5 marzo 2025

Un estudio coliderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía podría haber encontrado el origen de una señal de rayos X procedente de una estrella en la última etapa de su vida: la destrucción de un planeta cercano. Cuando una estrella como el Sol se acerca al final de su vida, se convierte en una gigante roja que expulsa sus capas exteriores al espacio, dando lugar a una nebulosa planetaria. En el centro, queda una enana blanca, el remanente estelar denso y caliente, que emite radiación ultravioleta. Esta radiación ilumina e ioniza el gas a su alrededor, creando las estructuras brillantes que caracterizan a estas fascinantes formaciones cósmicas. Desde los años 80, distintas misiones de rayos X han detectado una señal inusual desde la estrella central de la nebulosa de la Hélice. Estas estrellas no suelen emitir rayos X energéticos. Ahora con las observaciones del telescopio Chandra de la NASA y el XMM-Newton de la ESA, se ha podido interpretar la emisión de rayos X como el resultado de la acreción de material planetario. Un planeta del tamaño de Neptuno se encuentra en una órbita muy cercana, completando una revolución en menos de tres días. Se concluye que podría haber existido un planeta similar a Júpiter aún más cerca de la estrella; al acercarse lo suficiente podría haber acabado por desgarrarse parcial o completamente. Más información en el IAA.
