Conferencia de la Astronómica de Sabadell. Miquel Alamany, 15 de abril de 2026.
Comenzaremos diciendo que la palabra astronomía es una parte de la física y significa que estudia los astros, el universo, su origen y su composición. También existe otra palabra, cosmología. Entonces, entre cosmología y astronomía, ¿qué diferencia hay? Diríamos que se mezclan bastante. La cosmología estudia el universo en su conjunto, todos sus componentes y su evolución global, mientras que la astronomía se ocupa más de analizar los astros de manera individual, pero ambas disciplinas están claramente interrelacionadas.
Si nos situamos hace unos 66 millones de años, encontramos un acontecimiento muy importante: la extinción de los grandes animales, como los dinosaurios. Luis y Walter Álvarez propusieron que la península de Yucatán es el resultado del impacto de un asteroide de unos 10 km de diámetro, que formó el cráter de Chicxulub, situado a unos 180 km de la zona. El material expulsado a la atmósfera impidió la fotosíntesis, lo que provocó la muerte de las plantas. Esto desencadenó una reacción en cadena: murieron los herbívoros y, posteriormente, los carnívoros.
Además, en el centro-oeste de la India se produjeron grandes erupciones volcánicas conocidas como los traps del Decán, que ocurrieron en la misma época. También se ha descubierto un gran cráter al oeste del océano Índico, de dimensiones aproximadas de 600 por 400 km. Por todo ello, desde el año 2002 se considera que podría haber existido un asteroide que se fragmentó e impactó en varios puntos del planeta.
Otro ejemplo es el famoso cráter de Arizona, cerca de Flagstaff, situado a unos 55 km. Este cráter es mucho más reciente, de unos 50.000 años, y mucho más pequeño (unos 1.200 metros de diámetro), causado por un asteroide de unos 50 metros. No tiene nada que ver con los grandes impactos como el de Chicxulub.
Llegamos al Neolítico, hace aproximadamente 9.000 años, cuando aparecen las primeras comunidades humanas estables. En este momento, las personas comienzan a observar el cielo y a preguntarse qué son los fenómenos que ven: eclipses de Sol, eclipses de Luna, cometas, estrellas nuevas y supernovas. A menudo, estos fenómenos se asociaban a buenos o malos augurios, como buenas o malas cosechas, según el contexto cultural.
Hace unos 4.500 años (hacia el 2500 a.C.), al norte de Salisbury se construye Stonehenge, un monumento megalítico. En este lugar, especialmente durante los solsticios, la gente se reunía —y aún hoy lo hace— para observar la salida del Sol alineada con las piedras principales.
Figura 1. Stonehenge
Cuando el ser humano miraba el cielo, identificaba patrones de estrellas y los asociaba con animales, dioses o figuras mitológicas. Así nacen las constelaciones, como Leo o Casiopea. Una de las más importantes es Orión, visible en otoño e invierno a primera hora de la noche. Tiene tres estrellas alineadas (conocidas popularmente como “las tres Marías” o “los tres Reyes Magos”) que apuntan hacia Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno. Sirio es la alfa de la constelación del Can Mayor y tiene una magnitud aparente de −1,46, lo que indica su gran brillo.
Algunas teorías, como la de Robert Bauval, sugieren que la disposición de las estrellas de Orión influyó en la construcción de las pirámides de Egipto. También encontramos otras estructuras como los Thornborough Henges, en el norte de Inglaterra (a unos 100 km de Londres), construidos hace unos 5.500 años, que consisten en círculos alineados utilizados en rituales, especialmente durante los solsticios.
Entre las constelaciones destacadas también están las Osas. La Osa Menor contiene la estrella Polar, que indica el norte y ha sido fundamental para la navegación y la orientación.
En la antigua Grecia y Roma se desarrolla gran parte del conocimiento científico que aún utilizamos. La palabra “planeta” proviene del griego y significa “estrella errante”, porque observaban que algunos astros se movían respecto a las estrellas fijas. Tales de Mileto defendió que el universo debía estudiarse mediante la razón y no solo con explicaciones mitológicas.
