ASTRONÓMICA

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Conferencia de la Astronómica de Sabadell. José Lull, 19 de noviembre de 2025.



Muchas gracias por la invitación y por poder estar aquí una vez más. El tema que vamos a tratar era un poco también petición vuestra. Hubieran deseado que hablara de los eclipses en el Antiguo Egipto, pero como ya indiqué sobre esto, la documentación es prácticamente nula. Con lo cual, para acercarme a la cuestión solar pensé en tratar este tema, algo general sobre qué ha implicado el Sol, su estudio y sus utilidades en el Antiguo Egipto.

El Sol es un astro que, evidentemente, en prácticamente todas las culturas de la antigüedad ha tenido un gran protagonismo, sobre todo como divinidad principal o una de las principales de los distintos panteones religiosos de esas culturas antiguas. Es evidente que esto sea así, puesto que el Sol claramente es el astro que ofrece calor, que permite que haya vida, que también nos puede ayudar a reconocer el ciclo de las estaciones y que puede servir de base para las cuestiones calendáricas. En Egipto, evidentemente, no fue menos.

De hecho, los principales dioses del panteón egipcio, en muchos casos, se asocian a la divinidad solar. Hay sincretizaciones, pero el aspecto solar puede ser siempre muy importante. Un dios solar en Egipto que todos conocemos es el dios Ra, en sus múltiples formas: puede ser Ra, puede ser Ra-Horus del Horizonte (Ra-Horajti), …; hay múltiples formas para esa divinidad. Y los egipcios creen que el Sol, como divinidad —pero al fin y al cabo el astro—, viaja por ese mundo en el que también, a su vez, pueden viajar los difuntos lo que nosotros llamaríamos inframundo y lo que los egipcios denominan la Duat. De manera errónea se simplifica traduciendo como inframundo; es un espacio por el que cada día –cada noche en realidad– el Sol viaja en su barca, tal y como vemos, por ejemplo, en representaciones como papiros de la Dinastía XXI, o, por ejemplo, también en tumbas del ámbito tebano en múltiples ejemplos.

El Sol, al fin y al cabo, como es un astro que ofrece regularidad con su ocaso –o orto– día a día a lo largo del año, es un astro que representa el orden cósmico, igual que las estrellas y otros astros de la bóveda celeste, porque uno puede predecir sus movimientos y son regulares. Entonces, esto tiene una similitud con el concepto de Maat, el concepto conocido de la justicia o del orden en el Antiguo Egipto. Pero claro, los egipcios también entienden que ese orden o equilibrio, que en este caso refleja el movimiento diario del Sol, también se puede ver afectado por la intervención de otros entes caóticos. Y en ese sentido hay uno que es protagonista, que es la serpiente Apep, conocida en la versión griega también como Apofis. De hecho, existe un asteroide se llama Apofis por la peligrosidad que tiene para la Tierra.

Pero claro, la cuestión es mucho más compleja para los egipcios. Ellos no conciben un único dios solar. Ese dios solar puede tener múltiples formas, y con múltiples formas va a tener también múltiples aspectos y múltiples nombres. Si fuéramos al Valle de los Reyes, por ejemplo, y especialmente en las tumbas de la época ramésida, sería siempre muy repetitivo ver lo siguiente: una vez entramos en una tumba, en un gran hipogeo de la Dinastía XIX-XX, encontraríamos a la entrada un símbolo como el que ven aquí en la pantalla [el conferenciante muestra la Figura 1]. Tenemos un disco solar que ya refleja por sí mismo al dios Ra, una divinidad a la derecha que refleja a Atum –que es otra divinidad solar– y un escarabajo –que también es otra divinidad solar–: tenemos los tres asociados. Pero fíjense que, en realidad, con esta imagen lo que quieren transmitir los egipcios es que hay tres formas principales de la divinidad solar, o tres formas principales con las que se manifiesta el Sol, que son: el Sol desde el orto o la salida en el este, que es Jepri; el Sol que llega a la plenitud, el que culmina, que sería Ra, que es el disco; y el Sol del atardecer, el que se va a ocultar por el horizonte oeste, que sería Atum.

Imatge1 400Figura 1. Representación triple del Sol con el disco solar, Atum y el escarabajo.

Pero claro, esto solo son tres formas principales de la divinidad solar. Hay muchas más formas en el Antiguo Egipto. Una muy conocida, que seguro que les resulta familiar, es el disco de Atón. Atón fue una divinidad que está muy asociada a un monarca del Antiguo Egipto de la dinastía XVIII que es Akenatón, de la época de Akenatón y Nefertiti. Akenatón en realidad es un nombre, Aj-en-atón, que significa algo así como "el espíritu eficaz del dios Atón". Y Atón es justo lo que ven en la Figura 2: el disco solar del que emanan rayos que acaban con forma de mano y generalmente esas manos sujetan el símbolo Anj, el símbolo de la vida. Ya ven cómo hay otra forma más para el dios solar.

Imatge2 400Figura 2. Disco solar del que emanan rayos en forma de mano. Algunas manos sujetan el símbolo Anj.

Pero en realidad nos estamos quedando muy cortos porque podemos ver cómo hay compendios religiosos, en concreto la llamada "Letanía de Ra", donde se manifiestan las 75 formas de Ra. Lo que ven en la Figura 3 solo son algunas de esas formas. Cada figurita que ven aquí en realidad es un dios, un dios solar. El nombre de cada uno de estos dioses aparece justo encima. Entonces empezamos a contar, uno, dos, tres... acabaríamos, si tuviéramos la representación completa —que no es el caso—, acabaríamos contando 75 formas del Sol. Entonces, fíjense que en realidad hay muchas maneras que tiene el Sol para manifestarse como divinidad en el Antiguo Egipto.

Imatge3Figura 3. Algunas de las muchas manifestaciones del dios Ra.

¿Cómo creen los egipcios que se formó el Sol? ¿Cuál es su origen? Para esto, en realidad, también hay varias corrientes. Piensen que en Egipto no existe una única cosmogonía o modelo que todos los egipcios siguen a rajatabla; nada más lejos de la realidad. En el Antiguo Egipto, prácticamente cada gran ciudad era un centro religioso que tenía su propio panteón. Menfis era un lugar muy importante. Heliópolis era muy importante a nivel religioso. También Tebas, también Esna, también Hermópolis… Muchos lugares tuvieron un gran desarrollo autónomo desde el punto de vista religioso de modo que crearon sus propias cosmogonías.

Hay una serie de elementos que son comunes en todas las cosmogonías. Sobre lo que era el mundo pre-creacional: en general lo que conciben es un océano primordial que ellos llaman el Nun. Esto sí que se repite en todas las cosmogonías, pero claro, el hecho de la creación ya no es igual en todas estas cosmogonías. A veces son ocho los dioses creadores: los dioses demiúrgicos. A veces es solo uno. Puede ser el dios Ptah mediante la palabra, puede ser el dios Amón, puede ser el dios Atum, dependiendo de qué cosmogonía sigamos. Bueno, pues en una de estas cosmogonías, que es la llamada cosmogonía hermopolitana –la cosmogonía de los ocho, de la Ogdóada– se dice que estos ocho dioses demiúrgicos, que en esencia estaban en el océano primordial, son los que comenzaron con ese proceso creativo. Y fíjense que lo que dicen es que estos dioses fueron los que crearon el Sol y también al dios Atum. El dios Atum es una divinidad solar que en otra cosmogonía, en la heliopolitana, es en sí mismo el propio creador. Entonces vemos que hay diferencias entre unas y otras.

Si vamos a las tradiciones más antiguas, de un mundo más cercano al nuestro, y nos fijamos, por ejemplo, en lo que podía pensar el propio Claudio Ptolomeo, veremos que siempre, y como sucede en las culturas antiguas, la Tierra es vista como el elemento central alrededor del cual giran los otros astros. Entonces, en esa teoría, el Sol ni siquiera es el objeto más lejano. El Sol queda en una esfera intermedia y más allá del Sol tenemos a Marte, tenemos a Júpiter, tenemos a Saturno y como última esfera las estrellas fijas. Bueno, esto es un pensamiento que permaneció hasta la época de Copérnico.

Pero, ¿qué es lo que pensaban los egipcios sobre cuál era la posición del Sol respecto a la Tierra? Tenemos una escena (Figura 4) que aparece en la tapa de un sarcófago actualmente conservado en el Museo Metropolitano de Nueva York; está en la parte superior de la tapa, y en esta escena aparece una iconografía muy interesante en la que se distingue —lo he pintado con varios colores para que se vea bien— un círculo central que queda enmarcado por una serie de símbolos alrededor. Estos son los estandartes de los Nomos de Egipto, es decir, son los estandartes de las provincias de Egipto. Con lo cual, ese círculo central lo que nos está indicando es que en el centro del mundo está Egipto.

