio de invierno, 21 de diciembre, tendremos este espectáculo (Figura 24). Veremos cómo en la puerta que queda hacia el este, que está a 500 metros de distancia, sale el Sol y se coloca justo encima de la puerta. Está perfectamente alineado en el solsticio de invierno. Claro, ahora esto es un reclamo turístico y cuando llegan las fechas cercanas al solsticio de invierno, va mucha gente. Pero bueno, allí hay espacio, no es problema.
Figura 23. Esquema de la alienación hacia el orto solar del solsticio de invierno en el templo de Amón-Ra en Karnak.
Figura 24. Fotografía de la alineación hacia el orto solar del solsticio de invierno en el templo de Amón-Ra en Karnak.
Claro, no todos caben aquí, con lo cual muchos se van hacia adentro. La alineación sigue siendo la misma, pero lo que va a cambiar es que el Sol no lo van a ver por encima de la puerta. En Karnak hay otros edificios que también tienen una alineación hacia el solsticio de invierno. Por ejemplo, la "Cámara solar" (Figura 25). Se ha conservado perfectamente la escalera, que nos lleva a una sala, aunque por desgracia el techo y las paredes han caído. Era una sala cerrada y aún queda el vano de la ventana. Entonces es muy fácil, reconstruyamos mentalmente toda esta cámara dejando solo como único espacio abierto la ventana. ¿Qué ocurría? Cuando llegaba el solsticio de invierno, el Sol bañaba el altar donde habrían dejado determinadas ofrendas. Es decir, que se hace a propósito dicha alineación.
Figura 25. Cámara solar en Karnak.
La faraón Hatshepsut, también de la Dinastía XVIII, también quiso ser partícipe de una alineación. En la Figura 26 vemos un pequeño templo, un contratemplo en realidad, en el que vemos dos estatuas. Originalmente una representaba al dios Amón y la otra a la propia Hatshepsut. Después Tutmosis III lo modificó, pero originalmente representaba a estos dos. Entonces cuando llegaba el solsticio de invierno, el Sol se introducía por la puerta que hemos visto anteriormente e impactaba directamente en estas dos estatuas, por lo tanto bañando con sus rayos a la propia Hatshepsut. Esto es una manifestación sagrada, una hierofanía.
Figura 26. Contratemplo donde vemos dos figuras siendo iluminadas en el solsticio de invierno.
Si vamos al templo funerario de esta dama, el famoso templo de Deir el-Bahari, en fechas próximas al solsticio de invierno, el Sol se introduce por esta puerta y con sus rayos va a seguir penetrando toda esta zona del Sancta Sanctorum hasta impactar en el nicho que queda al final, donde ahora no hay nada, pero donde en origen estaba la estatua del dios Amón. Entonces, imagínense, cuando llegaba el solsticio de invierno, tenía que ser algo extraordinario. Es cierto que esta alineación tiene un pequeño error, con lo cual se podría pensar que quizás no estaba asociada al solsticio de invierno, sino a una festividad que es Nehebkau, una festividad que caía con muy pocos días de diferencia respecto al solsticio de invierno. Pero sea una o sea otra cosa, el efecto es el mismo.
Figura 27. Templo de Deir el-Bahari y detalle de la iluminación del Sancta Sanctorum durante el solsticio de invierno.
Vamos ahora, por ejemplo, a los Colosos de Memnón (Figura 28), que es lo que queda de la parte delantera del gran templo funerario de Amenhotep III. Pues están perfectamente orientados también al solsticio de invierno. Y recuerden que este templo no se hizo en la zona desértica, como el resto de templos funerarios, sino en la llanura aluvial, precisamente para que cuando llegara la inundación el templo quedara rodeado de agua y hacer del templo una auténtica colina primordial. Entonces lo que fue algo extraordinario para el reinado de Amenhotep III se convirtió en la propia muerte anunciada del templo, porque con tantos aluviones, cuando dejó de restaurarse, se vino abajo poco a poco.
Figura 28. Colosos de Memnón.
A un personaje seguro que lo conocen: Akenatón. La manera de representar el Atón, como decíamos al principio, es un disco del que parten rayos acabados en forma de mano. Quizás esta idea de los rayos que parten de un punto está asociada a este hecho: es la posición de la tumba del rey y el final de los rayitos que ven en la Figura 29, con esas líneas amarillas, quedan marcados por las llamadas estelas fronterizas de Amarna. Quizás intenta representar esto, pero es completamente hipotético, no estamos seguros. Lo que sí parece más claro es que cuando se funda la ciudad de Amarna –en el año 5 de Akenatón, en el cuarto mes de Peret, día 13–, el templo menor de Atón se alinea a este valle que hay al fondo, que no es cualquier valle, es el valle donde está la tumba del rey. Se hace una alineación intencional. Pues esto tiene mucha más miga de lo que parece, porque de esa alineación que sabemos que tuvo lugar en el año 5 del rey, 4 Peret 13, podemos hacer una traspolación y calcular en qué año nuestro se hizo dicha alineación. Hoy ocurre la alineación más o menos hacia el 20 de febrero. Bueno, pues gracias a esto podemos calcular que la fundación de Amarna tuvo lugar en 1335 más/menos 4 años. Y ahora diríamos 1337 aC para ser más exactos. Así que fíjense que una alineación astronómica puede dar mucho de sí. Justo un año antes, en el año 5 de Akenatón –sea casualidad o no–, en ese gran erial que entonces era Amarna —porque aún no se había fundado la ciudad— hubo un eclipse total de Sol. ¿Hay relación entre ese eclipse y la fundación de Amarna el año siguiente? No lo sabemos, pero ahí queda eso.
Figura 29. Disco solar del que parten rayos acabados en forma de mano y mapa con las estelas fronterizas de Amarna.
¿Para qué sirven los eclipses también? Son magníficos para buscar una cronología absoluta. Por ejemplo, a continuación se muestra un texto hitita que habla de un presagio en relación a un eclipse que ocurre en el año 10 del rey Mursili II. Sabemos que el rey hitita Mursili II reinó en la segunda mitad del siglo XIV a.C. Solo hay que ver qué eclipses totales de Sol fueron vistos desde Hattusa en esa segunda mitad del siglo XIV a.C. y veremos que hay uno que es perfecto, que es el que tuvo lugar el 24 de junio de 1312 a.C., que se vio desde Hattusa. ¿Qué importancia tiene esto para nosotros como egiptólogos? Pues que es un elemento más que podemos tener en cuenta en esa ansiada búsqueda de sincronización entre la serie de reyes hititas y la serie de reyes egipcios. Son elementos sobre los que podríamos hablar largo y tendido, para que se vea una idea de lo importante que pueden ser.
“La reina me [maldi]jo repetidamente, mi esposa (y) mi hijo [en frente de] la diosa a Ishara, y sacrificaron contra(?) nosotros. Luego, mi esposa murió a causa de esto.
[Cuando] yo marchaba [hacia la tierra de A]zzi, ahora el dios Sol (había?) hecho un presagio, pero la reina [actuó con malicia y ] dijo repetidamente: “El presagio que ha hecho el dios Sol, ¿[concie]rne [a la esposa del rey?] ¿no concierne al rey mismo? (…)”
KUB 14.4
Vamos a un sitio también muy conocido, Abu Simbel, que tiene mucha relación con el Sol (Figura 30). Los babuinos que aparecen en la parte superior del templo están sentados con las manos en esta posición, están saludando al Sol naciente. Esta figura que tienen aquí en el nicho es el dios Ra-Horajti, por lo tanto, un dios solar. Si miramos lo que hay a la derecha del templo principal –claro, cuando va la gente allí no lo mira porque está mirando los colosos y la grandeza del templo y casi esto parece que deje de ser importante y pasa desapercibido–, pero hay una pequeña estructura está perfectamente alineada una vez más al solsticio de invierno, al orto del solsticio de invierno.
Figura 30. Templo de Abu Simbel.
Pero la alineación más famosa de Abu Simbel no es la del solsticio de invierno, sino la que tiene lugar más o menos hacia el 20 de octubre y 20 de febrero, obviamente congregando también a mucha gente (Figura 31). Pero claro, hay una gran diferencia entre aglomerar cientos o miles de personas en Abu Simbel para ver esa alineación y hacer lo mismo en Karnak. Karnak es más ancho, es más fácil ver; en Abu Simbel no. Entonces, ¿en qué consiste la alineación? El Sol va a introducirse tan pronto salga por el horizonte, por el interior del templo y 60 metros más adentro va a impactar en un grupo de estatuas. Es una alineación muy bonita porque la estatua de la izquierda nunca va a ser iluminada. La de la izquierda representa al dios Ptah y Ptah es un dios ctónico, es un dios que no es solar, por lo tanto ha de quedar en la oscuridad y el Sol nunca le va a dar en esa alineación. Después tenemos a Amón-Ra, evidentemente solar; tenemos a Ramsés II divinizado —más brillante que Ramsés II, no hay nadie—; y después tenemos a Ra-Horajti, otro dios solar. Con lo cual la alineación lo que va hacer es un barrido de luz que va a tocar a estos tres de la derecha, dejando siempre en la oscuridad al dios Ptah.
