Conferencia de la Astronómica de Sabadell. José Antonio Acosta, 3 de diciembre de 2025.
Muchas gracias por la invitación, en primer lugar. Buenas noches a todos.
Quiero hacer un pequeño disclaimer: es la primera vez que doy una charla sobre este tipo de materia. Hasta ahora yo he estado dedicado fundamentalmente a mis curvas de luz y a estas cosas. Llevo unos seis meses encargándome de ser jefe de operaciones telescópicas y me he enfrentado un poco a todo lo que es la parte global de los observatorios y más allá.
Voy a hacer un recorrido por cómo ha surgido el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) e incidiré sobre las partes que yo creo que son relevantes para su desarrollo y también, en parte, para el desarrollo de la astrofísica a nivel nacional. Sin más preámbulos, empiezo.
Este año se cumplen 40 años, pero no de la fundación del Instituto de Astrofísica de Canarias, sino de la inauguración de la sede central y de los observatorios del Teide (Tenerife) y del Roque de los Muchachos (La Palma). Es una puntualización importante porque el IAC también cumplirá pronto 50 años, más o menos al mismo tiempo que el Instituto de Astrofísica de Andalucía; las dos instituciones han ido bastante en paralelo. Los 40 años que celebramos ahora son concretamente los de la inauguración de los observatorios.
Antes de entrar en lo que es el IAC, me gustaría hablar un poco de lo que tenemos en Canarias y de los antecedentes del nacimiento del Instituto y de la extraordinaria calidad del cielo canario.
Aunque las islas no son especialmente ricas en yacimientos arqueológicos, sí hay algunos, sobre todo en las islas orientales, que están claramente relacionados con fenómenos astronómicos. Entre ellos destacaría el conjunto de cuevas de Risco Caído, en la zona alta de Gran Canaria, en un sitio que se llama Artenara. Es un pueblecito famoso porque tiene muchísimas viviendas-cueva excavadas en la roca y es un lugar realmente encantador. Muy cerca está el Parador Nacional de Cruz de Tejeda, también muy recomendable, y todo el paisaje de la cumbre es precioso. Cuando uno piensa en Gran Canaria suele imaginar Maspalomas, las playas y las dunas, pero la zona de cumbre es completamente distinta: verde, fresca y muy interesante.
Allí se encuentra el sitio arqueológico de Risco Caído, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. En una de las cuevas principales hay una apertura en la parte superior de la bóveda. La roca de la isla (toba volcánica) tiene la característica de ser relativamente blanda y fácil de excavar, pero luego se endurece al contacto con el aire y mantiene perfectamente las formas. Pues bien, en el solsticio de verano, la luz del Sol al atardecer entra por ese agujero y recorre una serie de marcas en forma de hoces talladas en la pared (figura 1). Además hay unos símbolos de triángulos invertidos que algunos interpretan como símbolos de fecundidad. Los arqueólogos discuten mucho sobre su significado exacto, pero lo importante es que la luz solo entra y recorre ese camino en un día muy concreto del año.
Figura 1. Sitio arqueológico de Risco Caído
Otro caso parecido es el Roque Bentayga, también en Gran Canaria. Se trata de un almogarén, que era un lugar de culto para los guanches. En este roque hay una muesca natural por la que, en los equinoccios, el Sol ilumina exactamente una serie de cazoletas y marcas talladas en la roca. Hay dos indicadores muy claros de que no es casual, sino un alineamiento intencionado. Tengo un compañero en el IAC, Juan Antonio Belmonte, que no sé si lo conocen, que es experto en arqueoastronomía y le da mucha credibilidad a todo esto.
En Tenerife, aunque no tenemos yacimientos arqueológicos tan espectaculares de este tipo, tenemos el Teide. El Teide impresiona muchísimo según desde dónde lo mires, pero si estás en el Puerto de la Cruz, por ejemplo, y levantas la vista, es realmente imponente. En los siglos XV y XVI era una de las montañas más altas conocidas en el mundo. Subir hasta la base ya era toda una odisea y solo algunos pastores y gente de la zona se atrevían a llegar tan alto. Hay una cita de Leonardo Torriani, ingeniero militar de Felipe II, que decía que allá arriba la sequedad era excesiva, el viento fortísimo y que era prácticamente invivable.