Imatge4Figura 4. Tapa de un sarcófago conservado en el Museo Metropolitano de Nueva York.

Alrededor, lo que he pintado aquí de amarillo, tenemos también unas pistas muy interesantes. Fíjense en todos estos óvalos que tienen la misma inscripción. En cada óvalo se repite el mismo texto. Se repite tres veces un signo que en jeroglífico se lee Jaset. Como está repetido tres veces, es un plural, tenemos que leer Jasut. ¿Y qué es Jasut? Jasut son las tierras extranjeras. Con lo cual alrededor de Egipto tenemos las tierras extranjeras. ¿Hasta qué límite? Bueno, pues esto también queda indicado por las dos divinidades femeninas que quedan a derecha e izquierda. Si se fijan sobre su cabeza, tienen símbolos que no son iguales, porque uno de los jeroglíficos está indicando el este y el otro significa oeste. Con lo cual, lo que está diciendo es que Egipto es el centro del mundo y todo lo que rodea Egipto –toda la tierra que rodea Egipto, hasta los límites este y oeste– está alrededor de Egipto.

¿Y qué hay más allá entonces? Pues lo que hay más allá ya es el cuerpo de la diosa Nut. Y claro, Nut es la diosa celeste por excelencia. Es la diosa que sirve de vía para el curso de la barca solar, pero también de las estrellas. Por lo tanto, aunque esto es muy esquemático, vemos que en el centro está Egipto, alrededor el resto de la Tierra —es decir, la Tierra es el centro del universo— y alrededor encontramos el mundo celeste a través del cual circula el Sol.

En la Figura 5 encontramos el techo de la cámara sepulcral de la tumba de Ramsés VI, y lo que tenemos aquí es una representación de dos compendios religiosos: por una parte, el llamado "Libro del Día", y por otra parte, el llamado "Libro de la Noche", a su vez parte de un conjunto que se conoce como "Libro de los Cielos".

Imatge5 400Figura 5. Techo de la cámara sepulcral de la tumba de Ramsés VI.

Bueno, ¿qué tenemos entonces? Fíjense que aparece claramente la diosa Nut, la diosa Nut encorvada; nos faltaría ver las piernas que quedarían bastante más hacia la derecha y abajo otra vez la diosa Nut con ese mismo aspecto encorvado. Aparece encorvada porque intenta asemejarse a la bóveda celeste. Mientras que en un lado vemos círculos de color rojo –que representan al Sol–, en el otro lado no tenemos soles, solo estrellas. Lo que está intentando transmitir es que a través del cuerpo de la diosa Nut el Sol va a viajar tanto de día como de noche. Y más allá de esa esfera que marcarían las estrellas y el circuito del Sol, aún encontraríamos otra capa. Y esa otra capa es la que queda definida por, como aparece en el papiro de Jonsu-Mes, este conjunto acuático, que no es otra cosa que el Nun, el océano primordial. Antes de la creación solo existía el Nun, el océano primordial, oscuro, inerte, pero una vez comienza la creación, el Nun va a rodear como última esfera todo ese mundo creado, tanto por debajo del suelo como por encima. Es decir, que más allá de las estrellas –que ya estamos hablando de un lugar oscuro–, encontraríamos un lugar aún más oscuro, que es el del Nun, el del océano primordial, que ya no es un elemento único: ya forma parte de un universo en el que hay más creaciones. Por eso los egipcios tenían la idea de que cuando llovía, la lluvia podía proceder del Nun a través de grietas —todo esto simbólico obviamente— que pudiera haber en el mundo celeste. Entonces fíjense que también, a ese nivel simbólico, las ideas pueden ser a veces un tanto llamativas.

¿Quiénes se encargaban de observar el Sol en el Antiguo Egipto? Bueno, tenemos sobre esto bastante información, pero la cuestión más difícil es saber realmente a partir de qué momento tenemos especialistas que se dediquen a observar el Sol. Cuando digo observar el Sol, me refiero sobre todo a hacer uso del Sol para contabilizar las horas u observar el Sol para determinar en qué azimut sale el mismo. Y de esa manera también controlar los extremos de las posiciones del Sol y, en relación a ello, poder calcular mejor las estaciones. Bueno, esto no lo podemos asegurar con rotundidad, pero es posible que los personajes que desde la Primera Dinastía –desde hace casi 5.000 años– tienen el título de Ur-Mau, –que podríamos traducirlo como "grande de los videntes", y es el título que utiliza el sumo sacerdote del dios solar en Heliópolis, en la antigua Yunnu, la On bíblica– también realizaran observaciones del Sol. Al fin y al cabo, sus divinidades principales estaban vinculadas al Sol. No lo podemos confirmar, pero no deja de ser curioso que muchos de estos Ur-Mau más adelante en el tiempo también hagan uso de títulos propios de los astrónomos egipcios. Entonces claro, la relación ya es directa. Esas personas tienen múltiples funciones y una de ellas era la de astrónomos.

Hay algo evidente y es que la observación del Sol pudo conducir al origen del calendario civil egipcio, un calendario de 365 días. No puedo decir calendario solar porque si lo fuera sería exactamente de 365,2422. Pues no, ese "extra" no lo tiene, se quedan 365 y los egipcios son conscientes de que se acumula año tras año un desfase respecto al año trópico o solar, y así queda constancia de ello en los textos. Pero a pesar de ser conscientes de ese desfase, para ellos no tiene la mayor importancia porque pueden calcular cuándo va a venir aproximadamente el orto helíaco de Sirio, pueden calcular cuándo va a venir aproximadamente la inundación, aunque cambien las fechas de su calendario civil. En cualquier caso, es muy probable que la referencia del Sol haya estado en la base de la creación de ese calendario de 365 días. Otra posibilidad es que hubiera sido la observación de la estrella Sirio. Siempre se ha discutido sobre cuál de los dos elementos fue más importante para ellos. Y claro, por ejemplo, el orto helíaco de Sirio y el solsticio de verano, ambos casi coinciden –o coincidían– en las mismas fechas.

Tenemos textos procedentes de figuras que representan astrónomos egipcios, auténticos horólogos, que también nos aportan información sobre qué interés podían tener ellos en la observación del Sol. Por ejemplo, este personaje que ven en la Figura 6 se llama Harkhebi y entre sus múltiples títulos nos dice que es experto en los textos sagrados. Esto es importante porque quiere decir que es alguien que conoce muy bien los rituales, y al fin y al cabo el astrónomo es un sacerdote. También conocemos astrónomos del mundo civil –vamos a decirlo entre comillas–, pero son los menos. La documentación que ha llegado a nosotros en un porcentaje altísimo se refiere exclusivamente a sacerdotes astrónomos. Entonces, este astrónomo en concreto está vinculado al mundo sacerdotal, es experto en los textos sagrados, también es observador de todo lo que se puede observar en el cielo y la Tierra y, de manera clara, es experto en la observación de las estrellas. Si leemos el texto que aparece en la parte posterior de la estatua, un texto de tres columnas, vemos que, entre muchas cosas, se dice que este Harkhebi –este astrónomo– es aquel que conoce lo que va hacia el norte y al sur del disco solar, anunciando todas sus maravillas y estableciendo sus tiempos. Entonces "lo que va hacia el norte y al sur del disco solar" se refiere a las posiciones extremas del Sol; es conocedor de por dónde sale el Sol en el solsticio de invierno y por dónde sale el Sol en el solsticio de verano. Esas son las posiciones extremas norte y sur. Y claro, esto para ellos es, evidentemente, es importante.

Imatge6Figura 6. Figura de Harkhebi.

¿Desde dónde observaban estos sacerdotes astrónomos? Pues, obviamente, ¿en este edificio [el conferenciante hace referencia a la sede de la Agrupación Astronómica de Sabadell] dónde está el observatorio? ¿Está cerca de la entrada o arriba? Estará ahí arriba, a buena lógica, porque lo que queremos es tener el mejor horizonte posible que nos libere de obstáculos. Aquí lo ideal sería que apagaran todas las luces de Sabadell para que se viera bien, pero por lo menos está en alto. En el Antiguo Egipto, evidentemente, también buscaban zonas altas para observar y lo que hacían era ascender a la terraza de los templos. Esta es una posición muy alta y se tiene, como pueden ver (Figura 7), muy buen horizonte. Sabemos que los templos egipcios tenían equipos de astrónomos, sobre eso también hay mucha documentación. Tenemos astrónomos vinculados a Osiris, a Isis, a Sobek, a Amón, a Amón-Ra, a Horus... Bueno, a muchos dioses, cualquier templo que se precie, tendría su equipo de astrónomos, porque sobre todo los astrónomos tienen una función primordial, que es la de ser horólogos. En un templo egipcio, como en nuestras iglesias también, o como en las mezquitas, hay unos horarios muy concretos para los rituales. En aquella época no tenían un reloj de pulsera. Entonces era el horólogo el que decía "son las cuatro de la mañana", "son las ocho", "son las lo que sea" y a esas horas se hacen una serie de rituales. Para ellos es muy importante tener un control de la posición del Sol porque les va ayudar a marcar las horas. Del mismo modo, es muy importante conocer bien el cielo y, en especial, las llamadas estrellas horarias, que son esas estrellas que durante la noche les van a dar la hora, y ellos van a transmitir las horas al resto de sacerdotes para que se puedan hacer los rituales.