Figura 31. Congregación de turistas presenciando la célebre alineación de Abu Simbel.
Recuerden que Abu Simbel es un templo trasladado por la crecida de las aguas del lago Nasser, entonces tuvo que ser desmontado y trasladado. La alineación original de cuando Abu Simbel estaba donde se construyó, donde se excavó, hacía que ese Sol del orto también iluminara un altar. Eso es importante señalarlo. Al desplazar el templo, se ha desplazado como unos 65 metros en altura y unos 200 metros de su posición original. Por más que los ingenieros se hayan quebrado la cabeza para hacerlo lo mejor posible, lo que no pueden hacer es menear las montañas del horizonte. Eso no lo pueden hacer. Entonces la orientación no es exactamente la misma. El barrido por las estatuas sí que se sigue cumpliendo, pero el barrido hacia el altar ya no se ve. Esa es la única diferencia.
Para acabar quiero mostrarles otro ejemplo para el cual hace unos años les hubiera dicho: "Si pueden ir a Abu Simbel, vayan. Pero si quieren estar solos viendo una alineación similar a la de Abu Simbel —a ver, la Abu Simbel es más espectacular, evidentemente—, vayan a este templo". Hace unos años eso hubiera funcionado, pero al final las redes sociales hacen publicidad de todo y ahora les diría "no vayan porque no van a ver nada". No lo he dicho antes, pero la de Abu Simbel es una alineación que servía para marcar el inicio de dos de las estaciones del año egipcio –recuerden que no estaba orientado al solsticio de invierno; el pequeñito sí, pero el templo de Abu Simbel no–. En este caso (Figura 32) tenemos un templo que está dedicado al dios Sobek-Ra, un dios con un sincretismo solar. El templo se llama actualmente Templo de Qasr Qarun y está en la antigua ciudad de Dionisias. Fíjense como en la parte interna, en el Sancta Sanctorum, hay tres nichos donde había tres estatuas y también se produce un barrido de luz, en este caso en el solsticio de invierno. El Sol barre de tal manera que ilumina el nicho central, donde aparecería Sobek-Ra, ilumina el nicho de la derecha, donde también habría una forma solar de Sobek, pero deja siempre a oscuras el de la izquierda, por lo tanto habría una forma no solar de Sobek.
Figura 32. Templo de Qasr Qarun y su alineación.
Hace muchos años hubieran visto esto perfectamente. Ahora, si fueran, se encontrarían con una gran aglomeración de personas. Pero bueno, al fin y al cabo, lo importante también es a veces el sentir ese ambiente que se crea alrededor de antiguas hierofanías egipcias.
Muchas gracias por su atención.
Coloquio
La mayoría de los casos ejemplos de alineación que has comentado son con el solsticio de invierno. ¿Con el de verano hay menos o hay algún motivo por el que a lo mejor le daban, bueno, les gustaba más el solsticio de invierno que el de verano y por eso todo lo alineaban con él?
Sí, a ver, es una buena pregunta. La realidad en Egipto es esa, hay muchas más alineaciones intencionales al solsticio de invierno que no la inversa. Pero es una buena pregunta, ¿por qué? Porque si abrimos nuestro horizonte y analizamos dentro de la arqueoastronomía alineaciones de ese tipo, veremos que en realidad las del solsticio de invierno son más bien recurrentes, lo cual es muy lógico, porque el solsticio de invierno nos está marcando el momento en el que el Sol es más débil, eso es cierto, pero también el momento en el que renace el Sol. Y eso es lo que se busca en esas alineaciones. Entonces a mí siempre me gusta comentar en ese sentido, por ejemplo, en la Península Ibérica, todo lo que es la parte atlántica de Portugal, pero también la fachada oeste de España, aquí encontramos clarísimas alineaciones al solsticio de invierno desde las llamadas Antas. Las Antas son monumentos funerarios compuestos por una serie de bloques de piedra de gran tamaño, con una techumbre también de piedra, a veces de una sola pieza. Y las antas servían para inhumar personas; bueno, no para una persona en concreto, pues una, cinco, diez, las que sean, se inhumaban personas, eran tumbas. Bueno, pues hay algo espectacular en las antas y es que en un porcentaje muy alto se observa que independientemente de cómo sea el horizonte, sea más llano o haya montañas, las antas están orientadas hacia el orto del Sol, del solsticio de invierno. Entonces, claro, es maravilloso porque tienes una demostración perfecta de cómo en un mundo funerario, en este caso, te intentas asociar al Sol más débil, lo que decía antes, el Sol que renace, que es lo que quiere el muerto. Entonces, digamos que a nivel cultural, ya no solo en Egipto, sino en otras partes del mundo, es una alineación bastante recurrente.
Usted como también es especialista en Centroamérica, ¿todo esto se puede relacionar también con, como usted, con mayas?
Bueno, justamente este lunes di una conferencia en la que intentaba comparar las pirámides mayas y las pirámides egipcias. A mí me encanta el mundo maya, pero yo soy egiptólogo. Entonces, siendo egiptólogo, tienes que buscar a veces excusas para meter a los mayas por ahí. Y esa era una oportunidad. Y bueno, claro, hay que decir que no hubo ningún contacto, esto es importante tenerlo claro, no hubo ningún contacto entre estas dos culturas, no hubo ningún contacto entre América y no hubo ningún contacto, con lo cual, cualquier similitud que podamos hallar, es pura coincidencia; la mayor similitud que hay entre egipcios y mayas es que ambos son humanos, esa es la mayor similitud.
Es cierto que, por ejemplo, si pensamos en las pirámides de la Cuarta Dinastía, una pirámide, al fin y al cabo, es una tumba. Una tumba de caras lisas. Cuatro caras, caras lisas. En cambio, en el mundo maya encontramos una gran variedad de funciones en sus pirámides. Gran variedad de funciones y gran variedad arquitectónica en esas pirámides. Por supuesto, no vamos a encontrar pirámides de caras lisas, eso no hay. Podemos ver pirámides a base de plataformas superpuestas, paredes en talud... esto, pirámides con múltiples habitaciones porque en ellas no solo podemos pensar en el templo que suele haber arriba de la pirámide sino en varios templos. Hay pirámides que son triádicas con tres templos en la parte superior, habitaciones que sirven para acoger a la élite sacerdotal. En una pirámide egipcia no van los sacerdotes a dormir ni viven allí. En cambio, en las mayas hay algunas donde esto es así. Bueno, en realidad es un tema muy interesante y sería largo de hablar. Pero me quedaría con eso. El mundo maya en cuanto a pirámides es muchísimo más complejo que el egipcio porque también hay pirámides en el mundo maya que sirven de tumbas, como lo sirven las pirámides [egipcias]. El ejemplo más conocido por todos es la Pirámide de las Inscripciones en Palenque, que se hizo ex profeso para enterrar al rey Pakal. Es decir, que tenemos pirámides que sí que surgieron de tumbas en el mundo maya, pero también muchas otras pirámides que son auténticos centros ceremoniales relacionados con las divinidades o relacionados con los propios reyes. Esto en Egipto no funciona de esa manera.
En el mundo maya encontramos una formación muy interesante, que es lo que se conoce técnicamente como "Grupo E" . Entonces tenemos un grupo E en Tikal, por ejemplo, un grupo E en Uaxactún, que es un grupo E. Un grupo E está compuesto de una pirámide principal que tiene en su parte este, a cierta distancia, otras tres pirámides. De tal modo que desde la pirámide principal, si yo miro de esas tres pirámides que tengo delante, a la parte este, si miro la de la izquierda veré salir el Sol del solsticio de verano por encima de esa pirámide, cuando llegue el solsticio de verano. Si miro la pirámide del centro, cuando llegue el equinoccio veré salir el Sol justo por encima de la pirámide del centro. Y si me refiero a la de la derecha, la que quedaría más hacia la derecha, veré, cuando llegue el momento, la salida del Sol del solsticio de invierno. Desde mi posición en la pirámide principal veré que por esa pirámide sale el Sol del solsticio de invierno. Es decir, que sí encontramos ese tipo de alineaciones de manera muy atractiva porque fíjate que aquí estamos marcando tres posiciones desde un punto de observación que es una pirámide, tres posiciones reflejadas sobre tres pirámides de menor tamaño.
Y bueno, hay muchas más cosas que encontramos en el mundo maya. Claro, Egipto no está dentro del trópico, entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. Asuán es la ciudad que queda más al sur, lo que antes era Elefantina, está a 24 grados 5 minutos. En el 3000 a.C., precisamente por la oblicuidad de la eclíptica, la inclinación del eje terrestre era de 24 grados 5 minutos. Entonces, en el 3000 a.C., en Asuán el Sol sí que llegaba a ser cenital, pero claro, la oblicuidad tiene un periodo de 40.000 años, ahora no es el caso, ahora no lo podrías ver así. Pero lo que quiero decir, dentro del mundo maya sí que estás dentro del espacio de la Tierra, entre los dos trópicos, donde es posible ver el Sol cenital. Con lo cual, muchas pirámides mayas, muchas, tienen delante una plataforma con un objeto que es como si fuese una columna, pero fíjense qué interesante. Imagínese una columna que está hecha de tal modo que la parte inferior, la base de la columna, la columna circular, un cilindro, la base es más estrecha que la parte superior, ¿entienden lo que quiero decir? De modo que cuando el Sol es cenital, la sombra que proyecta la parte superior de la columna, impacta en la base que es más estrecha. Entonces claro, el sacerdote Maya ve un círculo negro que es la sombra alrededor de la base de la columna y dice: "¡Sol cenital!". Era un sistema buenísimo para poder localizar el Sol cenital cuando sucedía y para los mayas esto era muy importante.
