22 mayo 2026

El modelo actual de evolución del Universo predice una época que está dominada por fusiones de galaxias hace unos diez mil millones de años. Se trata de interacciones violentas, durante las cuales es previsible que estructuras débiles, tales como los discos finos de galaxias espirales, sean destruidos. Sin embargo, algunas galaxias tienen discos puros y no tienen estructuras estabilizadoras que las hayan ayudado a sobrevivir, como pasa con los bulbos que son los esferoides luminosos presentes en su centro. Este es el caso de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Para responder la pregunta de cómo estas galaxias han sobrevivido se ha montado el proyecto BEARD que estudiará las galaxias análogas a la Vía Láctea, tanto reales como simuladas por ordenador. Es un proyecto internacional liderado desde el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL), que ha usado datos de varios telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos y simulaciones por ordenador. El estudio observó 54 galaxias análogas a la Vía Láctea. Ahora se han publicado los primeros resultados que sugieren que estas diferencias pueden ser explicadas mediante configuraciones especiales de los procesos de fusión que han sufrido las galaxias sin bulbo. Más información en el IAC.