Ya en el siglo XVII empiezan las primeras expediciones organizadas. La primera ascensión documentada al pico del Teide fue en 1650, aproximadamente. Pero las expediciones propiamente astronómicas llegan más tarde. El primero que se llevó telescopios arriba de forma conocida fue Charles Piazzi Smyth, Astrónomo Real de Escocia, del Observatorio Real de Edimburgo. A mediados del siglo XIX, recién casado, consiguió financiación (curiosamente del hijo de un constructor de locomotoras, porque financiación estatal prácticamente no existía) y se instaló en Tenerife varios meses para hacer prospecciones del cielo. Subió primero a Montaña Guajara, a unos 2700 metros, dentro del circo de las Cañadas del Teide, y desde allí veía el Teide enfrente todas las noches. Claro, en algún momento dijo: «Tenemos que subir ahí arriba». Y subieron. Construyeron un pequeño refugio que hoy es el Refugio de Altavista (ahora está cerrado desde hace años, pero el edificio sigue allí).
Piazzi Smyth descubrió que la calidad del cielo era radicalmente distinta a la de Edimburgo. Publicó un libro muy interesante titulado Tenerife, an Astronomer’s Experiment (hay traducción al castellano) donde cuenta sus aventuras y los hallazgos. Incluye fotografías comparativas: aquí tienen la estrella Fomalhaut vista desde Edimburgo, llena de manchitas y temblorosa, y la misma estrella desde el Refugio de Altavista, perfectamente nítida. Descubrió que era una estrella doble y, sobre todo, demostró empíricamente lo que Newton ya había intuido: que para tener un cielo limpio y quieto había que subir a las partes altas de las montañas, donde el aire es más sereno y hay menos turbulencia atmosférica.
A Piazzi Smyth le siguieron otros, pero una de las expediciones más conocidas fue la de Jean Mascart, astrónomo francés, que vino expresamente a observar el paso del cometa Halley en 1910. Ya no fue un viaje de luna de miel, sino una expedición científica en toda regla, con varios especialistas. Curiosamente, el patrocinador fue la Asociación Internacional Contra la Tuberculosis. En las Cañadas del Teide se había construido un sanatorio (que nunca llegó a usarse) porque se creía que el aire seco de alta montaña era bueno para las enfermedades pulmonares. Quizá por eso financiaron la expedición, aunque no lo tengo del todo claro. Mascart se instaló de nuevo en Montaña Guajara; todavía hoy pueden subir y ver los montículos de piedra y algunos restos de muros que hicieron. El Refugio de Altavista también se modernizó bastante en esa época.
Después de esta fiebre de expediciones de principios del siglo XX llegaron los tiempos complicados: Primera Guerra Mundial, Guerra Civil española, Segunda Guerra Mundial… y todo se paró. Voy a aprovechar este parón cronológico para explicar por qué la calidad del cielo en Tenerife (y en La Palma) es tan excepcional y cuáles son las circunstancias que lo provocan.
Una de las razones fundamentales es nuestra latitud: 28° norte, muy cerca del trópico de Cáncer. Otra es la influencia del anticiclón de las Azores, la orografía de las islas y la corriente del Golfo, que trae aguas cálidas. Pero lo esencial es la circulación atmosférica global. Estamos justo en el borde entre la célula de Hadley y la célula de Ferrel. Eso significa que estamos en una zona de transición donde ocurren fenómenos distintos a los del centro de cada célula (figura 2).
Figura 2. Células de Hadley
En superficie, los vientos alisios soplan del norte/noreste hacia el ecuador. En el ecuador el aire se calienta, sube, y cuando llega a unos 30° de latitud ya se ha enfriado y desciende nuevamente. Al descender se comprime y se calienta, formando el anticiclón de las Azores. Cuando esos alisios húmedos chocan con las montañas de las islas occidentales (Tenerife y La Palma), suben, se enfrían, condensan y forman el famoso mar de nubes. Ese mar de nubes actúa como una tapa: toda la humedad y la mayor parte de la turbulencia quedan atrapadas debajo, y por encima queda una capa de aire extraordinariamente limpio y estable. Esa es la capa de inversión térmica.