Quería preguntar por la relación de esta cosmogonía que tenían los antiguos egipcios con las culturas de alrededor, las culturas mediterráneas, porque por ejemplo yo hace unos días estuve viendo divulgación sobre la prehistoria en la Península Ibérica y simbologías como por ejemplo un Sol con rayos que salen y de estos rayos salen manos o por ejemplo de esta barca solar, esta idea, esto estaba aquí en el Calcolítico en la península ibérica, entonces... Quería preguntar sobre la relación, si había algún tipo de relación o contacto entre estas culturas mediterráneas.
Claro, esto es una cuestión muy difícil de responder por una sencilla razón. Muchas de las ideas que se pudieron desarrollar en grandes culturas de la antigüedad, fuera Egipto, fuera Mesopotamia, evidentemente se podían difundir y podían recalar en culturas de desarrollo posterior, en mayor o menor medida, pero ese difusionismo siempre está ahí, eso podía tener lugar. Pero el achacarlo todo al difusionismo, en mi opinión, no es acertado, porque también pienso que, de manera autónoma, las culturas pueden desarrollar ideas similares, sin que realmente exista esa transferencia cultural de una civilización a otra.
De hecho, a ver, que un caso que vendría muy bien para comentar sería precisamente el de los mayas. Por eso me gusta, porque dices, tienes dos culturas donde es absolutamente seguro que no ha habido ninguna relación, ninguna conexión, pertenecen a ámbitos temporales también distintos. Por ejemplo, las pirámides del maya clásico respecto a las pirámides de la Cuarta Dinastía, claro, es que se van tres mil años unas de otras. Pero aun así ves muchos elementos comunes. Por ejemplo, técnica de corte de la piedra. Ellos utilizan obsidiana, pero la técnica es similar. O por ejemplo, concepciones religiosas. En el caso de Egipto, el dios Osiris nace como dios del cereal, dios que en la cosecha es matado, pero para renacer después, porque se va a sembrar y va a renacer. Bueno, pues esa historia de ese dios Osiris, que es importante en la cultura egipcia, encuentra mucha similitud en un dios del ámbito mesoamericano, o maya en este caso. Claro, no podría decir un dios del cereal, porque no existía el cereal en América. ¿Qué tenemos en lugar del cereal? Tenemos maíz. Entonces, allí el equivalente al dios Osiris es el dios del maíz, que también se corta y también volverá a renacer.
Entonces, al fin y al cabo, antes lo decía medio en broma, pero hay algo común a todos nosotros, y es que somos humanos. Entonces, lo que cambia, a lo mejor, es nuestro medio natural. A lo mejor uno vive en una zona montañosa, tiene acceso a piedra, distintos tipos de piedra. Otro vivirá en una zona aluvial, tiene otros elementos con los que jugar, pero... Al final todos son humanos y las ideas muchas veces coinciden sin necesidad de una y otra vez hablar de ese difusionismo. Por lo tanto, y respondiendo ya a tu pregunta, no tendría por qué haber ninguna relación entre el mundo egipcio y el mundo que comentas. No es necesario buscar esa relación. Hasta los niños te podrían dibujar un Sol del que salen manitas porque les da calor, notan el calor del Sol cuando están en el aula en clase, ahora en invierno y la ventana acristalada les da ese efecto de lupa que les da calorcito, no es raro que te dibujen un Sol con manitas y no tienen influencia ni de egipcios ni de Akenatón ni nada que se le parezca. En fin, yo opino más esto, que a veces hay que apostar más por los desarrollos autónomos. Obviamente hay que estudiarlo con detenimiento, pero no siempre hay que pensar en el difusionismo.
¿Es mucho más importante en la cultura egipcia el Sol o la Luna?
El Sol. Totalmente. Sí, totalmente. La Luna de mí tiene su importancia. Por ejemplo, si vamos a templos tardíos, al templo de Dendera, al templo de Esna, vemos cómo se representan los días del ciclo lunar o bien mediante divinidades en una escalera de modo que tienes el día uno del ciclo lunar, día dos en una escalera ascendente hasta llegar a la Luna llena que es representada como un disco con un Udyat, como una especie de Ojo de Horus, o por ejemplo hay una muy bonita en el templo de Esna donde sí que se ven las fases de la Luna: tú ves cómo la Luna llena se va cortando, se va comiendo. Hay iconografía asociada a la Luna, hay muchos textos que hablan de la Luna, pero sin duda el Sol, vamos, por goleada gana.
Conferència de la Astronómica de Sabadell. Àngel Massallé, 26 de noviembre de 2025.
UNA VISITA AL CERN Àngel Massallé, 26/11/2025
Para empezar, recordaros que este viaje, como solemos hacer en muchos de los que organiza la Agrupación, se preparó en dos formatos distintos.
La primera opción consistía en salir una semana antes de la fecha prevista para la visita al CERN, con el objetivo de hacer una ruta por Suiza aprovechando sus famosos trenes y barcos panorámicos, así como funiculares, cremalleras y teleféricos, y subir al Jungfraujoch (3.454 m) y al Gornergrat (3.089 m). Tuvimos mucha suerte: disfrutamos de días espectaculares de buen tiempo en ambas ascensiones, lo que nos permitió contemplar las grandes montañas —el Eiger (3.970 m), el Mönch (4.099 m) y la Jungfrau (4.158 m)—, el Observatorio Sphinx (centro de investigación atmosférica y astronómica integrado en el Global Atmosphere Watch) y, en el segundo caso, el Matterhorn o Cervino (4.478 m), el Mont Rosa (4.634 m), el Observatorio Gornergrat (3.120 m) —el observatorio astronómico más alto de Europa— y el glaciar Gorner, uno de los mayores de los Alpes.
También realizamos varias visitas con un toque científico que ahora os resumo brevemente. El segundo grupo, en cambio, fue directamente a Ginebra para la visita al CERN.
Antes de entrar en esa visita, unas pinceladas rápidas de algunos lugares de carácter científico que vimos. Empezamos por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (la conocida Universidad Pública de Zúrich), donde Albert Einstein estudió entre los 17 y los 21 años y a la que volvería como profesor en 1912, con 33 años. Allí se conserva su taquilla de estudiante, hoy convertida en una pequeña pieza de museo con documentos, fotografías e información sobre su vida estudiantil.
En Berna visitamos la casa donde Einstein vivió con su esposa Mileva Marić y su pequeño hijo Hans Albert, en la calle Kramgasse 49, a apenas 200 metros de la famosa Torre del Reloj. Una placa recuerda: «En esta casa, Albert Einstein, entre 1903 y 1905, creó su tratado fundamental sobre la teoría de la relatividad».
Figura 1. Placa en la casa donde vivieron Albert Einstein y Mileva Maric
Otro lugar muy interesante fue el Museo Omega de Biel/Bienne, donde pudimos ver los relojes Omega Speedmaster que llevaron los astronautas que pisaron la Luna en las misiones Apollo. A la entrada hay una reproducción a escala 1:1 del módulo lunar del Apollo 11.
Por último, tuvimos el placer de visitar el Observatorio Astronómico de Mont-Soleil, en Saint-Imier, en las montañas del Jura, a 1.300 m de altitud, dentro del Parque Natural Regional del Grand Chasseral y cerca de la frontera francesa. Es un espacio de divulgación científica con un telescopio de 43 cm de apertura, sala-auditorio para unas 30 personas y planetario con cúpula de 4,5 metros.
Y ahora sí, vamos al plato fuerte: la visita al CERN.
Hace un par de meses, el pasado 18 de septiembre, un grupo de 26 personas, principalmente de nuestra Agrupación, tuvimos la oportunidad de visitar uno de los centros científicos más fascinantes del mundo: el CERN, en Ginebra. CERN es el acrónimo de Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire (y sí, el CERN está lleno de acrónimos; quien no sea muy fan de ellos lo pasará un poco mal).
Nuestros guías, Ricardo (ingeniero ecuatoriano) y Conrado (físico malagueño que estaba haciendo allí el doctorado), nos atendieron de maravilla. Nos enseñaron pasillos, instalaciones y laboratorios, pero en realidad nos regalaron algo mucho mayor: la sensación de tocar los límites del conocimiento humano. Esta experiencia —y creo hablar en nombre de la mayoría del grupo— no solo nos acercó a la frontera del saber, sino que nos hizo reflexionar sobre el papel de la ciencia en nuestra sociedad.