Arquímedes de Siracusa diseñó máquinas para calcular la posición de los planetas, y se le atribuye el mecanismo de Anticitera. Hiparco (siglo II a.C.) descubrió la precesión de los equinoccios y elaboró un catálogo con unas 850 estrellas. Posteriormente, Claudio Ptolomeo consolidó el modelo geocéntrico y publicó el Almagesto.
En Delfos, a unos 180 km de Atenas, se encontraba el ónfalo, una piedra considerada el centro del universo según la visión de aquella época.
Hacia el siglo V d.C., destaca Hipatia de Alejandría, matemática y astrónoma que fue asesinada por difundir el conocimiento científico. Es considerada una de las primeras mártires de la ciencia.
En 1492, Cristóbal Colón, sabiendo que la Tierra era esférica, intenta llegar a las Indias navegando hacia el oeste, pero llega a América. Aunque los vikingos ya habían llegado antes a Canadá, no establecieron una presencia duradera. Unos 20 años después, Américo Vespucio identifica que aquellas tierras forman un nuevo continente, que acabará llevando su nombre.
En 1543, Nicolás Copérnico publica De revolutionibus orbium coelestium, donde defiende el modelo heliocéntrico: el Sol está en el centro y la Tierra gira a su alrededor. Esta idea supone una revolución científica. Giordano Bruno, que defendía ideas similares, es ejecutado en 1600.
En 1608, Hans Lippershey y Jacob Metius inventan el telescopio. Poco después, Galileo Galilei lo perfecciona y lo utiliza para observar el cielo: descubre los cuatro satélites principales de Júpiter (Ío, Europa, Ganímedes y Calisto), observa las fases de Venus, las manchas solares e interpreta los anillos de Saturno. Es considerado el padre de la ciencia moderna.
Figura 2. Retrato de Galileo Galilei
Johannes Kepler formula tres leyes fundamentales: los planetas describen órbitas elípticas con el Sol en uno de los focos; el radio vector recorre áreas iguales en tiempos iguales; y existe una relación entre el período orbital y la distancia al Sol.
En 1655, Christiaan Huygens descubre Titán, satélite de Saturno, y estudia sus anillos. En 1675, Giovanni Cassini identifica la división que separa estos anillos.
En 1687, Isaac Newton publica los Principia, donde establece las leyes del movimiento y la gravitación universal. También construye el telescopio reflector, que evita la aberración cromática de las lentes.
En 1731 se descubre la nebulosa del Cangrejo, resultado de una supernova observada ya en el año 1054. Charles Messier crea un catálogo de objetos celestes (M1, M2, etc.) para facilitar la observación.
En 1781, William Herschel descubre el planeta Urano, con una inclinación muy peculiar. Su hermana, Caroline Herschel, descubre varios cometas y otros objetos.
En 1801 se descubre Ceres, el mayor asteroide del cinturón principal.
En 1835 se identifican las Perseidas, una lluvia de estrellas asociada al cometa Swift-Tuttle, visible hacia el 15 de agosto. En 1846, Urbain Le Verrier y John Couch Adams descubren Neptuno.
También se identifican otras lluvias de estrellas, como las Oriónidas, asociadas al cometa Halley.
En 1877, Asaph Hall descubre los dos satélites de Marte: Fobos y Deimos, cuyos nombres significan “miedo” y “terror”.
En 1888, Camille Flammarion defiende la divulgación de la astronomía para hacerla accesible a todo el mundo.
En 1901 se descubre el mecanismo de Anticitera, un antiguo dispositivo capaz de calcular posiciones planetarias, conservado hoy en el Museo Arqueológico de Atenas.
Finalmente, en 1906, el astrónomo catalán Josep Comas i Solà descubre que Titán tiene atmósfera, hecho que Gerard Kuiper confirmaría en 1944.
