ASTRONÓMICA

DE SABADELL

Acceso Socios

Login

Nº de Socio
Contraseña *
Recordarme

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Una cookie es un pequeño fragmento de texto que los sitios web que visitas envían al navegador y que permite que el sitio web recuerde información sobre tu visita, como tu idioma preferido y otras opciones, lo que puede facilitar tu próxima visita y hacer que el sitio te resulte más útil. Las cookies desempeñan un papel muy importante, ya que sin ellas el uso de la Web sería una experiencia mucho más frustrante.

 

Para hacer que no vuelva a aparecer este mensaje, puede aceptar el uso de las cookies o bien debe configurar su navegador para que no acepte de forma predeterminada. A continuación les mostramos como hacerlo con los principales navegadores:

 internet explorer 10 logopng Google Chrome logo   Firefox-logo

Gracias por su atención.

Conferencia de la Astronómica de Sabadell. Laura Monica, 17 de diciembre de 2025.

He venido a hablar un poco de lo que sabemos sobre la evolución de nuestro linaje. Tras el 50.º aniversario del descubrimiento de Lucy, este fósil marcó un antes y un después en lo que se pensaba sobre la evolución de nuestro linaje. El año pasado, 2024, fue precisamente el 50.º aniversario de su descubrimiento. Por lo tanto, era un momento importante para entender qué nos ha aportado este fósil y cómo ha cambiado la paleoantropología en 50 años, especialmente en lo referente a esos primeros millones de años, y de eso os hablaré hoy.

Esta es la portada del Scientific American del año pasado, con este recordatorio de Lucy y esta imagen que veis aquí, que corresponde a la reconstrucción que hicieron para el 50.º aniversario de Lucy (figura 1). También os he traído algunos cráneos, incluido el de Lucy. Evidentemente, no son los originales, sino réplicas, pero también os enseñaré cómo me ha cambiado un poco esta visión de la paleoantropología respecto a las representaciones antiguas y las diferentes que vemos actualmente.

Imatge1Figura 1. Portada del Scientific American con la reconstrucción de Lucy

Yo soy profesora agregada de la Universidad de Barcelona, concretamente de la Facultad de Biología, e imparto docencia en diferentes grados. Pero en todos esos grados doy evolución humana. Formo parte también del Instituto de Arqueología de la Universidad de Barcelona y de un grupo de investigación consolidado de la Generalitat de Catalunya que ha estudiado la evolución de nuestro linaje y su adaptación al medio. Mi investigación se centra sobre todo en el estudio de la reconstrucción de la dieta de los primeros homininos, de los homininos que encontramos en África y de los que os hablaré hoy.

Pero a veces la vida te lleva por diversos caminos y, durante mi carrera científica, mientras estaba haciendo el doctorado, tuve la oportunidad de viajar al Próximo Oriente, a Siria, como antropóloga física de campo. Eso me hizo interesarme también por los cambios importantes que ha habido en nuestra historia evolutiva más reciente, como es el paso del cazador-recolector a agricultor-ganadero, que también están relacionados con la dieta. Por lo tanto, mi otra línea de investigación es el estudio del cambio en la dieta entre el paleolítico y el neolítico.

Sabéis que Lucy es un Australopithecus afarensis que vivió en Etiopía hace 3,2 millones de años. Sus características faciales nos recuerdan más a un primate que a lo que será después el género Homo. Así, nuestros ancestros eran más semejantes a un primate que a los humanos actuales, pero cambiar esta idea en la sociedad tardó casi 50 años, y por eso fue tan importante su descubrimiento.

Su descubrimiento no se publicó en ninguna revista de gran impacto como Science o Nature, sino en la revista del Museo de Historia Natural de Cleveland. Los que la describieron fueron Donald Johanson —el verdadero descubridor—, Tim White e Yves Coppens. En el artículo original se hace una descripción del esqueleto y una clasificación taxonómica. Además, se muestra la fotografía de las partes del esqueleto que se encontraron. En aquel momento fue una publicación de muy poco impacto, pero para la paleoantropología tuvo un gran impacto.

Lo más importante es que sabemos que Lucy era bípeda. Es decir, hace 3,2 millones de años los homínidos ya eran bípedos. Aparte de eso, tiene algunas características muy similares a las de los primates: una gran longitud de los brazos respecto a las piernas, es robusta, la cara también es robusta, con inserciones musculares marcadas.