En esta conferencia intentaré explicar no solo qué es y qué hace el CERN, sino también esas reflexiones nacidas de visitar la máquina más gigantesca y compleja jamás inventada y construida para experimentar en física fundamental.
¿Qué es el CERN?
El CERN fue fundado el 29 de septiembre de 1954 (hace ahora 71 años) por doce países europeos con el objetivo de reconstruir la ciencia europea tras la Segunda Guerra Mundial y frenar la fuga de cerebros hacia Estados Unidos. La idea surgió en una reunión de la UNESCO en 1951. Los estados fundadores fueron Francia, Alemania Occidental, Reino Unido, Italia, Suiza, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Suecia, Noruega, Grecia y la antigua Yugoslavia.
El primer acelerador, el Sincrociclotrón, entró en funcionamiento en 1957 y, desde entonces, el CERN ha sido pionero en física de partículas.
Hoy cuenta con más de veinte estados miembros y acoge a científicos de más de setenta países; es un auténtico modelo de colaboración internacional, una especie de torre de Babel de la ciencia.
Su misión principal es comprender la composición fundamental de la materia y las fuerzas que rigen el universo mediante investigación de primer nivel en física fundamental. Para ello utiliza aceleradores de partículas que recrean condiciones similares a las del Big Bang y estudian partículas subatómicas como quarks, leptones y bosones. Promueve la ciencia abierta y la paz científica, con resultados accesibles a toda la comunidad global. Une a personas de todo el mundo para empujar las fronteras de la ciencia y la tecnología en beneficio de todos, forma nuevas generaciones de físicos, ingenieros y técnicos, e involucra a la sociedad en la investigación y los valores de la ciencia.
Más de 17.500 personas de todo el mundo trabajan allí. El personal fijo del CERN es de unas 2.650 personas; más de 12.200 científicos de 110 nacionalidades y setenta países colaboran con él.
Y, por cierto, el CERN fue la cuna de la World Wide Web, creada por Tim Berners-Lee en 1990 para conectar a los científicos de todo el planeta.
El CERN está situado en la frontera entre Suiza y Francia, junto a Ginebra. La sede principal se encuentra en Meyrin (Suiza) y tiene instalaciones también en Prévessin-Moëns (Francia). Ocupa 6 km² y cuenta con doce emplazamientos. Su joya es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), construido en el túnel circular de 27 km de circunferencia (26.659 m exactos) situado a unos 100 metros de profundidad (en realidad entre 50 y 175 m, inclinado) que antes había albergado el LEP (1989-2000).
Actualmente opera seis aceleradores y un desacelerador:
- Los LINAC 3 y LINAC 4, sucesores de los Linac 1 y Linac 2. El Linac 3 es de 1994 y Linac 4 de 2020, mide 90 m y está enterrado a 12 m bajo tierra. Son dos aceleradores lineales que generan partículas de baja energía para inyectarlas en el sincrotrón de protones; uno se usa para protones (LINAC 4) y el otro para iones pesados (LINAC 3).
- El PS BOOSTER, de 1972, de 157 m de diámetro, que aumenta la energía de las partículas generadas por los LINAC antes de pasarlas a otros aceleradores.
- El SINCROTRÓN DE PROTONES (PS), de 28 GeV, construido en 1959 y de 628 m de diámetro, que aún se utiliza para alimentar al más potente SPS.
- El SUPER PROTON SYNCHROTRON (SPS), acelerador circular de 7 km de diámetro que inició operaciones en 1976. Puede alcanzar 450 GeV y dispone de sus propios haces para investigación. Era el que alimentaba de electrones y positrones al antiguo LEP y actualmente inyecta protones e iones pesados al LHC.
- El ON-LINE ISOTOPE MASS SEPARATOR (ISOLDE), usado para el estudio de núcleos inestables. Construido en 1967 y mejorado en 1974 y 1992.
- El ANTIPROTON DECELERATOR (AD), creado en 1999 y de 182 metros de diámetro, que reduce la velocidad de los antiprotones hasta el 10 % de la velocidad de la luz para investigar la antimateria en condiciones controladas.
- El GRAN COLISIONADOR DE HADRONES (GCH o LHC, Large Hadron Collider), el acelerador de partículas más grande y potente del mundo, en funcionamiento desde 2008 y renovado en 2010. Se encuentra en un túnel circular de 27 km de circunferencia, a unos 100 metros de profundidad (el túnel está inclinado y va de 50 a 175 m), revestido de hormigón y con 3,8 m de anchura. Cruza la frontera entre Suiza y Francia en cuatro puntos y está mayoritariamente bajo territorio francés.
Figura 2. Aceleradores del CERN
Dentro del túnel del LHC, haces de protones y de núcleos se aceleran en sentidos opuestos y se hacen colisionar con energías en el centro de masas de hasta 14 TeV. Esto permite reproducir condiciones de densidad de energía extremadamente altas, muy similares a las que existían en los primeros instantes del universo, justo después del Big Bang.
De esta forma se estudia el origen de la materia poniendo a prueba el Modelo Estándar de física de partículas, la teoría matemática actual que describe el comportamiento de las partículas elementales y sus interacciones.
La aceleración y colisión de partículas a alta energía genera millones de nuevas partículas que son detectadas por siete detectores principales y uno auxiliar. Toda esa información se transmite a centros de computación repartidos por Europa, Asia y América que almacenan y procesan los datos. Uno de ellos es el PIC (Port d’Informació Científica), situado en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, en Cerdanyola del Vallès; es un centro tecnológico participado por la propia UAB, el CIEMAT, la Generalitat de Catalunya y el Institut de Física d’Altes Energies (IFAE).
El túnel contiene dos líneas de haces paralelas (dos tubos de haz) que circulan en direcciones opuestas alrededor del anillo. Para mantener los hadrones en su trayectoria circular se utilizan 9.593 electroimanes superconductores: 1.232 dipolos principales de 15 metros de longitud que curvan el haz y 392 cuadrupolos de 5 a 7 metros que lo enfocan. En total, casi 9.600 electroimanes, cada uno de más de 35 toneladas.
Como los protones tienen carga positiva, al entrar en un campo magnético experimentan la fuerza de Lorentz, que los desvía lateralmente y hace que su trayectoria sea circular o helicoidal según la configuración del campo. En el LHC se usan imanes dipolares para curvar el camino, cuadrupolares para enfocarlo como si fueran lentes ópticas, y también sextupolos y octupolos como correctores de precisión. Cada imán dipolar desvía el haz 0,3°; así, cada 15 metros el haz se desvía 3,5 cm hasta completar el círculo. Justo antes de las colisiones, unos imanes especiales “aprietan” los paquetes de partículas para aumentar la probabilidad de choque.
Los haces se cruzan en cuatro puntos del anillo, donde están los detectores principales y donde ocurren las colisiones. Hacer chocar dos partículas tan pequeñas es comparable a disparar dos agujas desde 10 km de distancia y que se encuentren exactamente en el punto medio.
Todo ello requiere una cantidad de energía enorme, pero gracias a la superconductividad se reduce notablemente. Los imanes se mantienen a solo 1,9 K (−271,25 °C) con aproximadamente 96 toneladas de helio-4 superfluido, lo que convierte al LHC en la instalación criogénica más grande del mundo. El helio se usa porque es inerte, fácil de obtener y no conduce la electricidad. A esa temperatura los imanes de niobio-titanio recubiertos de cobre se vuelven superconductores: no presentan resistencia eléctrica y pueden generar campos magnéticos muy intensos con muy poca energía.
Además, dentro del túnel se crea un vacío más profundo que el del espacio interestelar para evitar que los protones choquen con moléculas de aire. Así, el LHC es simultáneamente el lugar más frío y más vacío del planeta.
Aun así, el consumo energético es brutal: durante los meses de operación (de mayo a mediados de diciembre) el LHC consume unos 200 MW y el CERN en total gasta 1,3 TWh al año, equivalente al consumo eléctrico anual de unos 370.000 hogares catalanes.
En funcionamiento normal circulan dos haces en sentidos opuestos. Cada haz contiene 2.808 paquetes de protones, y cada paquete tiene 1,2 × 10¹¹ protones (120.000 millones). Estos protones dan 11.245 vueltas por segundo y producen mil millones de colisiones por segundo; en cada colisión chocan aproximadamente 60 protones.
Fue precisamente aquí, el 4 de julio de 2012, donde los detectores ATLAS y CMS detectaron el bosón de Higgs, la pieza que, según el Modelo Estándar, da masa al resto de partículas.
El acelerador tiene cuatro detectores principales, cada uno con su propio edificio en superficie que alberga compresores, ventilación, grúas, electrónica, plantas de refrigeración e incluso cocinas y salas de descanso. Los cuatro grandes son:
- ATLAS (A Toroidal LHC ApparatuS): uno de los dos detectores más grandes, de 44 metros de largo y 25 de diámetro. Estudia con gran precisión las colisiones para responder preguntas fundamentales sobre los bloques básicos de la materia, las fuerzas de la naturaleza y la materia oscura.