En las imágenes que les muestro se ve perfectamente: arriba está La Palma, con el volcán Tajogaite que erupcionó en 2021 (figura 3); abajo, la ladera noroeste de Tenerife, con el Puerto de la Cruz mucho más abajo. Por encima del mar de nubes, la calidad astronómica del cielo es excepcional. Y eso es precisamente lo que permitió que, décadas después, se instalaran aquí algunos de los mejores observatorios del hemisferio norte.
Figura 3. Vistas de la Palma
Bueno, también es natural que prácticamente todos los grandes observatorios astronómicos del mundo estén situados cerca de los trópicos. Ahí tenemos Hawái, que está justo por aquí, muy cerca del trópico de Cáncer, igual que nosotros. Y más al sur, en el hemisferio sur, están los observatorios de Chile, también próximos al trópico de Capricornio. Aunque las circunstancias allí son un poco distintas: ellos están en pleno desierto de Atacama, con corrientes frías del Pacífico que estabilizan mucho la atmósfera. Hawái, por su parte, está en medio del océano, básicamente aislado de todo. Tres cuartos de lo mismo.
Una vez explicada la calidad del cielo y aprovechando que estábamos en el parón de las guerras y la posguerra, cuando las cosas empezaron a mejorar, llegó un evento clave: un eclipse solar total en 1959 cuya banda de totalidad pasaba exactamente por Canarias. Vino muchísimo personal científico internacional y se generó una expectación enorme. Todos los que subieron se dieron cuenta de que un sitio con esas condiciones, especialmente en Tenerife, no podía carecer de un observatorio astronómico profesional. Las autoridades tomaron nota y, ese mismo año 1959, se crea el Observatorio del Teide, dependiente de la Universidad de La Laguna. Unos años después se constituye el Instituto Universitario de Astrofísica, que engloba al Observatorio del Teide.
Las personas clave en aquel momento fueron: José María Rosas, catedrático de la Complutense de Madrid, que luego sería nombrado director; el padre Antonio Romañá, jesuita muy implicado en el recién creado CSIC, y Alberto Navarro, que era el rector de la Universidad de La Laguna y, en realidad, un poco el convidado de piedra en todo este asunto.
Una vez creado el observatorio sobre el papel, hacía falta alguien que realmente se fuera a trabajar allí, porque en la práctica no había nada. Convencieron a Francisco Sánchez (Paco Sánchez), que también estaba recién casado, para que se instalara con su mujer en el observatorio meteorológico de Izaña. Hay un libro precioso que se llama Soñando estrellas que cuenta sus vivencias de aquellos años pioneros. Lo pasó bastante mal: las condiciones eran muy precarias, vivía prácticamente en el edificio meteorológico y sus instrumentos estaban justo al lado. Con este pequeño telescopio que ven aquí (figura 4) hizo su tesis doctoral midiendo la polarización de la luz zodiacal; de hecho, fue una de las primeras medidas de luz zodiacal polarizada del mundo. Colaboraba muy estrechamente con un profesor de la Universidad de Burdeos (cuyo nombre ahora no recuerdo), que le proporcionó el instrumento y el tema de investigación.
Figura 4. Francisco Sánchez y su primer telescopio
Ese telescopio, que parece una especie de caja o prisma cuadrado, lo tenemos todavía en la sede central del IAC, al lado de la biblioteca.
Eso fue en Tenerife, pero estaba también La Palma. Los primeros que llegaron allí fueron los europeos del JOSO (Joint Organization for Solar Observations). Identificaron el Roque de los Muchachos como un sitio excelente para observaciones solares. En aquella época no había carretera, así que sobrevolaron la zona en avioneta y midieron la calidad del cielo. En 1972 hicieron las primeras observaciones solares desde el Roque. El Roque de los Muchachos debe su nombre a estos peñascos que ven aquí, que son la parte más alta de la Caldera de Taburiente.