Pero ¿cómo empieza todo? Hace 51 años, Donald Johanson estaba excavando en la región de Afar, Etiopía (figura 2). Se trata de una región muy árida y de un clima muy duro. Después de una jornada completa de trabajo en la región de Afar, Etiopía, cuando ya volvía hacia el campamento con su Land Rover, divisó un fragmento de fósil en la superficie del terreno. Era un fragmento de hueso, y ya vio que pertenecía a un homínido. Continuaron un poco la excavación y encontraron el resto del esqueleto.

Fijaos que en este caso la excavación es en superficie, y eso es así porque nos encontramos en medio de lo que se llama el Great Rift Valley en África, la gran falla del Rift. Esta gran falla va desde esta región de Etiopía, pasa por toda la banda este de África hacia las regiones de Kenia y Tanzania y acaba en Mozambique. Se trata de una serie de fallas escalonadas debidas al hecho de que la placa de esta zona y la placa del resto de África se están separando, y eso expone en superficie sedimentos de hace 3, 4 y 5 millones de años. Por lo tanto, podemos estar caminando por esta región y estar pisando sedimentos con esa antigüedad. Así, los fósiles no se encuentran en profundidad, sino en superficie. Por eso veremos que la mayoría de fósiles que se han encontrado de nuestro linaje están alrededor de esta falla.

En realidad, se encontró bastante parte del esqueleto: parte del cráneo, la caja torácica, las extremidades superiores, la pelvis —solo el coxal y el sacro—, el fémur y la extremidad inferior hasta la tibia y parte del peroné (figura 2).

Imatge2Figura 2. Los huesos encontrados de Lucy

Pero realmente no fue uno de los primeros homininos que se encontraron, ya se habían encontrado otros antes. Pero pasaba que costaba mucho que la gente pensara que eran ancestros nuestros. Hace un siglo, en 1924, se encontró un fósil espectacular que se conoce como el niño de Taung. Este niño fue descubierto por Raymond Dart, en el yacimiento de Taung, en la región de Sudáfrica —un poco más al sur de la región del Cradle of Humankind, es decir, de la cuna de la humanidad—. Es parte de la cara y de la mandíbula, pero también un molde interno del cerebro, que es espectacular que se haya preservado. Se clasificó como Australopithecus africanus, pero en aquel momento se hablaba del hombre-mono de Sudáfrica (figura 3).

Imatge3Figura 3. Australopithecus africanus y su descubridor Raymond Dart.

Desgraciadamente, este fósil no fue aceptado por la comunidad científica —ni en general por la sociedad— como un ancestro nuestro. Así, hace un siglo no se aceptaba que nuestros ancestros fueran muy semejantes a los primates. Pero en los años 50, la gran saga de paleoantropólogos que fueron la familia Leakey estuvieron excavando primero en la región de Sudáfrica y después en la región de Tanzania, en los yacimientos de Olduvai y Laetoli. Allí encontraron una serie de homininos, como el Paranthropus boisei, que fueron cambiando la idea de nuestros ancestros. Se estaban encontrando muchas evidencias de que nuestros ancestros tenían características simiescas.

Imatge4Figura 4. Los tres primeros homininos descubiertos

Estos son todas las especies de primates que existen en la actualidad (figura 5), las cuales se agrupan en diferentes familias. Nosotros somos de la superfamilia Hominoidea, junto con el gorila, el chimpancé y el orangután.

Imatge5Figura 5. Las diferentes especies de primates.

De hecho, nuestra historia evolutiva propia se separa de la historia evolutiva que conduce a los chimpancés hace aproximadamente 7 millones de años. Es decir que hace 7 millones de años encontraríamos lo que se conoce como el eslabón perdido, aquello que todo paleoantropólogo querría encontrar. Y a partir de ahí comienza una historia evolutiva propia nuestra, de lo que decimos que somos nosotros y nuestros ancestros, y que denominamos homininos.

Vamos a ver cómo es esta evolución. No tendré tiempo hoy de hablaros de toda ella, pero sobre todo he centrado la presentación en tres puntos:

  • ¿Qué había antes de los Australopithecus?
  • ¿Qué sabemos de los Australopithecus 50 años después del descubrimiento de Lucy?
  • ¿Qué nuevas evidencias esperamos en los próximos años?