- CMS (Compact Muon Solenoid): el otro gran detector. Está construido alrededor de un solenoide superconductor que genera un campo de 4 teslas (100.000 veces el campo terrestre) dentro de un yugo de acero de 14.000 toneladas. Mide energía y momento de fotones, electrones, muones y jets.
- ALICE (A Large Ion Collider Experiment): especializado en colisiones de iones pesados para estudiar el plasma de quarks y gluones, el estado de la materia que existió justo después del Big Bang.
- LHCb (LHC beauty): analiza la violación de simetría CP a través de los quarks beauty (o b) para entender por qué el universo está hecho de materia y no de antimateria. Su detector de 5.600 toneladas mide 21 metros de largo y está situado a 100 metros bajo tierra cerca de Ferney-Voltaire (Francia).
Además, hay cuatro experimentos más pequeños: LHCf, FASER, TOTEM y MoEDAL, que buscan partículas exóticas, neutrinos, monopolos magnéticos, etc.
Figura 3. Detector ATLAS
El CERN genera cada año unos 30 petabytes de datos (30 millones de gigabytes), suficientes para llenar 1,2 millones de discos Blu-ray. Para gestionarlos se creó el Worldwide LHC Computing Grid (WLCG). Los detectores envían un flujo de 300 Gb/s que se filtra en busca de eventos interesantes. El centro de cálculo del CERN es la “Fila 0”; once grandes instituciones son la “Fila 1” y otras 150 la “Fila 2”.
Durante nuestra visita del 18 de septiembre, tras una excelente presentación, pudimos entrar en la sala de control del LHC —el verdadero “cerebro” de la máquina, lleno de pantallas y científicos monitorizando todo— y descubrimos, con una sonrisa, la colección de botellas de champán que se abren cada vez que se consigue un gran éxito.
También vimos la maqueta a escala 1:50 del detector ALICE: un gigante de 16 × 16 × 25 metros, 10.000 toneladas, situado a 56 metros bajo tierra, capaz de “fotografiar” las colisiones gracias a 19 subsistemas de detección y 15 millones de canales electrónicos.
Se prevé que el LHC y sus experimentos sigan funcionando al menos hasta 2030, buscando nueva física que pueda responder algunas de las grandes preguntas abiertas: el origen de la materia oscura y la energía oscura, la asimetría materia-antimateria y la diferencia de escalas entre la interacción electrodébil y la gravedad.
Entre los descubrimientos más destacados del CERN están:
- 1965: primera observación de antiátomos (antideuterón)
- 1968: cámara proporcional multifil de Georges Charpak (Nobel 1992)
- 1973: corrientes neutras débiles
- 1981: primeras colisiones protón-antiprotón
- 1983: bosones W y Z (Nobel 1984 para Carlo Rubbia y Simon van der Meer)
- 1989: evidencia de neutrinos ligeros
- 1995: primera producción de antihidrógeno
- 2011: antimateria atrapada durante más de 15 minutos (experimento ALPHA)
- 2012: bosón de Higgs (Nobel 2013 para Peter Higgs y François Englert; Premio Príncipe de Asturias para el CERN)
En total, cinco premios Nobel de Física están directamente relacionados con descubrimientos realizados en el CERN.
Y para terminar, si me lo permitís: esta visita, esencialmente científica, me inspiró un profundo sentimiento de solidaridad, de paz e incluso de poesía.
Permitidme una licencia poética. No es habitual terminar una conferencia científica así, pero… ¿hacemos una excepción?
El corazón subterráneo de Europa
Hay un corazón que no se ve,
oculto bajo tierra, entre Suiza y Francia,
que no late con sangre
sino con preguntas.
Es el CERN,
el corazón subterráneo de Europa,
donde la humanidad se atreve
a mirar dentro de lo invisible.
Cada colisión es un suspiro del cosmos,
cada partícula, una sílaba antigua,
cada descubrimiento, un latido
que nos acerca a entender
por qué somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos.
Este corazón no tiene venas
sino túneles de luz,
veintisiete kilómetros
donde los protones giran y giran
buscando su origen
como quien busca el primer recuerdo.
Es frío como el universo
antes del primer aliento
y vacío como el silencio
que precede a la creación.
Pero dentro late vida:
científicos de todo el mundo,
ideas que cruzan fronteras
y una fe compartida
en el poder de la pregunta.
El CERN no es solo un laboratorio,
es un ritual de conocimiento,
una ceremonia de la mente humana,
un corazón que late con la fuerza de querer saber.
Y mientras late
nos recuerda que saber
también es amar al universo.
¡Larga vida al CERN!
¡y muchas gracias!
Conferencia de la Astronómica de Sabadell. José Antonio Acosta, 3 de diciembre de 2025.
Muchas gracias por la invitación, en primer lugar. Buenas noches a todos.
Quiero hacer un pequeño disclaimer: es la primera vez que doy una charla sobre este tipo de materia. Hasta ahora yo he estado dedicado fundamentalmente a mis curvas de luz y a estas cosas. Llevo unos seis meses encargándome de ser jefe de operaciones telescópicas y me he enfrentado un poco a todo lo que es la parte global de los observatorios y más allá.
Voy a hacer un recorrido por cómo ha surgido el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) e incidiré sobre las partes que yo creo que son relevantes para su desarrollo y también, en parte, para el desarrollo de la astrofísica a nivel nacional. Sin más preámbulos, empiezo.
Este año se cumplen 40 años, pero no de la fundación del Instituto de Astrofísica de Canarias, sino de la inauguración de la sede central y de los observatorios del Teide (Tenerife) y del Roque de los Muchachos (La Palma). Es una puntualización importante porque el IAC también cumplirá pronto 50 años, más o menos al mismo tiempo que el Instituto de Astrofísica de Andalucía; las dos instituciones han ido bastante en paralelo. Los 40 años que celebramos ahora son concretamente los de la inauguración de los observatorios.
Antes de entrar en lo que es el IAC, me gustaría hablar un poco de lo que tenemos en Canarias y de los antecedentes del nacimiento del Instituto y de la extraordinaria calidad del cielo canario.
Aunque las islas no son especialmente ricas en yacimientos arqueológicos, sí hay algunos, sobre todo en las islas orientales, que están claramente relacionados con fenómenos astronómicos. Entre ellos destacaría el conjunto de cuevas de Risco Caído, en la zona alta de Gran Canaria, en un sitio que se llama Artenara. Es un pueblecito famoso porque tiene muchísimas viviendas-cueva excavadas en la roca y es un lugar realmente encantador. Muy cerca está el Parador Nacional de Cruz de Tejeda, también muy recomendable, y todo el paisaje de la cumbre es precioso. Cuando uno piensa en Gran Canaria suele imaginar Maspalomas, las playas y las dunas, pero la zona de cumbre es completamente distinta: verde, fresca y muy interesante.
Allí se encuentra el sitio arqueológico de Risco Caído, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. En una de las cuevas principales hay una apertura en la parte superior de la bóveda. La roca de la isla (toba volcánica) tiene la característica de ser relativamente blanda y fácil de excavar, pero luego se endurece al contacto con el aire y mantiene perfectamente las formas. Pues bien, en el solsticio de verano, la luz del Sol al atardecer entra por ese agujero y recorre una serie de marcas en forma de hoces talladas en la pared (figura 1). Además hay unos símbolos de triángulos invertidos que algunos interpretan como símbolos de fecundidad. Los arqueólogos discuten mucho sobre su significado exacto, pero lo importante es que la luz solo entra y recorre ese camino en un día muy concreto del año.
Figura 1. Sitio arqueológico de Risco Caído
Otro caso parecido es el Roque Bentayga, también en Gran Canaria. Se trata de un almogarén, que era un lugar de culto para los guanches. En este roque hay una muesca natural por la que, en los equinoccios, el Sol ilumina exactamente una serie de cazoletas y marcas talladas en la roca. Hay dos indicadores muy claros de que no es casual, sino un alineamiento intencionado. Tengo un compañero en el IAC, Juan Antonio Belmonte, que no sé si lo conocen, que es experto en arqueoastronomía y le da mucha credibilidad a todo esto.
En Tenerife, aunque no tenemos yacimientos arqueológicos tan espectaculares de este tipo, tenemos el Teide. El Teide impresiona muchísimo según desde dónde lo mires, pero si estás en el Puerto de la Cruz, por ejemplo, y levantas la vista, es realmente imponente. En los siglos XV y XVI era una de las montañas más altas conocidas en el mundo. Subir hasta la base ya era toda una odisea y solo algunos pastores y gente de la zona se atrevían a llegar tan alto. Hay una cita de Leonardo Torriani, ingeniero militar de Felipe II, que decía que allá arriba la sequedad era excesiva, el viento fortísimo y que era prácticamente invivable.