Por otro lado, los ingleses estaban haciendo prospecciones en Izaña, en el actual Observatorio del Teide, y se quedaron sorprendidos porque casi todos los días veían perfectamente las cumbres de La Palma por encima del mar de nubes. Desde el Teide se ve perfectamente el Roque de los Muchachos en días claros. Dijeron: «Oye, ahí también tiene que ser buenísimo». Y allá que se fueron. Cogieron un Land Rover, metieron todo en el barco (en aquella época el trayecto duraba día y medio porque había que bordear Tenerife y La Palma), y subieron al Roque con este “Google Maps” de la época: un papelito donde ponía literalmente «Follow the donkey’s track» (sigan el camino de las burras), «hay un pino gordo», «giren a la izquierda donde está la piedra grande»… Yo estoy convencido de que hoy en día la mayoría nos perderíamos a los cinco minutos con esas indicaciones, pero ellos llegaron.
Una vez arriba montaron un “polar trail” para medir el seeing: apuntaban a la estrella Polar y veían cuánto temblaba la traza. Quedaron alucinados: era un sitio espectacular. El sitio exacto se llama Fuente Nueva y está muy cerca del actual observatorio. Aquí tienen a los dos protagonistas, cuarenta años después, de vuelta en el Roque contando sus aventuras.
Volviendo al Instituto de Astrofísica de Canarias, aquí va una pequeña cronología:
- 1961: llega Paco Sánchez a Izaña.
- 1969: se instala el primer telescopio solar nocturno en el Teide.
- 1970: inauguración oficial del Observatorio del Teide.
- 1972: llega el telescopio infrarrojo de 1,5 m del Imperial College de Londres (un diseño ligero para infrarrojo); con el tiempo nos lo cedieron y ahora se llama Telescopio Carlos Sánchez.
- 1973: se crea el Instituto Universitario de Astrofísica; el Observatorio del Teide pasa a depender de él.
- 1975: fundación oficial del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con acuerdo entre la Universidad de La Laguna, el CSIC y los Cabildos de Tenerife y La Palma.
- 1985: inauguración de la sede central en La Laguna y de los dos grandes observatorios (Teide y Roque de los Muchachos). A partir de ahí es cuando empiezan a contar los 40 años que celebramos ahora.
La inauguración de 1985 fue un evento impresionante. Yo estaba en La Palma y lo recuerdo perfectamente: helicópteros cada dos por tres, helipuertos improvisados arriba porque las autoridades no querían marearse por la carretera, seguridad por todas partes… prácticamente toda la isla estaba pendiente. Vinieron no solo autoridades políticas, sino científicas de primer nivel; recuerdo haber visto una entrevista a Subrahmanyan Chandrasekhar en la televisión canaria.
Ese día se firmaron (aunque ya estaban negociados) los Acuerdos Internacionales de Cooperación en Astrofísica. La jugada maestra de nuestro director fundador, Francisco Sánchez, fue ceder gratuitamente el suelo a cambio de que España tuviera garantizado el 20 % del tiempo de observación en todos los telescopios que se instalaran. Al principio sobraba tiempo porque no había suficientes investigadores españoles para llenarlo, pero con los años se ha cubierto al 100 %. Además, cada país firmante se comprometía a financiar dos becas de doctorado al año para estudiantes españoles. Durante décadas tuvimos decenas de estudiantes haciendo la tesis en los mejores centros de Europa y Estados Unidos, totalmente pagados por los países socios. Eso fue clave para la formación de generaciones enteras de astrofísicos españoles y para el intercambio de ideas.