Imatge7Figura 7. Terraza de un templo.

Fíjense por ejemplo en esta parte inferior de un ataúd (Figura 8). Es un ataúd muy bonito y se ha conservado muy bien, donde aparece completamente expuesto el cuerpo de la diosa Nut. Aquí se le ven los pies, pero ya ven que son pies estrellados –el cuerpo de la diosa Nut ocupa todo el ataúd–. En la parte inferior, fíjense que aparecen dos divinidades. Una se distingue por asociarse a estrellas, siempre de cinco puntas, y la otra por asociarse a discos solares. Las inscripciones que hay a derecha e izquierda son muy similares, pero una se refiere a las horas de la noche y la otra se refiere a las 12 horas —la "u" al revés y los dos palitos, eso es el número 12—, y unut en egipcio significa hora, entonces se refiere a las 12 horas del día y las 12 horas de la noche. Entonces, ¿qué quiere decir? Pues que, evidentemente, como no puede ser de otra manera, por el día los astrónomos –los horólogos egipcios– se van a fijar en el Sol para medir las horas y por la noche en las estrellas.

Imatge8Figura 8. Parte interior de un ataúd.

Los egipcios también desarrollan instrumentos que les van a permitir poder calcular las horas con un poquitín más de precisión. En la Figura 9 (izquierda) vemos un reloj de sombra. Tiene un diseño muy básico, consiste en una pieza horizontal ciertamente larga. En la parte superior aparecen una serie de marcas. Estas líneas son las escalas que utiliza este reloj de sombra para marcar las horas, de modo que cuando la sombra es muy larga va a llegar a esta escala y según el Sol va ascendiendo hacia el meridiano central, irá marcando las siguientes hasta que, cuando llegue al meridiano central, estará muy cerca de esta escala. O incluso si estuviéramos en Asuán, que prácticamente el Sol sería cenital, pues casi no habría sombra. Estos instrumentos servían para contar las horas centrales del día. Quiero decir, no cuentan las doce horas del día. Esto también: recuerden que los egipcios cuentan días de 24 horas como nosotros, pero de la siguiente manera: 12 horas para el día y 12 horas para la noche. Da igual que sea verano y da igual que sea invierno. Esa es la gran diferencia respecto a nosotros. Nuestro día de 24 horas viene de Egipto, pero nuestras horas son de 60 minutos, las suyas son variables, porque siempre son doce de día y doce de noche; esto sí que hay que tenerlo en cuenta.

Imatge9Figura 9. Relojes de sombra.

Este instrumento servía para contar las horas centrales del día, ¿por qué? Pues porque cuando sale el Sol la sombra es tan larga que va más allá del propio instrumento, no puede medir esa hora. Estos instrumentos, en teoría, se orientaban hacia el este durante las horas centrales del día hasta mediodía y después se orientaban hacia el oeste desde el momento en que el Sol llegaba a la culminación y empezaba a caer precisamente hacia el oeste. Claro, no son perfectos estos instrumentos puesto que también el movimiento del Sol a lo largo del año varía. Va a estar más bajo en invierno, su recorrido va a ser más corto, mientras que en verano va a ser todo lo contrario, con lo cual estas escalas que son fijas difícilmente se van a adaptar a esa variación, quiere decir, no son precisos. Pero tampoco hacía falta que fueran precisos, porque si todos utilizan el mismo tipo de instrumento, su imprecisión va a ser la misma y van a marcar las horas al mismo tiempo. Al fin y al cabo, era lo importante, marcar las horas en el tiempo correspondiente.

Una evolución de ese reloj de sombra es el de la Figura 9 (derecha). No hallamos esa superficie alargada con sus marcas de las horas, sino un plano inclinado que permite que el reloj pueda marcar más horas del día. Precisamente el plano inclinado ayuda a que la primera proyección de la sombra sí que impacte sobre esta pieza. Y además es un plano inclinado en el que se presentan varias escalas. No una única escala como veíamos antes, sino hasta seis escalas distintas porque el comportamiento del Sol a lo largo del año varía, con lo cual el reloj también se va adaptar a esa variación.

Que instrumentos como los que acabamos de comentar eran muy importantes, igual que lo podían ser las clepsidras, es más que evidente. Han llegado muchas piezas como las que he mostrado y también han llegado muchas clepsidras a nosotros. Por ejemplo, en esta estatua de finales de la historia de Egipto de la Dinastía 30, tenemos una parte de la inscripción en la que se dice que para el astrónomo es muy importante tanto la clepsidra como el merkhet. El merkhet es el reloj de sombra o reloj de Sol. Después también tenemos alguna representación realmente espectacular. Esta (Figura 10) me gusta mucho porque realmente es excepcional. No vamos a encontrar muchas como estas en Egipto. Tenemos un relieve en el que se muestra a un astrónomo con todo su equipo. Fijémonos que el astrónomo está sosteniendo una especie de tridente y otros palos, en realidad son instrumentos tipo "mira", mientras que con la mano del brazo izquierdo está sosteniendo un objeto del que pende una plomada. Ese objeto en realidad es algo similar a un reloj de sombra de plano inclinado, con su plomada, porque claro, este reloj tiene que ponerse siempre en horizontal, no lo puedes poner torcido porque entonces ya no funcionaría bien.

Imatge10Figura 10. Relieve en el que aparece un astrónomo con todo su equipo.

Y ahora fíjense en esta otra estatua (Figura 11), también excepcional, donde encontramos similitud con el relieve anterior. El astrónomo está sujetando otra vez esa especie de tridente, y aquí no se ve muy bien, pero también hay otros palos o gnomons que van a servir como instrumentos de tipo mira, como el ejemplo anterior. Pero lo fascinante es que debajo del brazo, en lugar de un bocadillo, lo que tiene es otra vez un reloj de sombra. Ese es el equipo del astrónomo. Este astrónomo, imagínense que está por el templo y ahora se va tranquilamente a un sitio a hacer lo que tenga que hacer. A medir la hora que es... o lo que tenga que hacer. Bueno, son estatuas absolutamente excepcionales.

Imatge11Figura 11. Estatua de un astrónomo.

Ese tipo de relojes (Figura 12) todos los conocemos. Lo podemos ver en paredes, en múltiples edificios, especialmente en edificios que tienen ya cierta antigüedad. Y en Egipto también hay muchos ejemplos. Este probablemente sea el más antiguo. Fue hallado en el Valle de los Reyes, no hace demasiados años. Y bueno, ya ven, tiene 13 líneas radiales que convergen en este punto en el que nos falta esa pieza metálica que va a ser la causante de la proyección de la sombra que va a dar las horas. Este funcionamiento es muy similar al que conocemos. Pero después también vemos ese mismo tipo de reloj de Sol en un tamaño muy pequeño, casi a modo de amuleto y colgante. Como colgante, difícilmente te va a dar la hora bien: en ese caso se está utilizando como amuleto. Recuerden que las horas también son producto del orden cósmico, porque hay un equilibrio entre las horas. Entonces también es un amuleto para las personas. No tienen por qué ser siempre relojes de carácter funcional.

Imatge12Figura 12. Reloj de Sol.

También sabemos que los antiguos egipcios tenían tratados sobre el Sol. El problema es que sus tratados no han llegado a nosotros. Esa es la gran desgracia que tenemos para la astronomía egipcia. Hay mucha documentación, pero los puros tratados de astronomía egipcia no han llegado a nosotros. De matemáticas sí que nos han llegado, de medicina también nos ha llegado –y muchos–, pero justo de astronomía no es el caso –hasta ahora, igual pasado mañana se descubre una tinaja llena de papiros astronómicos–. En la Figura 13 se muestra un templo del dios Horus en Edfu y una biblioteca que encontramos en el pronaos del templo. Es muy interesante porque aunque por desgracia ya no contiene ningún papiro, en su día aquí hubo una gran colección de papiros que era el archivo del templo. ¡Imagínense si tuviéramos eso! Para mayor desgracia nuestra –o casi desgracia nuestra–, aunque no están los papiros, sí que están los títulos de algunos de los papiros que contuvo esta sala. Claro, te da rabia porque dices, ¡jolines! Tenían este libro, tenían este papiro, pero no lo puedo coger, no lo puedo leer porque ya no existe.

