3 febrero 2025

Los estudios de las rocas y el polvo del asteroide Bennu que la sonda espacial OSIRIS-REx de la NASA trajeron a la Tierra en el año 2023 han sido analizados, entre otros, por investigadores del Centro de Astroquímica (CAS) del MPE. Han revelado moléculas que, en nuestro planeta, son clave para la vida, así como una historia de agua salada que podría haber servido como el "caldo" para que estos compuestos interactuaran y se combinaran. Los hallazgos no muestran evidencia de la existencia de vida en sí, pero sí sugieren que las condiciones necesarias para el surgimiento de la vida estaban muy extendidas en todo el Sistema Solar primitivo, lo que aumenta las probabilidades de que se haya formado vida en otros planetas y satélites. Entre las detecciones más convincentes se encuentran los aminoácidos (14 de los 20 que la vida en la Tierra utiliza para fabricar proteínas) y las cinco nucleobases que la vida en la Tierra utiliza para almacenar y transmitir instrucciones genéticas en biomoléculas terrestres más complejas, como el ADN y el ARN. También se han descrito abundancias excepcionalmente altas de amoníaco en las muestras de Bennu. El amoniaco es importante para la biología porque puede reaccionar con el formaldehído, que también se detectó en las muestras, para formar moléculas complejas, como aminoácidos, si se dan las condiciones adecuadas. Cuando los aminoácidos se unen en largas cadenas, forman proteínas, que potencien prácticamente todas las funciones biológicas. Más información en MPE.