Sobre las instalaciones: antes de 1985 la sede del IAC eran unos barracones prefabricados. Ahora tenemos el edificio grande de la sede central (tan grande que ya nos quedamos pequeños). Donde estaban los barracones está ahora la Facultad de Física y Matemáticas de la Universidad de La Laguna. Todavía queda una cúpula pequeña con un telescopio que usan los estudiantes cuando hay ganas y el cielo de La Laguna lo permite… que es casi nunca, porque la cantidad de nubes que aparecen de repente es impresionante. Solo funciona de verdad en verano, cuando no hay clases.
Hemos ido creciendo: tenemos la división de IAC Tecnología, muy cerca de la sede, y en La Palma está el Centro de Astrofísica en La Palma (que hasta hace poco se llamaba Centro Francisco Sánchez), donde están las oficinas del Gran Telescopio Canarias (GTC), del proyecto CTAO y de los telescopios MAGIC.
Algunos números actuales: somos más de 500 personas en total. Investigadores fijos, unos 80; postdocs y predocs, en torno a otros 80-90 cada grupo. Vamos casi a tercios: fijos, postdoctorales y predoctorales. Luego hay técnicos, ingenieros y personal afiliado (yo, por ejemplo, soy afiliado porque mi plaza es del Gobierno de Canarias).
Hemos conseguido la distinción de Centro de Excelencia Severo Ochoa en tres convocatorias consecutivas: 2011, 2016 y 2020. La primera fue especialmente emocionante porque solo seleccionaron 10 centros en toda España y el IAC estaba entre ellos. En la última convocatoria, sin embargo, tuvimos un informe negativo y no la renovamos. Ahora hemos vuelto a presentar la solicitud y estamos a la espera de ver si recuperamos la distinción para los próximos cuatro o cinco años. El Severo Ochoa es una fuente de financiación muy importante para nosotros y, la verdad, no tenerlo ahora nos está creando algunos problemas.
Otra parte muy importante del Instituto de Astrofísica de Canarias es la docencia. El Departamento de Astrofísica de la Universidad de La Laguna juega un papel absolutamente fundamental en el desarrollo de la astrofísica en España. La cantidad de gente que ha pasado por la antigua especialidad de Astrofísica y ahora por el Máster es enorme. Es muy raro encontrar un centro de investigación en astrofísica en España donde al menos el 20 % del personal no haya pasado en algún momento por el IAC. Un ejemplo clarísimo es el Observatorio de Javalambre (CEFCA): el director estuvo aquí, y un montón de investigadores y técnicos también. Todo eso es fruto de la simbiosis tan estrecha que siempre ha existido entre el IAC y la Universidad de La Laguna.
Fruto de esa colaboración son todas las tesis doctorales que se han defendido. En 2019 celebramos un congreso que se llamó “50 años de tesis”, porque se cumplían 50 años de la primera tesis de astrofísica en España, que fue la de Paco Sánchez. En ese momento ya se habían leído 350 tesis en la Universidad de La Laguna. Si sumamos las que se hicieron fuera con las becas internacionales y las que la gente se buscó por su cuenta (como fue mi caso), seguro que superábamos las 400. Y el ritmo actual es de unas 12-15 tesis al año. Es una producción realmente impresionante.
Otra pata fundamental es la Ley del Cielo. En 1988 se aprobó la primera ley nacional de protección del cielo nocturno de los observatorios de Canarias, la famosa Ley 31/1988, contra la contaminación lumínica, radioeléctrica y atmosférica. Esa protección se gestiona a través de la Oficina Técnica de Protección del Cielo del IAC, que básicamente son dos personas que van pueblo por pueblo, sobre todo en Tenerife y La Palma, revisando alumbrados públicos, industrias, carteles… cualquier cosa que pueda molestar a los telescopios, especialmente las zonas con visión directa al Roque de los Muchachos.
En 2007 se celebró en La Palma la conferencia internacional Starlight, donde se aprobó la “Declaración de La Palma en defensa del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas”, que básicamente dice que acceder a un cielo oscuro es un derecho casi humano. De ahí nació la Fundación Starlight, que otorga certificaciones de calidad del cielo (Destino Turístico Starlight, Reserva Starlight, etc.) y forma guías y monitores de astroturismo. En La Palma esto funciona bastante bien porque la población apenas ha crecido. En Tenerife, en cambio, la contaminación lumínica en el Observatorio del Teide ya es moderada-alta según hacia dónde mires. El resplandor del Puerto de la Cruz y, sobre todo, del sur (Playa de las Américas, Los Cristianos…) es brutal por la noche. Menos mal que los telescopios grandes están todos en La Palma; en Izaña tenemos telescopios más pequeños y, aunque nos afecta, todavía no es crítico.