Ya en el siglo XVII empiezan las primeras expediciones organizadas. La primera ascensión documentada al pico del Teide fue en 1650, aproximadamente. Pero las expediciones propiamente astronómicas llegan más tarde. El primero que se llevó telescopios arriba de forma conocida fue Charles Piazzi Smyth, Astrónomo Real de Escocia, del Observatorio Real de Edimburgo. A mediados del siglo XIX, recién casado, consiguió financiación (curiosamente del hijo de un constructor de locomotoras, porque financiación estatal prácticamente no existía) y se instaló en Tenerife varios meses para hacer prospecciones del cielo. Subió primero a Montaña Guajara, a unos 2700 metros, dentro del circo de las Cañadas del Teide, y desde allí veía el Teide enfrente todas las noches. Claro, en algún momento dijo: «Tenemos que subir ahí arriba». Y subieron. Construyeron un pequeño refugio que hoy es el Refugio de Altavista (ahora está cerrado desde hace años, pero el edificio sigue allí).
Piazzi Smyth descubrió que la calidad del cielo era radicalmente distinta a la de Edimburgo. Publicó un libro muy interesante titulado Tenerife, an Astronomer’s Experiment (hay traducción al castellano) donde cuenta sus aventuras y los hallazgos. Incluye fotografías comparativas: aquí tienen la estrella Fomalhaut vista desde Edimburgo, llena de manchitas y temblorosa, y la misma estrella desde el Refugio de Altavista, perfectamente nítida. Descubrió que era una estrella doble y, sobre todo, demostró empíricamente lo que Newton ya había intuido: que para tener un cielo limpio y quieto había que subir a las partes altas de las montañas, donde el aire es más sereno y hay menos turbulencia atmosférica.
A Piazzi Smyth le siguieron otros, pero una de las expediciones más conocidas fue la de Jean Mascart, astrónomo francés, que vino expresamente a observar el paso del cometa Halley en 1910. Ya no fue un viaje de luna de miel, sino una expedición científica en toda regla, con varios especialistas. Curiosamente, el patrocinador fue la Asociación Internacional Contra la Tuberculosis. En las Cañadas del Teide se había construido un sanatorio (que nunca llegó a usarse) porque se creía que el aire seco de alta montaña era bueno para las enfermedades pulmonares. Quizá por eso financiaron la expedición, aunque no lo tengo del todo claro. Mascart se instaló de nuevo en Montaña Guajara; todavía hoy pueden subir y ver los montículos de piedra y algunos restos de muros que hicieron. El Refugio de Altavista también se modernizó bastante en esa época.
Después de esta fiebre de expediciones de principios del siglo XX llegaron los tiempos complicados: Primera Guerra Mundial, Guerra Civil española, Segunda Guerra Mundial… y todo se paró. Voy a aprovechar este parón cronológico para explicar por qué la calidad del cielo en Tenerife (y en La Palma) es tan excepcional y cuáles son las circunstancias que lo provocan.
Una de las razones fundamentales es nuestra latitud: 28° norte, muy cerca del trópico de Cáncer. Otra es la influencia del anticiclón de las Azores, la orografía de las islas y la corriente del Golfo, que trae aguas cálidas. Pero lo esencial es la circulación atmosférica global. Estamos justo en el borde entre la célula de Hadley y la célula de Ferrel. Eso significa que estamos en una zona de transición donde ocurren fenómenos distintos a los del centro de cada célula (figura 2).
Figura 2. Células de Hadley
En superficie, los vientos alisios soplan del norte/noreste hacia el ecuador. En el ecuador el aire se calienta, sube, y cuando llega a unos 30° de latitud ya se ha enfriado y desciende nuevamente. Al descender se comprime y se calienta, formando el anticiclón de las Azores. Cuando esos alisios húmedos chocan con las montañas de las islas occidentales (Tenerife y La Palma), suben, se enfrían, condensan y forman el famoso mar de nubes. Ese mar de nubes actúa como una tapa: toda la humedad y la mayor parte de la turbulencia quedan atrapadas debajo, y por encima queda una capa de aire extraordinariamente limpio y estable. Esa es la capa de inversión térmica.
En las imágenes que les muestro se ve perfectamente: arriba está La Palma, con el volcán Tajogaite que erupcionó en 2021 (figura 3); abajo, la ladera noroeste de Tenerife, con el Puerto de la Cruz mucho más abajo. Por encima del mar de nubes, la calidad astronómica del cielo es excepcional. Y eso es precisamente lo que permitió que, décadas después, se instalaran aquí algunos de los mejores observatorios del hemisferio norte.
Figura 3. Vistas de la Palma
Bueno, también es natural que prácticamente todos los grandes observatorios astronómicos del mundo estén situados cerca de los trópicos. Ahí tenemos Hawái, que está justo por aquí, muy cerca del trópico de Cáncer, igual que nosotros. Y más al sur, en el hemisferio sur, están los observatorios de Chile, también próximos al trópico de Capricornio. Aunque las circunstancias allí son un poco distintas: ellos están en pleno desierto de Atacama, con corrientes frías del Pacífico que estabilizan mucho la atmósfera. Hawái, por su parte, está en medio del océano, básicamente aislado de todo. Tres cuartos de lo mismo.
Una vez explicada la calidad del cielo y aprovechando que estábamos en el parón de las guerras y la posguerra, cuando las cosas empezaron a mejorar, llegó un evento clave: un eclipse solar total en 1959 cuya banda de totalidad pasaba exactamente por Canarias. Vino muchísimo personal científico internacional y se generó una expectación enorme. Todos los que subieron se dieron cuenta de que un sitio con esas condiciones, especialmente en Tenerife, no podía carecer de un observatorio astronómico profesional. Las autoridades tomaron nota y, ese mismo año 1959, se crea el Observatorio del Teide, dependiente de la Universidad de La Laguna. Unos años después se constituye el Instituto Universitario de Astrofísica, que engloba al Observatorio del Teide.
Las personas clave en aquel momento fueron: José María Rosas, catedrático de la Complutense de Madrid, que luego sería nombrado director; el padre Antonio Romañá, jesuita muy implicado en el recién creado CSIC, y Alberto Navarro, que era el rector de la Universidad de La Laguna y, en realidad, un poco el convidado de piedra en todo este asunto.
Una vez creado el observatorio sobre el papel, hacía falta alguien que realmente se fuera a trabajar allí, porque en la práctica no había nada. Convencieron a Francisco Sánchez (Paco Sánchez), que también estaba recién casado, para que se instalara con su mujer en el observatorio meteorológico de Izaña. Hay un libro precioso que se llama Soñando estrellas que cuenta sus vivencias de aquellos años pioneros. Lo pasó bastante mal: las condiciones eran muy precarias, vivía prácticamente en el edificio meteorológico y sus instrumentos estaban justo al lado. Con este pequeño telescopio que ven aquí (figura 4) hizo su tesis doctoral midiendo la polarización de la luz zodiacal; de hecho, fue una de las primeras medidas de luz zodiacal polarizada del mundo. Colaboraba muy estrechamente con un profesor de la Universidad de Burdeos (cuyo nombre ahora no recuerdo), que le proporcionó el instrumento y el tema de investigación.
Figura 4. Francisco Sánchez y su primer telescopio
Ese telescopio, que parece una especie de caja o prisma cuadrado, lo tenemos todavía en la sede central del IAC, al lado de la biblioteca.
Eso fue en Tenerife, pero estaba también La Palma. Los primeros que llegaron allí fueron los europeos del JOSO (Joint Organization for Solar Observations). Identificaron el Roque de los Muchachos como un sitio excelente para observaciones solares. En aquella época no había carretera, así que sobrevolaron la zona en avioneta y midieron la calidad del cielo. En 1972 hicieron las primeras observaciones solares desde el Roque. El Roque de los Muchachos debe su nombre a estos peñascos que ven aquí, que son la parte más alta de la Caldera de Taburiente.
Por otro lado, los ingleses estaban haciendo prospecciones en Izaña, en el actual Observatorio del Teide, y se quedaron sorprendidos porque casi todos los días veían perfectamente las cumbres de La Palma por encima del mar de nubes. Desde el Teide se ve perfectamente el Roque de los Muchachos en días claros. Dijeron: «Oye, ahí también tiene que ser buenísimo». Y allá que se fueron. Cogieron un Land Rover, metieron todo en el barco (en aquella época el trayecto duraba día y medio porque había que bordear Tenerife y La Palma), y subieron al Roque con este “Google Maps” de la época: un papelito donde ponía literalmente «Follow the donkey’s track» (sigan el camino de las burras), «hay un pino gordo», «giren a la izquierda donde está la piedra grande»… Yo estoy convencido de que hoy en día la mayoría nos perderíamos a los cinco minutos con esas indicaciones, pero ellos llegaron.
Una vez arriba montaron un “polar trail” para medir el seeing: apuntaban a la estrella Polar y veían cuánto temblaba la traza. Quedaron alucinados: era un sitio espectacular. El sitio exacto se llama Fuente Nueva y está muy cerca del actual observatorio. Aquí tienen a los dos protagonistas, cuarenta años después, de vuelta en el Roque contando sus aventuras.
Volviendo al Instituto de Astrofísica de Canarias, aquí va una pequeña cronología:
- 1961: llega Paco Sánchez a Izaña.
- 1969: se instala el primer telescopio solar nocturno en el Teide.
