6 noviembre 2024
Un equipo de la Universidad de Arizona, Tucson, ha utilizado el telescopio James Webb de la NASA para una mirada en profundidad sin precedentes al disco de escombros de casi 160.000 millones de kilómetros de diámetro que rodea a Vega. La gran sorpresa es que no hay evidencia obvia de planetas grandes abriéndose paso a través del disco; el disco de Vega es liso, ridículamente liso. En la imagen del Webb se muestra la parte más interna del disco hasta unos 37.000 millones de kilómetros de radio. Es un halo difuso más blanco hacia el centro con una franja más oscura entre el disco interior y el disco exterior, más anaranjado. Hay una notable caída en el brillo desde aproximadamente 6.000 millones de kilómetros hasta 11.500 millones de kilómetros, el disco exterior (análogo al cinturón de Kuiper del Sistema Solar) se extiende hasta unos 24.000 millones de kilómetros. Más allá el disco se va perdiendo lentamente en el espacio. Webb ve el brillo infrarrojo de un disco de partículas del tamaño de arena que gira alrededor de la estrella azul-blanca que es 40 veces más brillante que el Sol. La distribución del polvo en el disco de escombros de Vega está estratificada porque la presión de la luz estelar empuja los granos más pequeños más rápido que los granos más grandes. El disco muestra un pequeño hueco situado a alrededor de 9.000 millones de kilómetros (unas 60 UA), pero por lo demás es muy liso, esto demuestra que no hay planetas de al menos la masa de Neptuno circulando en órbitas grandes. Más información en la NASA.