Hago un repaso rápido de los telescopios que hay en cada observatorio y algunos proyectos futuros. Empezamos por el Observatorio del Teide. Aquí destaca la enorme cobertura del espectro electromagnético: vamos desde radio hasta rayos gamma de muy alta energía, y se observa prácticamente las 24 horas del día. De día, las torres solares y el Laboratorio Solar; de noche, los telescopios nocturnos clásicos más una cantidad enorme de telescopios robóticos.
- Radio y microondas: el experimento QUIJOTE, que observa todo el día (sí, también de día) el fondo cósmico de microondas, sobre todo en polarización.
- Rayos gamma muy altos: están instalando la red de telescopios ASTRI (unos 15 telescopios Cherenkov pequeños) y pronto llegará una antena submilimétrica de 13 metros que será nodo del Event Horizon Telescope de nueva generación.
Las torres solares: dos alemanas (VTT y GREGOR) y una francesa-italiana-española (THEMIS). Se dedican principalmente a estudiar la estructura fina de las manchas solares, la penumbra, campos magnéticos, polarimetría… Vamos, el Sol en detalle.
El Laboratorio Solar tiene uno de los instrumentos más veteranos del observatorio: el Mark-I, que está a punto de jubilarse (creo que cumple 40 o 50 años). Observa oscilaciones solares (heliosisismología) para “ver” el interior del Sol. Ya está funcionando en paralelo su sucesor para hacer calibraciones cruzadas. También está la estación GONG de la red global.
Luego están los telescopios robóticos, que entre nosotros llamamos “los champiñones” porque aparecen como setas: cada vez que subes hay alguno nuevo. Algunos destacados:
- STELLA: dos telescopios de 1 metro (uno espectroscópico de alta resolución y otro imagen) del Instituto de Astrofísica de Potsdam.
- LCO (Las Cumbres Observatory): varios telescopios de 0,4 m y 1 m, y acceso a la red global (Chile, Sudáfrica, Australia…). Nos dan tiempo garantizado (unas 400 horas al año) y podemos observar objetos del hemisferio sur sin movernos.
- Telescopios de la Open University, de la red SARA, etc.
Telescopios clásicos nocturnos:
- El TCS (Telescopio Carlos Sánchez, 1,5 m) con MuSCAT2 (cuatro cámaras simultáneas en g, r, i, z), ideal para tránsitos exoplanetarios multicolor.
- El IAC-80 con CAMELOT-2 (CCD) y Charon (CMOS rápida, aunque se usa poco).
- OGS (Telescopio Óptico Ground Station del ESA), ahora más para comunicaciones láser y basura espacial.
Telescopios de gran campo y privados:
- Los TTT (Twin Two-meter Telescopes) de la empresa canaria Light Bridges (inversores que aprovechan beneficios fiscales). Tienen dos de 80 cm y dos de 2 m (uno ya operativo, el segundo en comisionado).
- ATLAS: 16 telescopios pequeños en cuatro monturas. Buscan asteroides potencialmente peligrosos (es el que descubrió ʽOumuamua). Los datos son públicos y con “fotometría forzada” puedes sacar curvas de luz decentes de casi cualquier objeto del cielo.
Y el experimento QUIJOTE otra vez: busca los modos-B de polarización del fondo cósmico (huella de ondas gravitacionales primordiales). Como subproducto está haciendo uno de los mejores mapas del campo magnético galáctico.
Ahora paso al Observatorio del Roque de los Muchachos, que es mucho más grande y donde están los “gigantes”.