- 1970: inauguración oficial del Observatorio del Teide.
- 1972: llega el telescopio infrarrojo de 1,5 m del Imperial College de Londres (un diseño ligero para infrarrojo); con el tiempo nos lo cedieron y ahora se llama Telescopio Carlos Sánchez.
- 1973: se crea el Instituto Universitario de Astrofísica; el Observatorio del Teide pasa a depender de él.
- 1975: fundación oficial del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con acuerdo entre la Universidad de La Laguna, el CSIC y los Cabildos de Tenerife y La Palma.
- 1985: inauguración de la sede central en La Laguna y de los dos grandes observatorios (Teide y Roque de los Muchachos). A partir de ahí es cuando empiezan a contar los 40 años que celebramos ahora.
La inauguración de 1985 fue un evento impresionante. Yo estaba en La Palma y lo recuerdo perfectamente: helicópteros cada dos por tres, helipuertos improvisados arriba porque las autoridades no querían marearse por la carretera, seguridad por todas partes… prácticamente toda la isla estaba pendiente. Vinieron no solo autoridades políticas, sino científicas de primer nivel; recuerdo haber visto una entrevista a Subrahmanyan Chandrasekhar en la televisión canaria.
Ese día se firmaron (aunque ya estaban negociados) los Acuerdos Internacionales de Cooperación en Astrofísica. La jugada maestra de nuestro director fundador, Francisco Sánchez, fue ceder gratuitamente el suelo a cambio de que España tuviera garantizado el 20 % del tiempo de observación en todos los telescopios que se instalaran. Al principio sobraba tiempo porque no había suficientes investigadores españoles para llenarlo, pero con los años se ha cubierto al 100 %. Además, cada país firmante se comprometía a financiar dos becas de doctorado al año para estudiantes españoles. Durante décadas tuvimos decenas de estudiantes haciendo la tesis en los mejores centros de Europa y Estados Unidos, totalmente pagados por los países socios. Eso fue clave para la formación de generaciones enteras de astrofísicos españoles y para el intercambio de ideas.
Sobre las instalaciones: antes de 1985 la sede del IAC eran unos barracones prefabricados. Ahora tenemos el edificio grande de la sede central (tan grande que ya nos quedamos pequeños). Donde estaban los barracones está ahora la Facultad de Física y Matemáticas de la Universidad de La Laguna. Todavía queda una cúpula pequeña con un telescopio que usan los estudiantes cuando hay ganas y el cielo de La Laguna lo permite… que es casi nunca, porque la cantidad de nubes que aparecen de repente es impresionante. Solo funciona de verdad en verano, cuando no hay clases.
Hemos ido creciendo: tenemos la división de IAC Tecnología, muy cerca de la sede, y en La Palma está el Centro de Astrofísica en La Palma (que hasta hace poco se llamaba Centro Francisco Sánchez), donde están las oficinas del Gran Telescopio Canarias (GTC), del proyecto CTAO y de los telescopios MAGIC.
Algunos números actuales: somos más de 500 personas en total. Investigadores fijos, unos 80; postdocs y predocs, en torno a otros 80-90 cada grupo. Vamos casi a tercios: fijos, postdoctorales y predoctorales. Luego hay técnicos, ingenieros y personal afiliado (yo, por ejemplo, soy afiliado porque mi plaza es del Gobierno de Canarias).
Hemos conseguido la distinción de Centro de Excelencia Severo Ochoa en tres convocatorias consecutivas: 2011, 2016 y 2020. La primera fue especialmente emocionante porque solo seleccionaron 10 centros en toda España y el IAC estaba entre ellos. En la última convocatoria, sin embargo, tuvimos un informe negativo y no la renovamos. Ahora hemos vuelto a presentar la solicitud y estamos a la espera de ver si recuperamos la distinción para los próximos cuatro o cinco años. El Severo Ochoa es una fuente de financiación muy importante para nosotros y, la verdad, no tenerlo ahora nos está creando algunos problemas.
Otra parte muy importante del Instituto de Astrofísica de Canarias es la docencia. El Departamento de Astrofísica de la Universidad de La Laguna juega un papel absolutamente fundamental en el desarrollo de la astrofísica en España. La cantidad de gente que ha pasado por la antigua especialidad de Astrofísica y ahora por el Máster es enorme. Es muy raro encontrar un centro de investigación en astrofísica en España donde al menos el 20 % del personal no haya pasado en algún momento por el IAC. Un ejemplo clarísimo es el Observatorio de Javalambre (CEFCA): el director estuvo aquí, y un montón de investigadores y técnicos también. Todo eso es fruto de la simbiosis tan estrecha que siempre ha existido entre el IAC y la Universidad de La Laguna.
Fruto de esa colaboración son todas las tesis doctorales que se han defendido. En 2019 celebramos un congreso que se llamó “50 años de tesis”, porque se cumplían 50 años de la primera tesis de astrofísica en España, que fue la de Paco Sánchez. En ese momento ya se habían leído 350 tesis en la Universidad de La Laguna. Si sumamos las que se hicieron fuera con las becas internacionales y las que la gente se buscó por su cuenta (como fue mi caso), seguro que superábamos las 400. Y el ritmo actual es de unas 12-15 tesis al año. Es una producción realmente impresionante.
Otra pata fundamental es la Ley del Cielo. En 1988 se aprobó la primera ley nacional de protección del cielo nocturno de los observatorios de Canarias, la famosa Ley 31/1988, contra la contaminación lumínica, radioeléctrica y atmosférica. Esa protección se gestiona a través de la Oficina Técnica de Protección del Cielo del IAC, que básicamente son dos personas que van pueblo por pueblo, sobre todo en Tenerife y La Palma, revisando alumbrados públicos, industrias, carteles… cualquier cosa que pueda molestar a los telescopios, especialmente las zonas con visión directa al Roque de los Muchachos.
En 2007 se celebró en La Palma la conferencia internacional Starlight, donde se aprobó la “Declaración de La Palma en defensa del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas”, que básicamente dice que acceder a un cielo oscuro es un derecho casi humano. De ahí nació la Fundación Starlight, que otorga certificaciones de calidad del cielo (Destino Turístico Starlight, Reserva Starlight, etc.) y forma guías y monitores de astroturismo. En La Palma esto funciona bastante bien porque la población apenas ha crecido. En Tenerife, en cambio, la contaminación lumínica en el Observatorio del Teide ya es moderada-alta según hacia dónde mires. El resplandor del Puerto de la Cruz y, sobre todo, del sur (Playa de las Américas, Los Cristianos…) es brutal por la noche. Menos mal que los telescopios grandes están todos en La Palma; en Izaña tenemos telescopios más pequeños y, aunque nos afecta, todavía no es crítico.
Hago un repaso rápido de los telescopios que hay en cada observatorio y algunos proyectos futuros. Empezamos por el Observatorio del Teide. Aquí destaca la enorme cobertura del espectro electromagnético: vamos desde radio hasta rayos gamma de muy alta energía, y se observa prácticamente las 24 horas del día. De día, las torres solares y el Laboratorio Solar; de noche, los telescopios nocturnos clásicos más una cantidad enorme de telescopios robóticos.
- Radio y microondas: el experimento QUIJOTE, que observa todo el día (sí, también de día) el fondo cósmico de microondas, sobre todo en polarización.
- Rayos gamma muy altos: están instalando la red de telescopios ASTRI (unos 15 telescopios Cherenkov pequeños) y pronto llegará una antena submilimétrica de 13 metros que será nodo del Event Horizon Telescope de nueva generación.
Las torres solares: dos alemanas (VTT y GREGOR) y una francesa-italiana-española (THEMIS). Se dedican principalmente a estudiar la estructura fina de las manchas solares, la penumbra, campos magnéticos, polarimetría… Vamos, el Sol en detalle.
El Laboratorio Solar tiene uno de los instrumentos más veteranos del observatorio: el Mark-I, que está a punto de jubilarse (creo que cumple 40 o 50 años). Observa oscilaciones solares (heliosisismología) para “ver” el interior del Sol. Ya está funcionando en paralelo su sucesor para hacer calibraciones cruzadas. También está la estación GONG de la red global.
Luego están los telescopios robóticos, que entre nosotros llamamos “los champiñones” porque aparecen como setas: cada vez que subes hay alguno nuevo. Algunos destacados:
- STELLA: dos telescopios de 1 metro (uno espectroscópico de alta resolución y otro imagen) del Instituto de Astrofísica de Potsdam.
- LCO (Las Cumbres Observatory): varios telescopios de 0,4 m y 1 m, y acceso a la red global (Chile, Sudáfrica, Australia…). Nos dan tiempo garantizado (unas 400 horas al año) y podemos observar objetos del hemisferio sur sin movernos.
- Telescopios de la Open University, de la red SARA, etc.
Telescopios clásicos nocturnos:
- El TCS (Telescopio Carlos Sánchez, 1,5 m) con MuSCAT2 (cuatro cámaras simultáneas en g, r, i, z), ideal para tránsitos exoplanetarios multicolor.