Lucy tiene 3,2 millones de años, pero nuestro linaje comienza hace 7 millones de años, por lo tanto debería haber algo antes que los australopitecos. Pero sí que os tengo que decir que, a lo largo de estos millones de años y de estos linajes, hubo un factor que condicionó nuestra evolución de forma muy marcada: el cambio climático. El cambio climático ha condicionado siempre nuestra evolución y la continúa condicionando actualmente.

Hace 6-7 millones de años, en la zona del este de África había bosques cerrados con recursos abundantes todo el año, y los homininos podían vivir allí fácilmente. Pero a partir de hace 4 millones de años, la temperatura de la Tierra a nivel global empezó a bajar, y eso en África se tradujo en una aridificación. Empezó a haber cada vez menos pluviosidad y una marcada estacionalidad. Por lo tanto, aquellos bosques fueron desapareciendo y empezaron a aparecer las típicas sabanas africanas. Esto empezó hace 4 millones de años, pero hace 2 millones de años los bosques ya habían desaparecido prácticamente y solo quedaron las sabanas. Al cambiar los recursos, los homininos se tuvieron que adaptar a estos cambios climáticos.

Los primeros homininos se encontraron más allá del valle del Rift, concretamente en la región del Chad. El Chad, en el Plioceno, estaba formado por una cuenca con un enorme lago, y algunos paleontólogos que fueron a excavar allí encontraron restos muy antiguos, concretamente de la especie Sahelanthropus tchadensis (figura 6).

Imatge6Figura 6. Sahelanthropus tchadensis

Sahelanthropus tchadensis fue descubierto en 2002. Es un cráneo pequeño —el cerebro es pequeño—, pero es un cráneo robusto. La cara presenta una región muy marcada por encima de las órbitas de los ojos. Es un cráneo robusto, con inserciones musculares muy marcadas, y la cara es muy recta. El hecho de tener esta región tan robusta y la cara tan recta no lo encontraremos en ningún otro hominino posterior, por lo tanto nos hace pensar —junto con otras características— que quizás no es un ancestro nuestro.

Es decir, que hace 7 millones de años habría más de un hominino, algunos de ellos no habrían tenido éxito evolutivo, sino que serían líneas paralelas que se extinguieron sin dar lugar a ningún descendiente. Y pensamos que el Sahelanthropus tchadensis era una de esas líneas paralelas y no un ancestro nuestro. El foramen magnum, que es el agujero donde se articula la columna vertebral, está retrasado, y eso significa que era cuadrúpedo, no bípedo.

Aún no hemos encontrado ningún hominino de hace 6-7 millones de años que pueda ser el eslabón perdido.

El siguiente hominino que encontramos, hace cerca de 6 millones de años, es Orrorin tugenensis. Y este sí que se encontró de nuevo en el Valle del Rift. De hecho, como su nombre indica, es originario de las Tugen Hills, en Kenia.

De Orrorin se ha encontrado una parte del fémur izquierdo y una parte de la tibia, pero no tenemos ningún cráneo. Ahora bien, este fémur nos indica que tenía capacidades bípedas. Eso significa que el bipedismo no apareció con Lucy hace 3 millones de años, sino que hace entre 5 y 6 millones de años ya había homininos que tenían cierta capacidad de caminar de forma bípeda, no como la que vendrá después, pero sí que podemos hablar de un bipedismo de tipo ocasional. También se han encontrado dientes de Orrorin y, por ejemplo, tiene un canino superprominente, cosa que no veremos después con los siguientes homininos, pero sí que lo encontramos en los otros primates. Por lo tanto, este también es un rasgo aún primitivo en el caso de Orrorin. La mandíbula es robusta y la dentición también.

El siguiente género que encontramos es el Ardipithecus, que ha sido una gran revolución dentro de la paleoantropología. Ardipithecus tiene dos especies, dos taxones: Ardipithecus kadabba, de hace 5,8 millones de años, y Ardipithecus ramidus, de hace 4,4 millones de años.

Ardipithecus se descubrió en el yacimiento de Aramis, muy cerca de donde se descubrió Lucy, en una prospección superficial también.

Imatge7Figura 7. Ardi

A partir de los fragmentos del cráneo encontrados, con las técnicas más modernas, se pueden hacer modelos en 3D de todo el cráneo y calcular áreas, volúmenes, distancias, etc.

Quizás una de las imágenes más conocidas de Ardipithecus es esta imagen del National Geographic (figura 7). Se llama Ardi y es una hembra que tenía la altura aproximadamente de un niño de 8 años, y presenta un cráneo pequeño, la cara tirada hacia adelante (se llama prognatismo), caninos pronunciados y la parte posterior robusta.