- Los primeros grandes fueron el Isaac Newton (2,5 m) y el Jacobus Kapteyn (1 m) de los ingleses. El JKT ahora es de la red americana SARA y se usa en remoto; el INT está en reconstrucción total para instalar WEAVE.
- William Herschel (4,2 m): durante muchos años fue el tercer telescopio mayor del mundo. Muy versátil, con instrumentos legendarios como ISIS, LIRIS (construido en el IAC), ACAM… Ahora está casi dedicado en exclusiva a WEAVE (cartografiado espectroscópico masivo de millones de estrellas y galaxias). El secundario se ha reformado completamente porque el instrumento pesa una barbaridad. Básicamente, cuando WEAVE termine su vida, el telescopio probablemente también se jubile.
- Telescopio Nórdico (NOT, 2,56 m): pequeñito comparado con los de ahora, pero con una óptica espectacular. La cúpula rota con todo el edificio y eso minimiza las turbulencias locales. Suele dar las imágenes con mejor seeing del observatorio. Conserva una suite completa de instrumentos: imagen, infrarrojo, espectroscopía de alta resolución…
- Telescopio Nazionale Galileo (TNG, 3,58 m): cada vez más especializado. El instrumento estrella es HARPS-N, un cazador de exoplanetas por velocidad radial con precisión de ~1 m/s. Está metido en una sala cerrada con control total de temperatura y humedad para que nunca cambie nada.
- El Telescopio Liverpool fue uno de los primeros telescopios totalmente robóticos del mundo y creo que el primero que se instaló en La Palma. Su gran ventaja es que tiene una estructura ultraligera y se mueve muy rápido, ideal para seguir alertas de estallidos de rayos gamma. Puede interrumpir automáticamente la programación de la noche si llega una alerta de alta prioridad, apuntar solo y adquirir datos tanto en modo imagen como en espectroscopía. Es una máquina impresionante.
- Y luego está la joya de la corona: el Gran Telescopio Canarias (GTC), que tuvo primera luz en 2007. Espejo segmentado de 10,4 metros de diámetro efectivo, con dos focos Nasmyth, un foco Cassegrain y varios focos Cassegrain plegados que están a la altura del anillo del primario.
Figura 5. GranTeCan
Esto me sirve para hablar un poco de los desarrollos instrumentales del IAC, que son una parte fundamental y han conseguido hitos muy importantes.
- CIRCE: espectrógrafo-cámara infrarrojo desarrollado en colaboración con la Universidad de Florida. Permite imagen en bandas anchas y estrechas, tiene un campo bastante grande para el GTC y espectroscop34 de rendija larga multiobjeto. Es, con diferencia, el instrumento más demandado del GTC. Lo vieron aquí instalado en un Nasmyth; ahora está en Cassegrain y funciona incluso mejor.
- EMIR: espectrógrafo multiobjeto infrarrojo, también construido en el IAC. En principio permitía imagen y espectroscopía multiobjeto, pero la parte multiobjeto ha tenido muchos problemas y aún no funciona bien. En cambio, la espectroscopía de rendija larga sí va muy bien y es el instrumento infrarrojo del GTC que entrega imágenes limitadas por el seeing.
- Óptica adaptativa del GTC: en teoría permite llegar al límite de difracción del telescopio (~20 milisegundos de arco, unas 100 veces mejor que el seeing natural). El módulo actual corrige con estrella guía natural; pronto lo hará con láser. La imagen de primera luz que vieron (sin y con AO) era con una cámara de pruebas. El problema es que, al ser un espejo segmentado, los 36 segmentos tienen que estar perfectamente cofaseados y todavía no se ha conseguido del todo: aparecen speckles estáticos que indican que el fallo está en el cofaseado del primario, no en la atmósfera.
Recientemente se ha instalado una cámara científica real (la anterior tenía rango dinámico limitado). Funciona en infrarrojo cercano, que es donde la AO da los mejores resultados. Es una evolución de la vieja CanariCam del Telescopio Carlos Sánchez, pero mejorada. De momento es solo imagen; la espectroscopía de campo integral vendrá con FRIDA (colaboración México-IAC), que se espera para finales de 2026. Creo que precisamente esta noche están haciendo las primeras pruebas científicas con la nueva cámara; si el telescopio está bien alineado y el cielo coopera, tendrán los primeros resultados reales.