Imatge13Figura 13. Templo del dios Horus en Edfu y su biblioteca.

Uno de esos papiros se titulaba "Conocimiento de los retornos periódicos del Sol y la Luna", mientras que el otro se llamaba "El gobierno de los retornos periódicos de las estrellas". A nosotros nos interesa en el día de hoy tener en cuenta todo lo que tenga que ver con el Sol. Pues imagínense un papiro que trata los movimientos del Sol y la Luna. Hubiera sido muy interesante porque hubiera estado lleno de efemérides, pero eso no ha llegado a nosotros. Y en este otro papiro (Figura 14), por citar alguno, también encontramos algo muy llamativo. Este papiro en realidad es un texto que copia información de otro texto que conocemos casi 1.500 años anterior. O sea, fíjense: casi 1.500 años anterior. Claro, quien escribe esa copia en demótico, hay muchas cosas que no comprende del texto de hace 1.500 años. Con lo cual, cuando no comprende, al lado hace una pequeña anotación. Y a veces esas anotaciones aportan nueva información. Gracias a ese texto conocemos, entre otras cosas, que hay varios tratados de astronomía que se llaman, por ejemplo uno de ellos, "La descripción de los movimientos de las estrellas", que posiblemente hace referencia a la que ya habíamos encontrado en la biblioteca del templo de Edfu. Pero otro, que es lo que nos interesa a nosotros ahora, se titulaba "Libro o Papiro para observar el disco solar".

Imatge14Figura 14. Papiro Carlsberg I.

Que uno dice, a ver, ¿qué habría allí? ¿De qué hablaría ese texto? Porque no es el libro que hace referencia a las posiciones del Sol que hemos mencionado antes. Este habla del disco solar. Si uno empieza a pensar, dice, ¿qué hablaría, de manchas solares que han visto? Claro, esto no lo podemos saber porque el texto no ha llegado a nosotros. Pero recuerden algo muy simple. Los antiguos astrónomos chinos, ya en el primer milenio, observaron manchas solares y las observaron y reportaron gracias a que desde sus puntos de observación, que eran valles con nieblas matutinas, la niebla hacía de filtro natural, con lo cual –en una época, eso sí, de máximo solar, donde hubiera manchas especialmente grandes– no era difícil notar que había alteraciones en la forma perfecta del Sol: había manchas en el Sol. En el caso de Egipto, no hace falta ni esperar a tener niebla. Cualquiera de ustedes que haya estado en Egipto podrá recordar que bien por la mañana, bien por la tarde, cuando el Sol está bajo, es relativamente fácil que haya mucha calima –arena en suspensión–. Tienes un filtro perfecto. Si tienes un máximo solar con manchas de gran tamaño, tienes buenas probabilidades de ver manchas solares. Es posible que los egipcios ya las vieran y detectaran como manchas del Sol y no cualquier otra cosa de la atmósfera. Es posible pero no lo podemos demostrar porque no ha llegado información concreta sobre esto.

Para los egipcios, ¿cómo era el Sol? ¿Era un objeto plano o era esférico? No tenemos textos tampoco que de manera explícita describan cómo era el Sol para los egipcios. Podríamos pensar en principio que sería plano, un objeto circular pero plano, pero fíjense que no deja de ser curioso que las representaciones que tenemos en relieve del disco solar aparece como una superficie hemiesférica (Figura 15). Esto es de un templo de época tardía, pero si nos vamos por ejemplo a la época de Akenatón, con lo cual estamos en la dinastía XVIII, hace 3.350 años, en el propio sarcófago del rey, vemos como el disco solar no es plano: también es hemiesférico. Esto no nos sirve para poder concluir que los egipcios pensaran que el Sol era así. No podemos llegar a esa conclusión porque no tenemos una descripción del Sol, solo una serie de relieves que nos hacen pensar en esa posibilidad, pero no podemos ir más allá.

Imatge15Figura 15. Dos representaciones del Sol como superficie hemiesférica.

Tenemos también referencia, por ejemplo, del propio Clemente de Alejandría, que ya en la época romana, pero en Egipto, es testigo de una procesión que se desarrolla en Alejandría y él describe cómo se hace esta procesión. Nos dice que los primeros que van en la procesión, de carácter religioso, son precisamente astrónomos. Esto llama la atención. Y nos dice qué tipo de instrumentos llevaban esos astrónomos. Pero también nos dice que —recuerden que en esta época, astrónomo y astrólogo es exactamente lo mismo— estos hombres tenían conocimiento, tenían tratados sobre las conjunciones y las apariencias luminosas del Sol, la Luna, sobre los ortos, … Es decir, que la información sobre el astro rey era muy común en Egipto.

Primero avanza el cantante (...) Y después del cantante avanza el horoskopos (ὡροσκόπος), que tiene su insignia, el horologion (ὡρολόγιον) y la hoja de palma astrológica (φοίνιξ ἀστρολογίας) en su mano. Debe tener los libros astrológicos de Hermes, que son cuatro, siempre en su boca. De estos, uno trata sobre el orden de las estrellas fijas que son visibles, y otro sobre las conjunciones y las apariencias luminosas del sol y la luna; y el otro sobre sus ortos. A continuación, en orden, avanza el Escriba sagrado (ἱερογραμματεύς), con alas en la cabeza, y en su mano un libro y una paleta, en la que hay tinta de escribir y el cálamo, con los que escriben. Y debe estar familiarizado con los llamados jeroglíficos, y saber sobre cosmografía y geografía, la posición del Sol y la Luna, y sobre los cinco planetas.

Stromata, Clemente de Alejandría (s. I-II dC)

También tenemos referencia a la cantidad de eclipses de Sol que habían documentado los egipcios y que por desgracia no han llegado a nosotros, pero documentación que sí aprovecharon los griegos para, a partir de miles de años de documentación astronómica, hacer uso de ella y llegar a hacer cálculos precisos, gracias a la documentación que les llega de Egipto. Séneca hace referencia, por ejemplo, al Conón de Samos como uno que aprovecha la documentación egipcia. Recuerden que Conón también es un personaje importante porque es el que introduce en teoría la constelación de Cabellera de Berenice en el cielo.

Conon (de Samos), después, también él investigador infatigable, reunió por cierto los eclipses de Sol registrados por los egipcios y no hizo mención alguna de los cometas, cosa que no hubiera pasado por alto si hubiese encontrado algún descubrimiento.”

Naturales Quaestiones VII: 3, Lucius Annaeus Seneca

Diodoro, por ejemplo, dice lo siguiente:

Oenopides de Chios (s. V a.C.) “estuvo un tiempo con los sacerdotes (egipcios) y astrólogos y, entre otras cosas, aprendió sobre la órbita del Sol, que tiene un camino oblicuo y se mueve en dirección opuesta a la de las otras estrellas”.

Diodoro de Sicilia (I, 98)

Se está refiriendo a la oblicuidad de la eclíptica y al movimiento retrógrado del Sol respecto al fondo de estrellas.

Pero ya digo, por desgracia, aunque Conón hiciera recopilación de montones de eclipses observados por los egipcios, esa documentación egipcia no ha llegado a nosotros de tal modo que tenemos que esperarnos ni más ni menos que al año 601 d.C. –es decir, cuando la civilización faraónica ya se ha extinguido por completo– para encontrarnos en Egipto con una referencia a un eclipse de Sol. En el 601 d.C. estamos en el mundo copto, el mundo cristiano de Egipto, ya casi muy cerca de la invasión musulmana. Pero aun así, aunque este texto en copto (Figura 16), que es lengua egipcia, haga referencia al eclipse que se observó, fíjense cómo aparecen cruces alrededor de este ostracon, lo cual quizás sugiere que la observación del Sol era vista como algo negativo, con lo cual el pintar cruces era una manera de proteger contra ese aspecto negativo del eclipse. De hecho, lo que sí que nos queda claro es que los egipcios veían en los eclipses, fueran de Sol o fueran de Luna, algo absolutamente catastrófico. ¿Por qué? Es obvio. El eclipse no lo pueden calcular. No son capaces de calcular cuándo va a ocurrir un eclipse. Por lo tanto, el que ocurra un eclipse es algo impredecible. Y desde el momento en que algo en la bóveda celeste es impredecible, es sintomático del caos. Por eso siempre están asociados a desgracias.

