27 enero 2026
Observaciones infrarrojas del telescopio espacial James Webb de la NASA han ampliado nuestra visión de la nebulosa de la Hélce, una nebulosa planetaria que se expande desde una enana blanca central que nos presenta una visión cercana del posible destino final de nuestro Sol y nuestro sistema planetario. Se aprecian con claridad las estructuras del gas que desprende la estrella moribunda que interactúa con su entorno, generando nudos cometarios y fuertes vientos estelares. La estrella recicla su material y lo devuelve al cosmos, dando origen a futuras generaciones de estrellas y planetas. Los vientos abrasadores de gas caliente de la estrella moribunda, se mueven rápidamente y chocan con capas de polvo y gas más frías y de movimiento más lento, que se desprendieron en etapas anteriores de su vida, esculpiendo la notable estructura de la nebulosa. Se observan miles de pilares anaranjados y dorados, similares a cometas, que se elevan desde la base, como un líquido diluido. Estos pilares rodean la circunferencia de la envoltura arqueada, que forma un semicírculo naranja parcial en la parte inferior. Los pilares son más numerosos y densos en la parte inferior, y de un rojo más oscuro. Se difuminan a naranja y luego a amarillo en el arco. En los dos tercios superiores, son más delgados y dorados, y es más fácil ver el fondo negro del espacio. Más información en la NASA.