Algunos hitos científicos del IAC que seguro les suenan:
- Teide 1, la primera enana marrón confirmada (datos del IAC-80 entre otros).
- Confirmación del primer agujero negro en el disco de la Vía Láctea (V404 Cygni) por Jorge Casares, y después otro en el halo galáctico (LB-1 o algo parecido).
- Los espectros que sirvieron para el Nobel de 2011 (Perlmutter, Schmidt y Riess) sobre la expansión acelerada del universo se tomaron con el William Herschel y el Isaac Newton a finales de los 90.
Y ya, para terminar, los proyectos futuros:
- CTAO: los telescopios Cherenkov. Los dos MAGIC ya llevan años funcionando; ahora están los cuatro LST (Large-Sized Telescope). El LST-1 ya está produciendo ciencia, el LST-3 está casi listo, y los otros dos están en fase final de comisionado. En 2026 se inaugurarán los cuatro.
- Next Generation Event Horizon Telescope: la antena submilimétrica de 13 m irá al Teide para cerrar el anillo entre América y Europa y mejorar la resolución de las famosas imágenes de M87 y Sgr A*.
- European Solar Telescope (EST): telescopio solar de 4 metros (el mayor de Europa). Hace un año se decidió cambiarlo del Teide al Roque de los Muchachos. Tendrá óptica adaptativa avanzada y será una revolución en resolución solar.
- Exo-Life Finder (ELF) y Small-ELF: un concepto radical de telescopio interferométrico para buscar biofirmas en exoplanetas. Ahora mismo estamos construyendo en IAC Tecnología el prototipo MOLELF (15 espejos de 50 cm en una rueda de 3,5 m) para probar la rigidez estructural y la coronografía de muy alto contraste.
- Y el TMT (Thirty Meter Telescope): en la última reunión del Consejo Rector, la ministra prometió 400 millones de euros si finalmente viene a La Palma. El proyecto cuesta unos 3.000 millones; falta aproximadamente una tercera parte. Con los 400 de España aún faltarían unos 600, pero la oferta está sobre la mesa y estamos a la espera.
Bueno, y para cerrar… hay un vídeo muy bonito en YouTube que resume los 40 años del IAC. En estos 40 años solo hemos tenido tres directores: Francisco Sánchez, Rafael Rebolo y ahora Valentín Martínez Pillet. Esta foto es de la celebración de los 40 años con los tres juntos (figura 6).
Figura 6. Los tres directores del IAC
Nada de todo esto sería posible sin Paco Sánchez. Somos muchísimos a los que literalmente nos cambió la vida. Él se fue allá arriba, recién casado, a soñar estrellas cuando no había prácticamente nada… y mira lo que tenemos ahora.
Así que, como dice el lema que tenemos ahora en la web del IAC: «Gracias por enseñarnos a soñar estrellas».
Coloquio
¿Por qué cambiaron la ubicación del telescopio solar europeo?
En realidad no lo sé, pero creo que por las condiciones del terreno me parece más bien. No estoy seguro, pero escuché algo de eso. Respondo de oídas, no tengo seguridad.
¿Puedes explicar tu responsabilidad concreta dentro de la instalación?
Sí, soy responsable del IAC-80 y del Carlos Sánchez, y me dedico a la parte de instrumentación, de que los instrumentos estén funcionando bien, de proponer nuevos instrumentos. Y luego también la parte de conseguir observadores y coordinar las observaciones que tenemos.
¿Cómo puede competir la red de observatorios terrestres con el Webb si los resultados de James Webb son muy superiores a los que tenemos en nuestro planeta?
Con respecto a los datos del James Webb, obviamente en su parcela, en su nicho, son los mejores, o sea, nadie observa en el rango que ellos observan, James Webb observa en el infrarrojo medio y eso desde tierra es muy complicado de conseguir.