Imatge16Figura 16. Texto en copto que hace referencia a un eclipse de Luna.

Este texto no se refiere a un eclipse de Sol, se refiere a un eclipse de Luna, pero es muy interesante:

Posteriormente, en el año 15, cuarto mes de shemu, día 25, bajo la majestad de este honorable padre, el dios que gobierna Tebas, (aunque) el cielo no se tragó la Luna una gran contienda devino en esta tierra”.

Crónica del príncipe Osorkón

Dice que, aunque el cielo no se tragó la Luna –no hubo eclipse de Luna–, hubo una gran guerra en el país. Lo cual quiere decir que si hubiera habido un eclipse de Luna, hubieran pensado: "Uff, algo malo va a pasar, una guerra o lo que sea".

Sí que tenemos también textos que hacen referencia a eclipses de Sol o de Luna en relación a acontecimientos que pueden ocurrir a partir de esos hechos. Por ejemplo:

Si la Luna tiene un eclipse en la década que dijo, entonces el faraón estará en paz con el [gobernante de] (1, x + 14) Asiria y con el gobernante de Creta. Los principales hombres del norte morirán (1, x + 15) dentro de este año. Llegará poca agua a Egipto. La economía será débil. Habrá hambre (1, x + 16). Egipto estará mal.

Aparecerán gusanos en los campos. . . . será [. . .] muerte (1, x + 17) ocurrirá entre los animales. El terror ocurrirá dentro de Egipto. Un pueblo extranjero vendrá a Egipto en secreto, (1, x + 18) y se irá sin haber tomado (nada). Las mujeres que coman [. . . . . .] (1, x + 19) en este mes mientras estén embarazadas, la que dé a luz morirá. No use recetas médicas en este mes (1, x + 20).”

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Por ejemplo, en este caso se habla de que si ocurre un eclipse de Luna, llegará poca agua a Egipto, la economía será débil, habrá hambre, Egipto estará mal, el terror ocurrirá dentro de Egipto…

Si el Sol [hace un eclipse. . .] (2, x + 15) su palacio. El pueblo de Egipto venderá a sus hijos por dinero [. . .]

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Vemos que si en su lugar hay un eclipse de Sol, el pueblo de Egipto venderá a sus hijos por dinero. Claro, eso es algo malo. Textos así sí que tenemos muchos, pero claro, son textos que anuncian desgracias a partir de algo que les incomoda porque está rompiendo ese orden cósmico, ese equilibrio. También, por ejemplo, Lido dice: "Debe entenderse que Manetón, en su libro Sobre las fiestas, afirma que un eclipse solar ejerce una influencia nefasta sobre los hombres, en la cabeza y el estómago". Esto en realidad nos está hablando de un tipo de astrología de la época tardía en la que se asocian fenómenos celestes, como los propios eclipses, con enfermedades del ser humano.

Vayamos ahora a otro aspecto de la astronomía solar, la parte más puramente arqueoastronómica. Vayámonos a esta región que vemos aquí del desierto egipcio donde hace miles de años, durante el Holoceno, el paisaje era completamente distinto. Lo que ahora es puro desierto, en aquella época —me refiero al 6.000 a.C.— era una especie de sabana; los monzones descargaban más al norte de lo que hacen actualmente y eso propició que lo que ahora es un gran desierto del Sáhara tuviera un aspecto más bien parecido a una sabana con animales, fauna y humanos también circulando por allí. En un lugar llamado Nabta Playa (Figura 17) encontramos esta serie de piedras colocadas, muchas de ellas tumbadas, otras colocadas en vertical, de tal modo que definen un círculo en el que hay como un central marcado por las piedras colocadas en vertical. Se ha observado que este camino en realidad lo que está haciendo es marcar el orto del solsticio de verano y el ocaso del solsticio de invierno. Al fin y al cabo, siempre es la inversa. Es decir, que este elemento que tenemos aquí que se fecha a finales del sexto milenio, cerca del año 5000 a.C., sería desde el punto de vista arqueoastronómico la estación calendárica más antigua que conocemos en Egipto.

Imatge17Figura 17. Nabta Playa.

Si ya vamos a la época de las pirámides se fijarán que, más allá de las connotaciones estelares que sí tienen las pirámides, hay algo que empieza a desarrollarse desde la Cuarta Dinastía: son estructuras, templos funerarios, siempre en la parte este hacia el Sol naciente. Comienza una solarización también dentro de la concepción simbólica de la pirámide. Se enfocan hacia el lado este en busca del Ajet, el horizonte del que emerge el Sol entre dos colinas. De hecho, por ejemplo, en este papiro (Figura 18) lo que tendríamos es una representación de diosas vinculadas, en este caso, al norte y al sur. Tenemos el Ajet del que emerge el Sol, su circuito y otras figuras representan campesinos. Lo que viene a decir es que es como un circuito continuo de nacimiento y ocultación del Sol, igual que los ciclos agrícolas.

Imatge18Figura 18. Representación de dos diosas vinculadas al norte y al sur, y detalle del símbolo del Ajet, el horizonte del que emerge el Sol entre dos colinas.

Lo curioso es ver que la gran pirámide tiene un nombre que es Ajet-Jufu, "el Horizonte de Jufu" (Keops) –todas las pirámides tienen nombre propio–. Bueno, pues el nombre de esta pirámide quizás hace referencia al deseo del faraón Jufu de construir no una, sino dos pirámides para recrear mediante esta alineación astronómica un Ajet, un horizonte. De hecho, esta alineación se ve en el solsticio de verano: si uno se pone delante de la Esfinge, verá ocultarse el Sol por detrás de la Esfinge en el horizonte oeste entre las dos pirámides, recreando por lo tanto este signo. El que un faraón proyecte dos pirámides no es algo excepcional. De hecho, lo que tenemos aquí son dos pirámides que construyó un mismo faraón, que es Snefru, el padre de Jufu.

Imatge19Figura 19. El Sol ocultándose detrás de la Esfinge en el horizonte oeste entre las dos pirámides, recreando el Ajet.

La famosa Esfinge también tiene su interés. Justo delante tiene una estela que fue colocada durante la dinastía XVIII, por lo tanto muy a posteriori. La Esfinge es de la Cuarta Dinastía, la hizo Tutmosis IV. Pero el texto es interesante porque hace de la Esfinge una sincretización de dioses solares. Es decir, en época de Tutmosis IV, la Esfinge reúne las características de muchos dioses solares. Como la Esfinge mira hacia el este, cuando llega el equinoccio, si nos ponemos detrás de la Esfinge, el Sol lo veremos salir justo por encima de la cabecita de la Esfinge. Y si nos ponemos justo delante del llamado Templo de la Esfinge, que es un templo que se supone de carácter solar, lo que vamos a ver es cómo el Sol se oculta por la parte izquierda de la Esfinge y justo por el lado izquierdo, que es el lado sur, de la pirámide de Jafra. Todo esto partiendo en dos el Templo de la Esfinge por la mitad. También vemos como las esquinas surestes de las pirámides de Guiza, si las unimos, esa línea nos lleva directamente hacia Heliópolis, que es donde estaban los principales templos solares.

imatge20Figura 20. Alineaciones con la Esfinge. En la izquierda, el Sol saliendo por encima de su cabeza en los equinoccios. En la derecha, vista desde el Templo de la Esfinge, el Sol ocultándose por la parte izquierda de la Esfinge y el lado sur de la pirámide de Jafra.

De hecho, los egipcios simbólicamente entendían las pirámides como formas de la colina primordial. Eso es lo que representa una pirámide. La inundación que ellos veían todos los años –de modo que las poblaciones egipcias se convertían en auténticas islas– sin duda está detrás de esa idea de que en el principio de los tiempos de las aguas del Nun surgió una colina primordial. Por lo tanto, la pirámide, lo que nos intenta mostrar es un elemento creador, el primer elemento que se creó y eso implica regeneración para el faraón difunto. Si nos hubiéramos ido a la ciudad de Heliópolis y desde Heliópolis hubiéramos visto en dirección a la pirámide del rey Dyedefra de la Cuarta Dinastía en aquella época, hubiéramos visto el Sol encima de la pirámide en el solsticio de invierno, en el ocaso del Sol del solsticio de invierno.

Hemos dicho que los egipcios entendían que las pirámides eran una suerte de colinas primordiales, elementos de regeneración. Esto, como bien saben, se transmite también en la construcción de los templos egipcios (Figura 21). Por eso, las paredes que rodean o los muros que rodean el espacio sagrado de los templos se construían con hiladas ondulantes, no hiladas horizontales, para intentar representar las ondas del agua de ese océano primordial. Pero una vez entramos, lo primero que vemos es un edificio, el pilono, que lo que hace es precisamente recordar la forma del Ajet, el horizonte por el que emerge el Sol. También veremos siempre representaciones del faraón –esto es sin excepción– destruyendo a sus enemigos, porque es un indicador de que a partir de aquí lo que hallaremos es el orden dentro del templo. Fuera del templo puede reinar el caos.