Figura 3. Titán con su atmósfera
En 1908 cayó un meteorito en la región siberiana de Tunguska que provocó la devastación de millones de árboles en una extensa zona boscosa. El impacto no dejó un cráter claro, pero arrasó completamente la vegetación de la zona.
En 1911 se fundó la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO), con sede en Cambridge (Estados Unidos). Esta asociación se creó con el objetivo de coordinar y registrar la observación de estrellas variables, especialmente con la participación de astrónomos aficionados.
Henrietta Swan Leavitt, a principios del siglo XX, estableció que las estrellas cefeidas, como Delta Cephei, pueden servir como indicadores de distancia. Estas estrellas varían su luminosidad de manera periódica, y su período de variación está directamente relacionado con su luminosidad real, lo que permite calcular a qué distancia se encuentran.
Albert Einstein, físico de origen judío exiliado en Estados Unidos, formuló en 1915 la teoría de la relatividad general. Según esta teoría, la gravedad no es solo una fuerza, sino una consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo causada por la masa. Esta curvatura produce la aceleración gravitatoria y depende también del sistema de referencia del observador. Einstein también formuló la famosa ecuación E = mc², que relaciona energía y masa, revolucionando completamente la física.
En 1919 se fundó la Unión Astronómica Internacional (IAU), con sede en París, con el objetivo de promover y coordinar la astronomía a nivel mundial y registrar los descubrimientos. También publica circulares con acontecimientos astronómicos.
Ese mismo año 1919 se observó por primera vez el fenómeno de lente gravitacional. Un objeto con gran masa puede curvar la luz que pasa cerca de él, produciendo múltiples imágenes distorsionadas del objeto original. Arthur Eddington lo comprobó observando cómo la luz de estrellas lejanas se desviaba al pasar cerca del Sol durante un eclipse solar, confirmando así una predicción de Einstein.
En 1929, el astrónomo Edwin Hubble confirmó que el universo se está expandiendo, tal como había predicho Georges Lemaître.
En 1930, Clyde Tombaugh descubrió Plutón, un objeto de unos 2.370 km de diámetro situado en las regiones externas del sistema solar. En 1978 se descubrió su satélite Caronte. Posteriormente, el descubrimiento de otros objetos similares como Eris, Haumea o Makemake llevó, en 2006, a reclasificar Plutón como planeta enano.
En 1933, Gerard Kuiper propuso la existencia de un cinturón de cuerpos más allá de Neptuno, entre 30 y 50 unidades astronómicas del Sol, conocido hoy como el cinturón de Kuiper. En él se han descubierto varios objetos como Plutón, Eris o Makemake, e incluso se ha especulado con la existencia de otro planeta aún no confirmado.
En 1948 se inauguró el telescopio de 5,08 metros de diámetro en el observatorio de Palomar, conocido como el telescopio Hale. Fue aprobado en 1928 y el primero en utilizarlo fue Edwin Hubble.
En 1950, el astrónomo Jan Oort describió la existencia de una nube de cuerpos muy lejana, conocida como la nube de Oort, situada miles de veces más lejos que el cinturón de Kuiper, y que sería el origen de muchos cometas.
El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial de la Tierra, el Sputnik 1, visible desde la superficie como un punto luminoso en movimiento. Un mes después, el 3 de noviembre, se lanzó el Sputnik 2, que llevaba a la perra Laika, el primer ser vivo en órbita, que lamentablemente murió a las pocas horas.
El mismo 1957 se inició la construcción del radiotelescopio de Jodrell Bank, de 76,2 metros de diámetro, en Inglaterra. Posteriormente se construyeron otros grandes radiotelescopios como el Very Large Array (EE. UU.), LOFAR (Europa), Green Bank (EE. UU.), ALMA (Chile), el RATAN-600 (Rusia) y el FAST (China).
James Van Allen descubrió zonas de radiación alrededor de la Tierra, llamadas cinturones de Van Allen, donde se concentran partículas cargadas atrapadas por el campo magnético terrestre.