Ardi también tiene otros rasgos primitivos, como por ejemplo los brazos largos comparados con las piernas, lo que nos indica que tendría capacidad para trepar. Es decir, que tendría cierta capacidad arborícola. Además, su pie tiene el pulgar oponible, cosa que indica que le servía para agarrarse a las ramas.

Las manos de Ardi destacan porque tienen unos dedos superlargos y curvados, que estarían relacionados con este aspecto arborícola que estábamos comentando. La caja torácica también es primitiva, ya que es estrecha en la parte superior y ancha en la parte inferior, para facilitar este tipo de locomoción.

Pero Ardi aportó una cosa muy importante. Si nos fijamos en el coxal y en el fémur, el fémur baja inclinado, y eso es una adaptación al bipedismo. Aún no es un bipedismo como el nuestro o como el de los Australopithecus, pero ya se aproxima.

Hace unos años siempre se decía que el bipedismo apareció en la sabana para poder ver a lo lejos, porque hay menos superficie expuesta a la radiación solar, etc. Todo eso son adaptaciones, es decir, el bipedismo se seleccionó en la sabana porque representaba una ventaja, pero apareció antes. En la figura 8 podemos ver una reconstrucción del ecosistema donde vivía Ardi.

Imatge8Figura 8. Ecosistema donde vivía Ardi

Vivía en una zona más o menos húmeda, con poco estrés para encontrar comida. Pero muy pronto aparece el cambio climático y las zonas húmedas desaparecen para dar lugar a las sabanas.

En este momento comienza la era de los australopitecos. Hay muchísimos taxones diferentes de australopitecos (figura 9). Antes de Lucy hay uno: Australopithecus anamensis. Y, por ejemplo, la semana pasada salió un artículo que ratificaba que hay otro taxón en la misma datación que Lucy, se llama Australopithecus deyiremeda; después hablaremos de él. También tenéis Australopithecus bahrelghazali, Australopithecus africanus, el Australopithecus garhi, etc. Pensad que el más antiguo está datado en 4,2 millones de años y el más joven en 1,78 millones de años. Eso significa que durante más de dos millones de años los australopitecos estarían viviendo en África. Por lo tanto, que encontremos tanta diversidad es normal, porque se deben a cambios climáticos que después quedan aislados geográficamente.

Imatge9Figura 9. En amarillo los diferentes taxones de Australopithecus

¿Cómo son los Australopithecus?

En general tienen un tamaño pequeño. Un Australopithecus como Lucy mediría 1,20 m, porque era una hembra, pero los machos del mismo taxón medirían 1,70 m. Habría un gran dimorfismo sexual. Aun así, la capacidad encefálica es pequeña. La de Lucy no llega a los 500 cm³ y la de los machos tampoco es mucho mayor. Eso significa que desde el inicio de nuestro linaje, hace 6 millones, hasta hace 3 millones de años que tiene Lucy, no hubo una presión selectiva por el crecimiento del cerebro. Eso vendrá después. La presión selectiva fue por otras cosas: la locomoción, la robustez, etc., pero no por el cerebro.

Ya no tenían dientes largos, sino más reducidos. Y la pelvis era más moderna, es decir, más adaptada a un bipedismo. No como el nuestro, que es obligado, sino un bipedismo facultativo. Eso significa que no podían hacer caminatas muy largas porque su bipedismo gastaba mucha energía.

Esta es la cara del primer Australopithecus, el Anamensis (figura 10).

Imatge10Figura 10. Australopithecus Anamensis

Se encontró en el yacimiento de Woranso-Mille, Etiopía. Es un cráneo pequeño con prognatismo y cresta sagital. Esta cresta servía para insertarse el músculo temporal, el cual sería muy potente, con un aparato masticatorio también potente. Pero el cerebro continuaba siendo pequeño, de unos 370 cm³. Los caninos aún son un poco prominentes, sobresaliendo por encima de las otras dientes, de los premolares y de los molares. Y el foramen magnum está más avanzado que en los anteriores, lo que indica que presenta otro tipo de bipedismo, más semejante al nuestro. Por lo tanto, estos homininos presentan algunos rasgos primitivos y otros rasgos que son un poco más modernos.