Imatge21Figura 21. Esquema de un templo egipicio.

Una vez pasamos el pilono llegamos a un patio a cielo descubierto. Sabemos que los egipcios llamaban a ese patio "patio en el que Apep (o Apofis) fue derrotado". Claro, es un patio de cielo abierto con lo cual el Sol imprime toda su fuerza de luz o energía en él y por ese motivo recuerdan la derrota de Apofis, que es el dios que quería romper ese orden cósmico atacando la barca solar. A partir de aquí, hallaríamos salas hipóstilas que representan los marjales alrededor de la colina primordial. Vemos cómo el suelo cada vez es ascendente mediante escaleras, rampas en dirección al Sancta Sanctorum, por lo tanto, simbólicamente, estamos ascendiendo por la colina primordial y a la vez, al ascender por la colina primordial, cada vez estamos más cerca del cielo. Y por ese motivo, en los templos egipcios, cada vez los techos son más bajitos hasta llegar al Sancta Sanctorum. Estando en el Sancta Sanctorum (Figura 22) estamos donde reside el dios, en el Naos, más cerca del cielo, en la cima de la colina primordial. Y por ese motivo, la parte superior del Naos siempre tiene forma de pirámide, porque representa la cumbre de esa colina primordial donde por primera vez se posó el Sol tras la creación.

Imatge22Figura 22. Imagen de un Sancta Sanctorum.

En Egipto vemos dos tipos de alineaciones astronómicas principales: alineaciones equinocciales y alineaciones también hacia el solsticio de invierno. Esas son las más abundantes, si tenemos en cuenta las orientaciones de los templos egipcios a lo largo y ancho del país. Dentro de las alineaciones al solsticio de invierno, una muy importante es la que encontraríamos, por ejemplo, en el templo de Amón-Ra en Karnak. Esta línea que he marcado aquí en rojo o esta que está sobre el plano en color azul  (Figura 23) nos está marcando la alineación hacia el orto del solsticio de invierno. Acuérdense de que el dios que reside en ese templo es Amón-Ra, que es un dios de carácter solar. Entonces, si vamos al templo de Karnak y nos situamos en la avenida de Esfinges que hay tras el muelle de Karnak –es decir, en la fachada principal de Karnak– en el solsticio de invierno, 21 de diciembre, tendremos este espectáculo (Figura 24). Veremos cómo en la puerta que queda hacia el este, que está a 500 metros de distancia, sale el Sol y se coloca justo encima de la puerta. Está perfectamente alineado en el solsticio de invierno. Claro, ahora esto es un reclamo turístico y cuando llegan las fechas cercanas al solsticio de invierno, va mucha gente. Pero bueno, allí hay espacio, no es problema.

Imatge23Figura 23. Esquema de la alienación hacia el orto solar del solsticio de invierno en el templo de Amón-Ra en Karnak.

Imatge24Figura 24. Fotografía de la alineación hacia el orto solar del solsticio de invierno en el templo de Amón-Ra en Karnak.

Claro, no todos caben aquí, con lo cual muchos se van hacia adentro. La alineación sigue siendo la misma, pero lo que va a cambiar es que el Sol no lo van a ver por encima de la puerta. En Karnak hay otros edificios que también tienen una alineación hacia el solsticio de invierno. Por ejemplo, la "Cámara solar" (Figura 25). Se ha conservado perfectamente la escalera, que nos lleva a una sala, aunque por desgracia el techo y las paredes han caído. Era una sala cerrada y aún queda el vano de la ventana. Entonces es muy fácil, reconstruyamos mentalmente toda esta cámara dejando solo como único espacio abierto la ventana. ¿Qué ocurría? Cuando llegaba el solsticio de invierno, el Sol bañaba el altar donde habrían dejado determinadas ofrendas. Es decir, que se hace a propósito dicha alineación.

Imatge25Figura 25. Cámara solar en Karnak.

La faraón Hatshepsut, también de la Dinastía XVIII, también quiso ser partícipe de una alineación. En la Figura 26 vemos un pequeño templo, un contratemplo en realidad, en el que vemos dos estatuas. Originalmente una representaba al dios Amón y la otra a la propia Hatshepsut. Después Tutmosis III lo modificó, pero originalmente representaba a estos dos. Entonces cuando llegaba el solsticio de invierno, el Sol se introducía por la puerta que hemos visto anteriormente e impactaba directamente en estas dos estatuas, por lo tanto bañando con sus rayos a la propia Hatshepsut. Esto es una manifestación sagrada, una hierofanía.

Imatge26Figura 26. Contratemplo donde vemos dos figuras siendo iluminadas en el solsticio de invierno.

Si vamos al templo funerario de esta dama, el famoso templo de Deir el-Bahari, en fechas próximas al solsticio de invierno, el Sol se introduce por esta puerta y con sus rayos va a seguir penetrando toda esta zona del Sancta Sanctorum hasta impactar en el nicho que queda al final, donde ahora no hay nada, pero donde en origen estaba la estatua del dios Amón. Entonces, imagínense, cuando llegaba el solsticio de invierno, tenía que ser algo extraordinario. Es cierto que esta alineación tiene un pequeño error, con lo cual se podría pensar que quizás no estaba asociada al solsticio de invierno, sino a una festividad que es Nehebkau, una festividad que caía con muy pocos días de diferencia respecto al solsticio de invierno. Pero sea una o sea otra cosa, el efecto es el mismo.

Imatge27Figura 27. Templo de Deir el-Bahari y detalle de la iluminación del Sancta Sanctorum durante el solsticio de invierno.

Vamos ahora, por ejemplo, a los Colosos de Memnón (Figura 28), que es lo que queda de la parte delantera del gran templo funerario de Amenhotep III. Pues están perfectamente orientados también al solsticio de invierno. Y recuerden que este templo no se hizo en la zona desértica, como el resto de templos funerarios, sino en la llanura aluvial, precisamente para que cuando llegara la inundación el templo quedara rodeado de agua y hacer del templo una auténtica colina primordial. Entonces lo que fue algo extraordinario para el reinado de Amenhotep III se convirtió en la propia muerte anunciada del templo, porque con tantos aluviones, cuando dejó de restaurarse, se vino abajo poco a poco.

Imatge28Figura 28. Colosos de Memnón.

A un personaje seguro que lo conocen: Akenatón. La manera de representar el Atón, como decíamos al principio, es un disco del que parten rayos acabados en forma de mano. Quizás esta idea de los rayos que parten de un punto está asociada a este hecho: es la posición de la tumba del rey y el final de los rayitos que ven en la Figura 29, con esas líneas amarillas, quedan marcados por las llamadas estelas fronterizas de Amarna. Quizás intenta representar esto, pero es completamente hipotético, no estamos seguros. Lo que sí parece más claro es que cuando se funda la ciudad de Amarna –en el año 5 de Akenatón, en el cuarto mes de Peret, día 13–, el templo menor de Atón se alinea a este valle que hay al fondo, que no es cualquier valle, es el valle donde está la tumba del rey. Se hace una alineación intencional. Pues esto tiene mucha más miga de lo que parece, porque de esa alineación que sabemos que tuvo lugar en el año 5 del rey, 4 Peret 13, podemos hacer una traspolación y calcular en qué año nuestro se hizo dicha alineación. Hoy ocurre la alineación más o menos hacia el 20 de febrero. Bueno, pues gracias a esto podemos calcular que la fundación de Amarna tuvo lugar en 1335 más/menos 4 años. Y ahora diríamos 1337 aC para ser más exactos. Así que fíjense que una alineación astronómica puede dar mucho de sí. Justo un año antes, en el año 5 de Akenatón –sea casualidad o no–, en ese gran erial que entonces era Amarna —porque aún no se había fundado la ciudad— hubo un eclipse total de Sol. ¿Hay relación entre ese eclipse y la fundación de Amarna el año siguiente? No lo sabemos, pero ahí queda eso.

Imatge29Figura 29. Disco solar del que parten rayos acabados en forma de mano y mapa con las estelas fronterizas de Amarna.