En 1959, la sonda soviética Luna 3 obtuvo las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna, mostrando un terreno mucho más accidentado que la cara visible.
En 1960 se fundó la Agrupación Astronómica de Sabadell, con diversas actividades como observaciones, conferencias y construcción de telescopios para aficionados.
El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en el espacio, completando una órbita alrededor de la Tierra. En 1963, Valentina Tereshkova fue la primera mujer astronauta, realizando 48 órbitas en tres días.
En 1963 se construyó el radiotelescopio de Arecibo, de 305 metros de diámetro, en Puerto Rico, que durante años fue el más grande del mundo hasta su colapso en 2020.
También en 1963 se descubrió el cuásar 3C273, un objeto extremadamente luminoso situado en el centro de una galaxia activa. Los cuásares están asociados con agujeros negros supermasivos y discos de acreción.
En 1964 se identificó Cygnus X-1 como uno de los primeros candidatos a agujero negro, un sistema binario con una estrella supergigante y un objeto invisible que emite rayos X.
Ese mismo año se inauguró el Observatorio del Teide, en Tenerife, aprovechando las excelentes condiciones de observación. Con los años se han construido grandes observatorios en lugares como Mauna Kea (Hawái), Calar Alto (Almería), Roque de los Muchachos (La Palma) o Cerro Tololo (Chile).
En 1964, la sonda Mariner 4 envió las primeras imágenes de Marte.
En 1965 se confirmó la radiación de fondo de microondas, una reliquia del Big Bang, predicha por George Gamow y descubierta por Arno Penzias y Robert Wilson. Esto reforzó la teoría de que el universo se originó hace unos 13.770 millones de años.
En 1966, la sonda Venera 3 impactó en Venus, y Venera 4 envió datos sobre su atmósfera, compuesta principalmente por dióxido de carbono e incompatible con la vida.
En enero de 1967, la misión Apollo 1 sufrió un incendio durante unas pruebas en tierra y murieron los tres astronautas. El 20 de julio de 1969, el Apollo 11 llevó a los primeros humanos a la Luna: Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Armstrong y Aldrin caminaron sobre la superficie lunar, mientras Collins orbitaba. Armstrong pronunció la famosa frase: “Un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Hubo misiones posteriores hasta el Apollo 17, mientras que el Apollo 13 tuvo que regresar por problemas técnicos.
En 1970, Maria Assumpció Català i Poch se convirtió en la primera mujer astrónoma profesional en una universidad de Barcelona.
En 1971, la sonda Mariner 9 orbitó Marte y descubrió el Olympus Mons, el volcán más grande del sistema solar, con unos 21,9 km de altura.
Figura 4. Olympus Mons
La sonda Pioneer 10, lanzada hacia Júpiter, llevaba una placa diseñada por Carl Sagan con información sobre la humanidad y la posición de la Tierra.
En 1973, la Mariner 10 estudió Mercurio. En 1974 se completó el radiotelescopio RATAN-600 en Rusia.
En 1975, las sondas Viking 1 y 2 fueron enviadas a Marte para estudiar su superficie y posibles signos de vida. También se obtuvieron imágenes de los satélites de Júpiter: Ío, con intensa actividad volcánica; Calisto, lleno de cráteres; y Europa y Ganímedes, con hielo y posibles océanos subterráneos.
En 1979, la sonda Voyager descubrió que Júpiter también tiene un anillo de material a su alrededor.
La misión Pioneer 11 observó Titán, el mayor satélite de Saturno. Actualmente se conocen cientos de satélites de Saturno. Estas sondas solían llevar discos con información sobre la humanidad.
En 1980 se lanzó la misión Solar Maximum Mission para estudiar el Sol. Posteriormente se enviaron SOHO (1996), Parker Solar Probe (2018) y Solar Orbiter (2019).
Ese mismo año se emitió la serie Cosmos, de Carl Sagan, que tuvo un gran impacto en la divulgación científica.
En 1983 se lanzó el satélite IRAS, que realizó un mapa del cielo en infrarrojo y detectó unos 250.000 objetos.