La reconstrucción de su hábitat (figura 11) ya es diferente de la anterior que hemos visto. Aquí vemos bosques más abiertos, rodeados de sabana. Cuando se acababan los recursos del bosque tenían que atravesar la sabana y eso era peligroso. Por ejemplo sabemos que Lucy fue depredada por un carnívoro y que el niño de Taung fue depredado por un águila.

Imatge11Figura 11. Ecosistema del Australopithecus Anamensis

Llegamos a Lucy, los Australopithecus afarensis. Como hemos dicho antes, su cerebro es pequeño. Continúa teniendo los brazos largos respecto a las piernas, pero el ángulo valgo ya es marcado. Por lo tanto Lucy era bípeda, con un bipedismo que se llama bipedismo facultativo.

Lucy era un individuo que acababa de entrar en la edad adulta. Pero tenemos otro afarensis, la niña de Dikika, encontrada también en Etiopía. A su cráneo se le hizo una tomografía computerizada y se vio la dentición. Aún tiene la dentición de leche, pero debajo se ven las dientes de adulta. Podemos ver cómo estaban desarrolladas y podemos deducir que tenía unos 2,4 años cuando murió. Pero además, se ha podido reconstruir parte del cerebro también, y se han podido distinguir partes de los lóbulos parietales y occipital del cerebro. Presenta un estado de desarrollo similar al de un chimpancé.

Otras restos excepcionales son las huellas de Laetoli (figura 12). Se trata de unas huellas fósiles, muy bien datadas en 3,6 millones de años. Si hacemos un zoom a una de estas huellas, este pie ya no tiene un pulgar oponible, sino recto. Por lo tanto eran de individuos bípedos facultativos.

Imatge12Figura 12. Las huellas de Laetoli.

Estas huellas, como podéis imaginar, se han estudiado de todas maneras. Sabemos que se trata de las huellas de tres individuos que iban caminando, no corriendo. Había dos adultos y un infantil, y de forma rápida nos viene a la cabeza que eran una pareja y su hijo, pero no tenemos ni idea. También aparece otra huella muy diferente, con forma de pie divergente, que es de otro taxón diferente de Lucy, llamado Australopithecus deyiremeda, aunque es de la misma época. Por lo tanto podemos decir que coincidieron diferentes especies de homininos que convivían. Eso significa que aquella imagen de la evolución humana, de un animal cuadrúpedo que se va poniendo cada vez más de pie, es mentira, la evolución humana no fue lineal sino ramificada.

Vamos a ver mejor esto del bipedismo facultativo, que era el bipedismo de Lucy. En la siguiente imagen podemos ver la diferencia entre las extremidades inferiores de un chimpancé, un australopithecus y un humano moderno (figura 13).

Imatge13Figura 13. Extremidades inferiores de un chimpancé, un australopithecus y un humano moderno

[la conferenciante muestra un vídeo de la locomoción comparada de un chimpancé, un australopithecus y un humano moderno].

Y para complicarlo un poco más, hace unos años se descubrieron otros fósiles fuera del Rift Valley, en el Chad. Concretamente se descubrió un fragmento mandibular con una edad de 3,5 millones de años, que pertenece a otro Australopithecus, concretamente el Australopithecus bahrelghazali. Eso significa que no solo encontramos ancestros nuestros en la parte este de África, sino que había también homininos más allá. Seguramente, en épocas de bonanza, con un clima más húmedo, los bosques crecían un poco y los homininos podían salir y migrar hacia otras regiones.

Imatge14Figura 14. Fragmento mandibular descubierto en el Chad

Más allá del valle del Rift no se ha investigado mucho por razones económicas —las excavaciones son caras y tienes que asegurarte un poco de que encontrarás algo—. Pero hoy en día ya hay nuevas expediciones que van más allá. De hecho, hay un grupo español que está en la región de Guinea Ecuatorial, una zona más tropical, con bosques también, a ver qué encuentran.

Y últimamente nos hemos llevado otra sorpresa con los Australopithecus. Desde siempre se había dicho que los primeros homininos que fabricaron herramientas fueron los del género Homo, más tarde que los Australopithecus. Estos las usaban pero no las fabricaban, igual que hacen los chimpancés, por ejemplo. Pero hace solo dos años, en 2023, en el yacimiento de Lomekwi, en Kenia, se encontraron unas herramientas líticas que tienen 3,3 millones de años. Son las más antiguas jamás descubiertas, y hace 3,3 millones de años solo había Australopithecus, lo que significa que estos ya fabricaban herramientas líticas. Además se han encontrado huesos que han sido descarnados o que tienen marcas de corte.