¿Para qué sirven los eclipses también? Son magníficos para buscar una cronología absoluta. Por ejemplo, a continuación se muestra un texto hitita que habla de un presagio en relación a un eclipse que ocurre en el año 10 del rey Mursili II. Sabemos que el rey hitita Mursili II reinó en la segunda mitad del siglo XIV a.C. Solo hay que ver qué eclipses totales de Sol fueron vistos desde Hattusa en esa segunda mitad del siglo XIV a.C. y veremos que hay uno que es perfecto, que es el que tuvo lugar el 24 de junio de 1312 a.C., que se vio desde Hattusa. ¿Qué importancia tiene esto para nosotros como egiptólogos? Pues que es un elemento más que podemos tener en cuenta en esa ansiada búsqueda de sincronización entre la serie de reyes hititas y la serie de reyes egipcios. Son elementos sobre los que podríamos hablar largo y tendido, para que se vea una idea de lo importante que pueden ser.

La reina me [maldi]jo repetidamente, mi esposa (y) mi hijo [en frente de] la diosa a Ishara, y sacrificaron contra(?) nosotros. Luego, mi esposa murió a causa de esto.

[Cuando] yo marchaba [hacia la tierra de A]zzi, ahora el dios Sol (había?) hecho un presagio, pero la reina [actuó con malicia y ] dijo repetidamente: “El presagio que ha hecho el dios Sol, ¿[concie]rne [a la esposa del rey?] ¿no concierne al rey mismo? (…)

KUB 14.4

Vamos a un sitio también muy conocido, Abu Simbel, que tiene mucha relación con el Sol (Figura 30). Los babuinos que aparecen en la parte superior del templo están sentados con las manos en esta posición, están saludando al Sol naciente. Esta figura que tienen aquí en el nicho es el dios Ra-Horajti, por lo tanto, un dios solar. Si miramos lo que hay a la derecha del templo principal –claro, cuando va la gente allí no lo mira porque está mirando los colosos y la grandeza del templo y casi esto parece que deje de ser importante y pasa desapercibido–, pero hay una pequeña estructura está perfectamente alineada una vez más al solsticio de invierno, al orto del solsticio de invierno.

Imatge30Figura 30. Templo de Abu Simbel.

Pero la alineación más famosa de Abu Simbel no es la del solsticio de invierno, sino la que tiene lugar más o menos hacia el 20 de octubre y 20 de febrero, obviamente congregando también a mucha gente (Figura 31). Pero claro, hay una gran diferencia entre aglomerar cientos o miles de personas en Abu Simbel para ver esa alineación y hacer lo mismo en Karnak. Karnak es más ancho, es más fácil ver; en Abu Simbel no. Entonces, ¿en qué consiste la alineación? El Sol va a introducirse tan pronto salga por el horizonte, por el interior del templo y 60 metros más adentro va a impactar en un grupo de estatuas. Es una alineación muy bonita porque la estatua de la izquierda nunca va a ser iluminada. La de la izquierda representa al dios Ptah y Ptah es un dios ctónico, es un dios que no es solar, por lo tanto ha de quedar en la oscuridad y el Sol nunca le va a dar en esa alineación. Después tenemos a Amón-Ra, evidentemente solar; tenemos a Ramsés II divinizado —más brillante que Ramsés II, no hay nadie—; y después tenemos a Ra-Horajti, otro dios solar. Con lo cual la alineación lo que va hacer es un barrido de luz que va a tocar a estos tres de la derecha, dejando siempre en la oscuridad al dios Ptah.

Imatge31Figura 31. Congregación de turistas presenciando la célebre alineación de Abu Simbel.

Recuerden que Abu Simbel es un templo trasladado por la crecida de las aguas del lago Nasser, entonces tuvo que ser desmontado y trasladado. La alineación original de cuando Abu Simbel estaba donde se construyó, donde se excavó, hacía que ese Sol del orto también iluminara un altar. Eso es importante señalarlo. Al desplazar el templo, se ha desplazado como unos 65 metros en altura y unos 200 metros de su posición original. Por más que los ingenieros se hayan quebrado la cabeza para hacerlo lo mejor posible, lo que no pueden hacer es menear las montañas del horizonte. Eso no lo pueden hacer. Entonces la orientación no es exactamente la misma. El barrido por las estatuas sí que se sigue cumpliendo, pero el barrido hacia el altar ya no se ve. Esa es la única diferencia.

Para acabar quiero mostrarles otro ejemplo para el cual hace unos años les hubiera dicho: "Si pueden ir a Abu Simbel, vayan. Pero si quieren estar solos viendo una alineación similar a la de Abu Simbel —a ver, la Abu Simbel es más espectacular, evidentemente—, vayan a este templo". Hace unos años eso hubiera funcionado, pero al final las redes sociales hacen publicidad de todo y ahora les diría "no vayan porque no van a ver nada". No lo he dicho antes, pero la de Abu Simbel es una alineación que servía para marcar el inicio de dos de las estaciones del año egipcio –recuerden que no estaba orientado al solsticio de invierno; el pequeñito sí, pero el templo de Abu Simbel no–. En este caso (Figura 32) tenemos un templo que está dedicado al dios Sobek-Ra, un dios con un sincretismo solar. El templo se llama actualmente Templo de Qasr Qarun y está en la antigua ciudad de Dionisias. Fíjense como en la parte interna, en el Sancta Sanctorum, hay tres nichos donde había tres estatuas y también se produce un barrido de luz, en este caso en el solsticio de invierno. El Sol barre de tal manera que ilumina el nicho central, donde aparecería Sobek-Ra, ilumina el nicho de la derecha, donde también habría una forma solar de Sobek, pero deja siempre a oscuras el de la izquierda, por lo tanto habría una forma no solar de Sobek.

Imatge32Figura 32. Templo de Qasr Qarun y su alineación.

Hace muchos años hubieran visto esto perfectamente. Ahora, si fueran, se encontrarían con una gran aglomeración de personas. Pero bueno, al fin y al cabo, lo importante también es a veces el sentir ese ambiente que se crea alrededor de antiguas hierofanías egipcias.

Muchas gracias por su atención.

Coloquio

La mayoría de los casos ejemplos de alineación que has comentado son con el solsticio de invierno. ¿Con el de verano hay menos o hay algún motivo por el que a lo mejor le daban, bueno, les gustaba más el solsticio de invierno que el de verano y por eso todo lo alineaban con él?
Sí, a ver, es una buena pregunta. La realidad en Egipto es esa, hay muchas más alineaciones intencionales al solsticio de invierno que no la inversa. Pero es una buena pregunta, ¿por qué? Porque si abrimos nuestro horizonte y analizamos dentro de la arqueoastronomía alineaciones de ese tipo, veremos que en realidad las del solsticio de invierno son más bien recurrentes, lo cual es muy lógico, porque el solsticio de invierno nos está marcando el momento en el que el Sol es más débil, eso es cierto, pero también el momento en el que renace el Sol. Y eso es lo que se busca en esas alineaciones. Entonces a mí siempre me gusta comentar en ese sentido, por ejemplo, en la Península Ibérica, todo lo que es la parte atlántica de Portugal, pero también la fachada oeste de España, aquí encontramos clarísimas alineaciones al solsticio de invierno desde las llamadas Antas. Las Antas son monumentos funerarios compuestos por una serie de bloques de piedra de gran tamaño, con una techumbre también de piedra, a veces de una sola pieza. Y las antas servían para inhumar personas; bueno, no para una persona en concreto, pues una, cinco, diez, las que sean, se inhumaban personas, eran tumbas. Bueno, pues hay algo espectacular en las antas y es que en un porcentaje muy alto se observa que independientemente de cómo sea el horizonte, sea más llano o haya montañas, las antas están orientadas hacia el orto del Sol, del solsticio de invierno. Entonces, claro, es maravilloso porque tienes una demostración perfecta de cómo en un mundo funerario, en este caso, te intentas asociar al Sol más débil, lo que decía antes, el Sol que renace, que es lo que quiere el muerto. Entonces, digamos que a nivel cultural, ya no solo en Egipto, sino en otras partes del mundo, es una alineación bastante recurrente.

Usted como también es especialista en Centroamérica, ¿todo esto se puede relacionar también con, como usted, con mayas?
Bueno, justamente este lunes di una conferencia en la que intentaba comparar las pirámides mayas y las pirámides egipcias. A mí me encanta el mundo maya, pero yo soy egiptólogo. Entonces, siendo egiptólogo, tienes que buscar a veces excusas para meter a los mayas por ahí. Y esa era una oportunidad. Y bueno, claro, hay que decir que no hubo ningún contacto, esto es importante tenerlo claro, no hubo ningún contacto entre estas dos culturas, no hubo ningún contacto entre América y no hubo ningún contacto, con lo cual, cualquier similitud que podamos hallar, es pura coincidencia; la mayor similitud que hay entre egipcios y mayas es que ambos son humanos, esa es la mayor similitud.