- El IAC-80 con CAMELOT-2 (CCD) y Charon (CMOS rápida, aunque se usa poco).
- OGS (Telescopio Óptico Ground Station del ESA), ahora más para comunicaciones láser y basura espacial.
Telescopios de gran campo y privados:
- Los TTT (Twin Two-meter Telescopes) de la empresa canaria Light Bridges (inversores que aprovechan beneficios fiscales). Tienen dos de 80 cm y dos de 2 m (uno ya operativo, el segundo en comisionado).
- ATLAS: 16 telescopios pequeños en cuatro monturas. Buscan asteroides potencialmente peligrosos (es el que descubrió ʽOumuamua). Los datos son públicos y con “fotometría forzada” puedes sacar curvas de luz decentes de casi cualquier objeto del cielo.
Y el experimento QUIJOTE otra vez: busca los modos-B de polarización del fondo cósmico (huella de ondas gravitacionales primordiales). Como subproducto está haciendo uno de los mejores mapas del campo magnético galáctico.
Ahora paso al Observatorio del Roque de los Muchachos, que es mucho más grande y donde están los “gigantes”.
- Los primeros grandes fueron el Isaac Newton (2,5 m) y el Jacobus Kapteyn (1 m) de los ingleses. El JKT ahora es de la red americana SARA y se usa en remoto; el INT está en reconstrucción total para instalar WEAVE.
- William Herschel (4,2 m): durante muchos años fue el tercer telescopio mayor del mundo. Muy versátil, con instrumentos legendarios como ISIS, LIRIS (construido en el IAC), ACAM… Ahora está casi dedicado en exclusiva a WEAVE (cartografiado espectroscópico masivo de millones de estrellas y galaxias). El secundario se ha reformado completamente porque el instrumento pesa una barbaridad. Básicamente, cuando WEAVE termine su vida, el telescopio probablemente también se jubile.
- Telescopio Nórdico (NOT, 2,56 m): pequeñito comparado con los de ahora, pero con una óptica espectacular. La cúpula rota con todo el edificio y eso minimiza las turbulencias locales. Suele dar las imágenes con mejor seeing del observatorio. Conserva una suite completa de instrumentos: imagen, infrarrojo, espectroscopía de alta resolución…
- Telescopio Nazionale Galileo (TNG, 3,58 m): cada vez más especializado. El instrumento estrella es HARPS-N, un cazador de exoplanetas por velocidad radial con precisión de ~1 m/s. Está metido en una sala cerrada con control total de temperatura y humedad para que nunca cambie nada.
- El Telescopio Liverpool fue uno de los primeros telescopios totalmente robóticos del mundo y creo que el primero que se instaló en La Palma. Su gran ventaja es que tiene una estructura ultraligera y se mueve muy rápido, ideal para seguir alertas de estallidos de rayos gamma. Puede interrumpir automáticamente la programación de la noche si llega una alerta de alta prioridad, apuntar solo y adquirir datos tanto en modo imagen como en espectroscopía. Es una máquina impresionante.
- Y luego está la joya de la corona: el Gran Telescopio Canarias (GTC), que tuvo primera luz en 2007. Espejo segmentado de 10,4 metros de diámetro efectivo, con dos focos Nasmyth, un foco Cassegrain y varios focos Cassegrain plegados que están a la altura del anillo del primario.
Figura 5. GranTeCan
Esto me sirve para hablar un poco de los desarrollos instrumentales del IAC, que son una parte fundamental y han conseguido hitos muy importantes.
- CIRCE: espectrógrafo-cámara infrarrojo desarrollado en colaboración con la Universidad de Florida. Permite imagen en bandas anchas y estrechas, tiene un campo bastante grande para el GTC y espectroscop34 de rendija larga multiobjeto. Es, con diferencia, el instrumento más demandado del GTC. Lo vieron aquí instalado en un Nasmyth; ahora está en Cassegrain y funciona incluso mejor.
- EMIR: espectrógrafo multiobjeto infrarrojo, también construido en el IAC. En principio permitía imagen y espectroscopía multiobjeto, pero la parte multiobjeto ha tenido muchos problemas y aún no funciona bien. En cambio, la espectroscopía de rendija larga sí va muy bien y es el instrumento infrarrojo del GTC que entrega imágenes limitadas por el seeing.
- Óptica adaptativa del GTC: en teoría permite llegar al límite de difracción del telescopio (~20 milisegundos de arco, unas 100 veces mejor que el seeing natural). El módulo actual corrige con estrella guía natural; pronto lo hará con láser. La imagen de primera luz que vieron (sin y con AO) era con una cámara de pruebas. El problema es que, al ser un espejo segmentado, los 36 segmentos tienen que estar perfectamente cofaseados y todavía no se ha conseguido del todo: aparecen speckles estáticos que indican que el fallo está en el cofaseado del primario, no en la atmósfera.
Recientemente se ha instalado una cámara científica real (la anterior tenía rango dinámico limitado). Funciona en infrarrojo cercano, que es donde la AO da los mejores resultados. Es una evolución de la vieja CanariCam del Telescopio Carlos Sánchez, pero mejorada. De momento es solo imagen; la espectroscopía de campo integral vendrá con FRIDA (colaboración México-IAC), que se espera para finales de 2026. Creo que precisamente esta noche están haciendo las primeras pruebas científicas con la nueva cámara; si el telescopio está bien alineado y el cielo coopera, tendrán los primeros resultados reales.
Algunos hitos científicos del IAC que seguro les suenan:
- Teide 1, la primera enana marrón confirmada (datos del IAC-80 entre otros).
- Confirmación del primer agujero negro en el disco de la Vía Láctea (V404 Cygni) por Jorge Casares, y después otro en el halo galáctico (LB-1 o algo parecido).
- Los espectros que sirvieron para el Nobel de 2011 (Perlmutter, Schmidt y Riess) sobre la expansión acelerada del universo se tomaron con el William Herschel y el Isaac Newton a finales de los 90.
Y ya, para terminar, los proyectos futuros:
- CTAO: los telescopios Cherenkov. Los dos MAGIC ya llevan años funcionando; ahora están los cuatro LST (Large-Sized Telescope). El LST-1 ya está produciendo ciencia, el LST-3 está casi listo, y los otros dos están en fase final de comisionado. En 2026 se inaugurarán los cuatro.
- Next Generation Event Horizon Telescope: la antena submilimétrica de 13 m irá al Teide para cerrar el anillo entre América y Europa y mejorar la resolución de las famosas imágenes de M87 y Sgr A*.
- European Solar Telescope (EST): telescopio solar de 4 metros (el mayor de Europa). Hace un año se decidió cambiarlo del Teide al Roque de los Muchachos. Tendrá óptica adaptativa avanzada y será una revolución en resolución solar.
- Exo-Life Finder (ELF) y Small-ELF: un concepto radical de telescopio interferométrico para buscar biofirmas en exoplanetas. Ahora mismo estamos construyendo en IAC Tecnología el prototipo MOLELF (15 espejos de 50 cm en una rueda de 3,5 m) para probar la rigidez estructural y la coronografía de muy alto contraste.
- Y el TMT (Thirty Meter Telescope): en la última reunión del Consejo Rector, la ministra prometió 400 millones de euros si finalmente viene a La Palma. El proyecto cuesta unos 3.000 millones; falta aproximadamente una tercera parte. Con los 400 de España aún faltarían unos 600, pero la oferta está sobre la mesa y estamos a la espera.
Bueno, y para cerrar… hay un vídeo muy bonito en YouTube que resume los 40 años del IAC. En estos 40 años solo hemos tenido tres directores: Francisco Sánchez, Rafael Rebolo y ahora Valentín Martínez Pillet. Esta foto es de la celebración de los 40 años con los tres juntos (figura 6).
Figura 6. Los tres directores del IAC
Nada de todo esto sería posible sin Paco Sánchez. Somos muchísimos a los que literalmente nos cambió la vida. Él se fue allá arriba, recién casado, a soñar estrellas cuando no había prácticamente nada… y mira lo que tenemos ahora.
Así que, como dice el lema que tenemos ahora en la web del IAC: «Gracias por enseñarnos a soñar estrellas».
Coloquio
¿Por qué cambiaron la ubicación del telescopio solar europeo?
En realidad no lo sé, pero creo que por las condiciones del terreno me parece más bien. No estoy seguro, pero escuché algo de eso. Respondo de oídas, no tengo seguridad.
¿Puedes explicar tu responsabilidad concreta dentro de la instalación?
Sí, soy responsable del IAC-80 y del Carlos Sánchez, y me dedico a la parte de instrumentación, de que los instrumentos estén funcionando bien, de proponer nuevos instrumentos. Y luego también la parte de conseguir observadores y coordinar las observaciones que tenemos.
¿Cómo puede competir la red de observatorios terrestres con el Webb si los resultados de James Webb son muy superiores a los que tenemos en nuestro planeta?
Con respecto a los datos del James Webb, obviamente en su parcela, en su nicho, son los mejores, o sea, nadie observa en el rango que ellos observan, James Webb observa en el infrarrojo medio y eso desde tierra es muy complicado de conseguir.