Y el último australopiteco que encontramos en el este de África es Australopithecus garhi que veis aquí (figura 15). Este es el que se ha postulado como el posible ancestro de los primeros representantes del género Homo. Tiene una datación de 2,5 millones de años, justo cuando aparecen los primeros representantes del género Homo.

Imatge15Figura 15. Australopithecus garhi

Garhi tiene un cerebro pequeño (450 cm³), tiene prognatismo, y sus dientes son grandes.

Os presento al Indiana Jones de la paleoantropología moderna. Se llama Lee Berger y ha revolucionado la paleoantropología de los últimos años (figura 16). Es un sudafricano que trabaja en la Universidad de Witwatersrand y va por el mundo dando charlas y entusiasmando a la gente con la paleoantropología. Pero además, ha hecho dos hallazgos muy interesantes en los últimos años. Ha descubierto el Australopithecus sediba, en el yacimiento de Malapa.

Sediba tiene 1,8 millones de años. Es un poco más alto que Lucy, pero aún tiene brazos largos, ángulo valgo, los pies un poco primitivos, la caja torácica también es estrecha por la parte superior y ancha por la parte inferior y un volumen encefálico también pequeño. Eso significa que desde hace 7 millones de años hasta hace 2 millones de años no hubo una presión selectiva para el incremento del tamaño del cerebro. Esta presión vendrá después con el género Homo. Su mano es moderna, derivada, y tiene la capacidad de hacer la pinza de precisión con los dedos, lo que sirve para agarrar cosas de forma precisa. Esta habilidad se ha relacionado con la fabricación de herramientas líticas. Aunque no se han encontrado herramientas líticas en el yacimiento de Malapa.

En resumen, desde hace 7 millones de años encontramos una serie de homininos muy diversos y cada vez más evolucionados. En la figura 16 también aparecen los del género Homo.

Imatge16Figura 16. Evolución del linaje hominino

¿Cuáles son las evidencias que esperamos en los próximos años?

Si nos fijamos en la figura 16, vemos diferentes especies de homininos pero no se ha añadido una línea evolutiva entre ellas. Cuando yo estudiaba siempre se establecían líneas. Actualmente eso no lo hacemos porque, tal como hemos visto, en un mismo momento hay diferentes especies conviviendo y no sabemos cuáles serán las ancestras de las siguientes, exactamente. En lugar de hablar de un árbol genealógico, hablamos de muchas ramas diferentes, algunas con éxito evolutivo y otras se extinguieron.

En los próximos años esperamos encontrar más especímenes, por ejemplo del Australopithecus deyiremeda, y ver su variabilidad. Y también esperamos encontrar más homininos, sobre todo entre 7 y 5 millones de años, ya que realmente sabemos muy poco. Por lo tanto tenemos que seguir excavando en diferentes partes de África, y para eso necesitamos más financiación.

Además, el análisis del ADN lo está revolucionando todo. De momento solo hemos encontrado material genético hasta 450.000 años, ya que son moléculas que se van degradando. Pero quizás encontremos en individuos más antiguos. Eso sí que visualizaría nuestro árbol evolutivo, y sí que podríamos trazar esas tendencias evolutivas de ancestro-descendiente.

Coloquio

Cambio un poco de tema, pero ¿nuestro ADN cuánto tiene de neandertal y cuánto de sapiens?
Si eres de origen europeo, entre el 2 y el 4 % de tu material genético proviene de los neandertales. En otras poblaciones no europeas, la proporción baja.

¿Cuál es el estudio genético más antiguo de una dentadura?
En Atapuerca han analizado genéticamente dentaduras de 450.000 años, pero cada vez las técnicas son mucho más eficientes y quizás podamos ir más atrás. Hoy en día se obtiene material genético del propio yacimiento, sin ningún fósil. Por ejemplo, está la especie de los denisovanos, que convivieron con los neandertales y los sapiens en Asia, que los conocemos mejor por su genética que por sus fósiles.

¿No nos podemos encontrar con sorpresas en los yacimientos de Asia?
Sí, hay que pensar que en Asia, hasta hace poco, se había excavado muy poco. Y hoy en día estamos encontrando muchas sorpresas, sobre todo debido a las excavaciones chinas.