Es cierto que, por ejemplo, si pensamos en las pirámides de la Cuarta Dinastía, una pirámide, al fin y al cabo, es una tumba. Una tumba de caras lisas. Cuatro caras, caras lisas. En cambio, en el mundo maya encontramos una gran variedad de funciones en sus pirámides. Gran variedad de funciones y gran variedad arquitectónica en esas pirámides. Por supuesto, no vamos a encontrar pirámides de caras lisas, eso no hay. Podemos ver pirámides a base de plataformas superpuestas, paredes en talud... esto, pirámides con múltiples habitaciones porque en ellas no solo podemos pensar en el templo que suele haber arriba de la pirámide sino en varios templos. Hay pirámides que son triádicas con tres templos en la parte superior, habitaciones que sirven para acoger a la élite sacerdotal. En una pirámide egipcia no van los sacerdotes a dormir ni viven allí. En cambio, en las mayas hay algunas donde esto es así. Bueno, en realidad es un tema muy interesante y sería largo de hablar. Pero me quedaría con eso. El mundo maya en cuanto a pirámides es muchísimo más complejo que el egipcio porque también hay pirámides en el mundo maya que sirven de tumbas, como lo sirven las pirámides [egipcias]. El ejemplo más conocido por todos es la Pirámide de las Inscripciones en Palenque, que se hizo ex profeso para enterrar al rey Pakal. Es decir, que tenemos pirámides que sí que surgieron de tumbas en el mundo maya, pero también muchas otras pirámides que son auténticos centros ceremoniales relacionados con las divinidades o relacionados con los propios reyes. Esto en Egipto no funciona de esa manera.

En el mundo maya encontramos una formación muy interesante, que es lo que se conoce técnicamente como "Grupo E" . Entonces tenemos un grupo E en Tikal, por ejemplo, un grupo E en Uaxactún, que es un grupo E. Un grupo E está compuesto de una pirámide principal que tiene en su parte este, a cierta distancia, otras tres pirámides. De tal modo que desde la pirámide principal, si yo miro de esas tres pirámides que tengo delante, a la parte este, si miro la de la izquierda veré salir el Sol del solsticio de verano por encima de esa pirámide, cuando llegue el solsticio de verano. Si miro la pirámide del centro, cuando llegue el equinoccio veré salir el Sol justo por encima de la pirámide del centro. Y si me refiero a la de la derecha, la que quedaría más hacia la derecha, veré, cuando llegue el momento, la salida del Sol del solsticio de invierno. Desde mi posición en la pirámide principal veré que por esa pirámide sale el Sol del solsticio de invierno. Es decir, que sí encontramos ese tipo de alineaciones de manera muy atractiva porque fíjate que aquí estamos marcando tres posiciones desde un punto de observación que es una pirámide, tres posiciones reflejadas sobre tres pirámides de menor tamaño.

Y bueno, hay muchas más cosas que encontramos en el mundo maya. Claro, Egipto no está dentro del trópico, entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. Asuán es la ciudad que queda más al sur, lo que antes era Elefantina, está a 24 grados 5 minutos. En el 3000 a.C., precisamente por la oblicuidad de la eclíptica, la inclinación del eje terrestre era de 24 grados 5 minutos. Entonces, en el 3000 a.C., en Asuán el Sol sí que llegaba a ser cenital, pero claro, la oblicuidad tiene un periodo de 40.000 años, ahora no es el caso, ahora no lo podrías ver así. Pero lo que quiero decir, dentro del mundo maya sí que estás dentro del espacio de la Tierra, entre los dos trópicos, donde es posible ver el Sol cenital. Con lo cual, muchas pirámides mayas, muchas, tienen delante una plataforma con un objeto que es como si fuese una columna, pero fíjense qué interesante. Imagínese una columna que está hecha de tal modo que la parte inferior, la base de la columna, la columna circular, un cilindro, la base es más estrecha que la parte superior, ¿entienden lo que quiero decir? De modo que cuando el Sol es cenital, la sombra que proyecta la parte superior de la columna, impacta en la base que es más estrecha. Entonces claro, el sacerdote Maya ve un círculo negro que es la sombra alrededor de la base de la columna y dice: "¡Sol cenital!". Era un sistema buenísimo para poder localizar el Sol cenital cuando sucedía y para los mayas esto era muy importante.

Quería preguntar por la relación de esta cosmogonía que tenían los antiguos egipcios con las culturas de alrededor, las culturas mediterráneas, porque por ejemplo yo hace unos días estuve viendo divulgación sobre la prehistoria en la Península Ibérica y simbologías como por ejemplo un Sol con rayos que salen y de estos rayos salen manos o por ejemplo de esta barca solar, esta idea, esto estaba aquí en el Calcolítico en la península ibérica, entonces... Quería preguntar sobre la relación, si había algún tipo de relación o contacto entre estas culturas mediterráneas.
Claro, esto es una cuestión muy difícil de responder por una sencilla razón. Muchas de las ideas que se pudieron desarrollar en grandes culturas de la antigüedad, fuera Egipto, fuera Mesopotamia, evidentemente se podían difundir y podían recalar en culturas de desarrollo posterior, en mayor o menor medida, pero ese difusionismo siempre está ahí, eso podía tener lugar. Pero el achacarlo todo al difusionismo, en mi opinión, no es acertado, porque también pienso que, de manera autónoma, las culturas pueden desarrollar ideas similares, sin que realmente exista esa transferencia cultural de una civilización a otra.

De hecho, a ver, que un caso que vendría muy bien para comentar sería precisamente el de los mayas. Por eso me gusta, porque dices, tienes dos culturas donde es absolutamente seguro que no ha habido ninguna relación, ninguna conexión, pertenecen a ámbitos temporales también distintos. Por ejemplo, las pirámides del maya clásico respecto a las pirámides de la Cuarta Dinastía, claro, es que se van tres mil años unas de otras. Pero aun así ves muchos elementos comunes. Por ejemplo, técnica de corte de la piedra. Ellos utilizan obsidiana, pero la técnica es similar. O por ejemplo, concepciones religiosas. En el caso de Egipto, el dios Osiris nace como dios del cereal, dios que en la cosecha es matado, pero para renacer después, porque se va a sembrar y va a renacer. Bueno, pues esa historia de ese dios Osiris, que es importante en la cultura egipcia, encuentra mucha similitud en un dios del ámbito mesoamericano, o maya en este caso. Claro, no podría decir un dios del cereal, porque no existía el cereal en América. ¿Qué tenemos en lugar del cereal? Tenemos maíz. Entonces, allí el equivalente al dios Osiris es el dios del maíz, que también se corta y también volverá a renacer.

Entonces, al fin y al cabo, antes lo decía medio en broma, pero hay algo común a todos nosotros, y es que somos humanos. Entonces, lo que cambia, a lo mejor, es nuestro medio natural. A lo mejor uno vive en una zona montañosa, tiene acceso a piedra, distintos tipos de piedra. Otro vivirá en una zona aluvial, tiene otros elementos con los que jugar, pero... Al final todos son humanos y las ideas muchas veces coinciden sin necesidad de una y otra vez hablar de ese difusionismo. Por lo tanto, y respondiendo ya a tu pregunta, no tendría por qué haber ninguna relación entre el mundo egipcio y el mundo que comentas. No es necesario buscar esa relación. Hasta los niños te podrían dibujar un Sol del que salen manitas porque les da calor, notan el calor del Sol cuando están en el aula en clase, ahora en invierno y la ventana acristalada les da ese efecto de lupa que les da calorcito, no es raro que te dibujen un Sol con manitas y no tienen influencia ni de egipcios ni de Akenatón ni nada que se le parezca. En fin, yo opino más esto, que a veces hay que apostar más por los desarrollos autónomos. Obviamente hay que estudiarlo con detenimiento, pero no siempre hay que pensar en el difusionismo.

¿Es mucho más importante en la cultura egipcia el Sol o la Luna?
El Sol. Totalmente. Sí, totalmente. La Luna de mí tiene su importancia. Por ejemplo, si vamos a templos tardíos, al templo de Dendera, al templo de Esna, vemos cómo se representan los días del ciclo lunar o bien mediante divinidades en una escalera de modo que tienes el día uno del ciclo lunar, día dos en una escalera ascendente hasta llegar a la Luna llena que es representada como un disco con un Udyat, como una especie de Ojo de Horus, o por ejemplo hay una muy bonita en el templo de Esna donde sí que se ven las fases de la Luna: tú ves cómo la Luna llena se va cortando, se va comiendo. Hay iconografía asociada a la Luna, hay muchos textos que hablan de la Luna, pero sin duda el Sol, vamos, por goleada gana.