En 1985, con motivo del 25º aniversario de la Agrupación Astronómica de Sabadell, se inauguró un reloj analemático en la plaza Primer de Mayo, en Can Rull. Es un reloj solar en el suelo donde la sombra de una persona indica la hora.
Ese mismo año se observó por primera vez una “cruz de Einstein”, un efecto de lente gravitacional que produce cuatro imágenes de un mismo objeto.
El 28 de enero de 1986 ocurrió el desastre del transbordador espacial Challenger, que explotó 73 segundos después del despegue, causando la muerte de siete astronautas.
En 1986, la sonda Voyager 2 estudió Urano y confirmó que también tiene anillos. Ese mismo año la sonda Giotto se acercó al cometa Halley, obteniendo datos muy importantes.
En 1987 se observó la supernova 1987A, visible a simple vista, muy estudiada por los astrónomos.
En 1989, Stephen Hawking profundizó en la radiación de los agujeros negros (radiación de Hawking) y en la necesidad de unificar la relatividad y la mecánica cuántica.
Ese mismo año se lanzó el satélite Hipparcos, dedicado a medir con precisión la posición de millones de estrellas.
También en 1989, la Voyager 2 estudió Neptuno y su satélite Tritón.
En 1990 se lanzó el telescopio espacial Hubble, que inicialmente tuvo un defecto óptico pero fue corregido en 1993.
El 30 de mayo de 1993, la Agrupación Astronómica de Sabadell se trasladó a su sede actual en el Parc de Catalunya.
En 1995, la sonda Galileo llegó a Júpiter y se descubrió el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol: 51 Pegasi b.
En 1996 se inauguró un telescopio de 10 metros en Mauna Kea (Hawái). También se intensificaron las misiones a Marte.
El 23 de agosto de 1998 se descubrió el asteroide 13260 Sabadell.
En 1999 se lanzaron observatorios como Chandra (rayos X) y Spitzer (infrarrojo).
En el año 2000 se puso en órbita la Estación Espacial Internacional (ISS).
También se desarrollaron detectores de ondas gravitacionales como Virgo, LIGO y KAGRA.
En 2003 ocurrió el desastre del transbordador Columbia.
En 2004 se obtuvo la primera imagen directa de un exoplaneta.
La materia oscura, propuesta por Fritz Zwicky y estudiada por Vera Rubin, se considera un componente fundamental del universo.
En 2008 se inauguró el Parque Astronómico del Montsec.
En 2010 comenzaron experimentos en el CERN con el LHC y se desplegó el observatorio IceCube en la Antártida.
Las misiones a Marte continuaron con Curiosity (2012) y Perseverance (2021).
En 2016 se descubrió Proxima Centauri b, un exoplaneta potencialmente habitable.
En 2020, la misión Hayabusa2 trajo muestras del asteroide Ryugu.
En diciembre de 2021 se lanzó el telescopio espacial James Webb.
En 2022 la misión DART demostró que se puede desviar un asteroide.
En 2023 la misión OSIRIS-REx trajo muestras del asteroide Bennu.
Ese mismo año, el James Webb obtuvo imágenes de galaxias muy lejanas.
En mayo de 2024 se observó una aurora boreal visible hasta el Montsec.
También en 2024 la misión china Chang’e 6 recogió muestras de la cara oculta de la Luna.
En enero de 2025 un incendio destruyó el planetario de Pamplona, posteriormente reconstruido.
En Granollers existe un planetario activo en el Museu de Ciències.
En 2026 se prevé la construcción del Observatorio Vera Rubin en Chile.
Figura 5. Observatorio Vera Rubin
También recientemente la misión Artemis 2 ha orbitado la Luna como paso previo al regreso humano.
Entre las misiones futuras destacan el telescopio Nancy Grace Roman y la construcción del Extremely Large Telescope.
Coloquio
¿Hay estudios serios sobre naves extraterrestres?
No, hay muchas conjeturas, pero estudios serios no.